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VUELVE LA "RECONQUISTA"

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     La impetuosa irrupción de Vox en el panorama político español ha supuesto el resurgir de una ultraderecha autoritaria, centralista, xenófoba, plagada de mensajes que creíamos superados tras cuatro décadas de democracia. Es por ello que el siempre lúcido Vicenç Navarro definía con acierto a Vox como un “partido de claras raíces franquistas, que está redefiniendo los parámetros de las derechas españolas” sobre todo, en dos aspectos claves: “un neoliberalismo sin tapujos” y “una defensa extrema y radical del Estado borbónico uninacional y radial” y, por ello, defensor de un nacionalismo españolista frontalmente hostil  hacia los nacionalismo periféricos, especialmente en el caso del catalán, lo cual ha propiciado, a su vez, la radicalización de éste último.

     Esta derecha intolerante que pretende apropiarse en exclusiva del concepto de España y de “lo español”, es incapaz de asimilar la realidad plurinacional hispana, así como la existencia de nuestra sociedad actual, cada vez más laica y multicultural. Los mensajes de Vox inquietan no sólo por su trasnochado (y peligroso) lenguaje, sino también por el eco que éstos tienen en sectores de la derecha sociológica de indisimuladas simpatías con el franquismo.

     En este contexto, el lenguaje se convierte en un arma política de agresión. Y, como ejemplo, ahí está el empleo por parte de Vox del concepto de “Reconquista”, una palabra de afiladas, el cual aparece con frecuencia en los mensajes de este paleoconservadurismo emergente. De este modo, cuando se alude a la “Reconquista” se está evocando, un largo período de luchas sangrientas que caracterizaron buena parte de la historia de España, no sólo por lo que a la Edad Media se refiere, sino, también, a épocas más recientes ya que el fascismo insurrecto en 1936 también pretendió “reconquistar” España a sangre y fuego a la que creían ver, supuestamente, apresada por las fuerzas de lo que ellos veían como la “anti España”: el laicismo republicano y el movimiento obrero. De hecho, el término de “Reconquista”, como señalaba Alejandro García Sanjuan, además de tener un claro sentido ideológico, se convierte en un “instrumento para transmitir ideas nacionalistas” ya que éste “es el pilar conceptual de la lectura nacionalcatólica de la historia de España”. Por todo ello, no son casuales los gestos que, con esta idea como telón de fondo ha evidenciado Vox, como por ejemplo el iniciar la pasada campaña a las elecciones generales del 28 de abril en un lugar de tanto simbolismo como es Covadonga.

    Tras este sesgo integrista, aquel que gritaba “¡Santiago y cierra España!”, estos mensajes de corte ultramontano, que algunos pretenden actualizar como “¡Santiago Abascal y cierra España!” laten también las posiciones islamófobas de Vox y su rechazo a la inmigración, Es por ello que resulta preocupante el demagógico empleo de la imagen de una supuesta “invasión” de España por parte de aquellos migrantes que, sumidos en la desesperación, huyendo de guerras varias y miserias diversas, arriban a nuestras costas. Parece pues que esta derecha extrema está afectada obsesivamente por lo que parecería ser un “síndrome 711”, en alusión a la invasión musulmana que tuvo lugar en dicho año, hechos éstos que, obviamente en absoluto resultan comparables.

     Y es que, tanto la derecha política como la historiografía conservadora española siempre han ignorado, cuando no despreciado, las aportaciones de las minorías musulmana y judía a la historia y la cultura hispana. Ejemplo de ello es la opinión del historiador Carlos Seco Serrano para quien la invasión del año 711 supuso “la pérdida de España”, la cual quedó, a partir de entonces, ocupada “por una raza y religión extranjera” y que, en rechazo de la misma, dio lugar, durante el espacio de ocho siglos, a la Reconquista cristiana, la cual, no lo olvidemos, trajo de la mano la Inquisición con lo que ello supuso: intolerancia religiosa, así como sufrimiento y muerte para infinidad de inocentes.

     El conservadurismo hispano se articuló desde siempre en torno a la contraposición entre lo que se entendía por las esencias políticas y religiosas de la “nación española” frente al “Islam”, idea que enlazaría con la tesis del “choque de civilizaciones” defendida por Huntington. De este modo, César Vidal aludía a “el otro” (musulmán o judío) frente al cual la España cristiana habría ido construyendo su identidad nacional. Esta corriente islamófoba de la derecha española que ahora retoma con renovados bríos Vox, tuvo un decidido abanderado en la figura de José María Aznar: ahí queda para la historia su discurso pronunciado en el Hudson Institute en septiembre de 2006 en el cual se lamentaba de que “ningún musulmán le había pedido perdón por haber invadido España durante ocho siglos”.

     La percepción del musulmán, del “moro” como “el otro”, como enemigo externo frente al cual se definía el “españolismo”, ha sido, como señalaban Sebastián Balfour y Alejandro Quiroga en su libro España reinventada: nación e identidad desde la transición (2007), “un elemento-clave del discurso castizo del nacionalismo español”, y esta es una imagen que se mantiene en la actualidad ya que, según dichos autores, “la idea de que España”, y no las Españas plurales y diversas, fue construida por los cristianos en su lucha contra los musulmanes perdura en la conciencia popular como “mito definitorio de la nación”.

     En la actualidad, la islamofobia, al igual que el tema de la supuesta “invasión” de inmigrantes, se ha convertido en temas recurrentes para las extremas derechas europeas, asuntos de los cuales ha tomado Vox buena nota, y le está reportando un cierto rédito electoral, lo cual resulta un peligroso riesgo para la convivencia democrática. Por todo ello, frente a los aires de una añorada “nueva Reconquista” que alienta Vox, de aires tan anacrónicos como reaccionarios, el camino más sensato y honesto, bien lo sabemos tras una historia tan agitada y trágica como es la de España, pasa por fomentar el respeto y la convivencia entre personas y culturas distintas, y ese es el mejor antídoto para hacer frente a cualquier síntoma de intolerancia xenófoba.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 30 septiembre 2019)

 

 

 

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