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Kiryat Hadassa: el blog de José Ramón Villanueva Herrero

EL BOMBARDEO DE GUERNICA Y LAS MENTIRAS FRANQUISTAS

 

     Suele decirse que, en una guerra, la primera víctima es la verdad. Y es cierto: numerosos ejemplos corroboran esta afirmación, pero, una de los más evidentes es el de cómo la propaganda franquista trató el sangriento bombardeo de Guernica por parte de la Legión Cóndor nazi, uno de los más dramáticos “bombardeos del terror” ocurridos durante la Guerra de España de 1936-1939.

 

26 de abril de 1937, un día trágico

 

    Fue Wolfram von Richthofen, el jefe del Estado Mayor de la Legión Cóndor el principal instigador de la táctica de los “bombardeos del terror” sobre poblaciones que no tenían un valor estratégico o militar relevante, pero que convertían a la población civil no combatiente en objetivo de guerra, causando un elevado número de víctimas con objeto de socavar la moral del adversario. Así ocurrió el 26 de abril de 1937, cuando la Legión Cóndor nazi, descargó todo su potencial destructivo sobre la villa foral vasca de Guernica: tras una tarde de bombardeos incesantes mediante bombas explosivas e incendiarias y el posterior ametrallamiento con cazas Stukas sobre la población, la aviación hitleriana, en apoyo de las tropas franquistas que avanzaban en el frente de Vizcaya, dejó un balance de tres centenares de muertos y la destrucción del 70% de los edificios de la población, balance que von Richthofen calificó como “todo un éxito técnico”.

 

La responsabilidad del bombardeo

 

    La devastación ocurrida en Guernica tuvo una amplia difusión y, posteriormente quedaría inmortalizada en la conciencia colectiva mediante el emblemático cuadro de Pablo Picasso como denuncia permanente de semejante crimen.

    Ante la magnitud de lo allí sucedido, la propaganda franquista intentó, desde el primer momento, negar la verdad de los hechos. Tal es así que, al día siguiente, el 27 de abril, Radio Nacional, dirigida entonces por el falangista alcañizano Emilio Díaz Ferrer, acusó a las “radios rojas” de “mentir con vergonzoso cinismo” al imputar el bombardeo a las fuerzas rebeldes, en un momento en que éstas avanzaban hacia Bilbao.

     Lo mismo podemos decir de toda la prensa que se publicaba en la zona franquista, desde los periódicos falangistas hasta los conservadores, pasando por los de orientación católica. Este último caso era el del zaragozano El Noticiero, que tomaremos como ejemplo y que, los días 28 y 30 de abril, publicó diversos artículos, tan tendenciosos como sectarios, en relación con este tema y, todos ellos, con la abierta intención de exculpar a las fuerzas franquistas y a sus aliados nazis alemanes, de la destrucción de Guernica. Así, el 30 de abril, El Noticiero afirmaba sin rubor y, de forma rotunda que, “Guernica ha sido destruida por los rojos al servicio de los separatistas vascos” así como que el incendio de dicha villa había sido “concienzudamente proyectado y realizado el día 27 por los que se disponían a huir”. Aunque asevera que “ningún avión nuestro”, entiéndase franquista, “voló aquel día sobre Vizcaya”, oculta deliberadamente que sí lo hizo la Legión Cóndor que fue la culpable de la devastación ocurrida en Guernica. Pero más aún todavía: el periódico católico zaragozano llegó a exculpar de toda responsabilidad a las fuerzas rebeldes al indicar que se invitó a periodistas extranjeros “que viven y trabajan en nuestra zona”, a que entrasen en Guernica “con las tropas de ocupación para que “hablaran con sus habitantes libremente” y que así comprobaran “el torpe y repugnante embuste de Aguirre”, esto es, del entonces presidente del Gobierno Vasco. Y es que, El Noticiero negará reiteradamente las acusaciones del lendakari José Antonio Aguirre de que había sido “la aviación nacional” la que había destruido Guernica. Es por ello que, el 28 de abril dirá: “Mentira es el incendio de Guernica. Sólo incendian ellos [los republicanos] como ya han demostrado en Irún”.

     Acto seguido, recuerda el periódico que, en el frente vasco, junto a los gudaris del PNV, también luchaban mineros asturianos, a los cuales, trayendo a colación de forma deliberada la pasada revolución de 1934 en Asturias, los acusa de “incendiarios” y, por ello, aprovecha para imputarles, con maldad, la responsabilidad de la destrucción de Guernica, obviando en todo momento la mortífera actuación de la Legión Cóndor nazi. De este modo, El Noticiero, asociando barbarie y sadismo, se atreve a decir que “la horda roja” se “goza” en estos hechos, en un artículo que lleva el inequívoco título de “El incendio de Guernica provocado por los mismos vascos” publicado el día 28 de abril.

    En otro momento, tras aludir a la conquista de la villa vasca por las fuerzas franquistas, señala que “está en poder del Ejército nacional lo que queda de Guernica, la villa que las hordas rojas en contubernio siniestro con los separatistas de Aguirre han convertido en ruinas”. De este modo, se vuelve a aludir a la “alianza diabólica” que, para los rebeldes significaba la unión antifascista del marxismo y el nacionalismo vasco.  Y es que, El Noticiero criticaba con dureza “el haber mezclado a los católicos del País Vasco con esa canalla de asesinos marxistas”. De este modo, el periódico clerical criticó con especial saña el alineamiento del católico PNV con los partidos de izquierdas en su lucha común contra el fascismo levantado en armas contra la República.

     Y, en semejante “alianza diabólica”, el periódico no pierde ocasión de señalar la larga mano de Moscú. Por ello, en repetidas ocasiones, se hace referencia a que la destrucción de Guernica se había producido “siguiendo las instrucciones de Moscú”, por parte de aquellos que “dejan el incendio y la miseria como una estela de locura”.

    Por otra parte, los ataques contra Aguirre serán duros e implacables pues, reiteradamente, y sin ningún fundamento, se le acusa de mentir en torno a la verdadera responsabilidad de los culpables de la destrucción de la villa vasca: “Es inútil que Aguirre mienta una vez más y pretenda atribuir a nuestro Ejército la destrucción de Guernica”. Aguirre, a quien se refieren como “ridículo presidente de la república [en minúscula] de Euzkadi y de los sin Dios”, recibirá toda clase de insultos como “gran criminal”, “vulgar delincuente”, “asesino en pie” o “pequeño miserable” y es que, los rebeldes, y en este caso El Noticiero, no podían aceptar que un político católico como Aguirre, y su partido, el PNV, se hubiera mantenido leal a sus ideales nacionalistas y en apoyo de la República Española acosada por el fascismo. Ciertamente, como señalaba el historiador Alberto Reig Tapia, uno de los “mitos franquistas fundamentales” fue “la falsedad del bombardeo de Guernica y sí su destrucción real a causa del incendio provocado por los rojos en su huida”, falsedades que, como hemos visto, tuvieron una amplia difusión en la prensa de la zona rebelde.

   Por todo lo dicho, el tema del bombardeo y destrucción de Guernica, tal y como lo reflejó la prensa franquista, negó la realidad de los hechos, del crimen cometido por la Legión Cóndor y, en cambio, lo imputó a los “incendiarios rojos”, todo lo cual plagado de mentiras y propaganda sectaria. Y, en el caso de El Noticiero, siendo como era un periódico católico, incumplió, de manera reiterada, el mandato evangélico de “No mentirás”.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 29 abril 2024)

 

 

 

 

 

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