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EL FUTURO DE EUSKADI

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Durante la campaña de las elecciones autonómicas vascas, aunque poco se habla de ello en los mítines, sigue latente la idea del actual Gobierno tripartito vasco (PNV, EA, EB) de consultar a la ciudadanía de Euskadi un proyecto político soberanista, el llamado “Plan Ibarretxe”, también conocido como “Nuevo Estatuto Político de Euskadi”: pese a su frustrado (y jurídicamente ilegal) referéndum que se fijó para el pasado 25 de octubre de 2008, este tema sigue condicionando la agenda política vasca.

Al margen del apasionamiento del debate y de la indudable importancia de las cuestiones que en esta cuestión se dilucidan, lo cierto es que, una vez más se plantea un tema de gran calado político cual es la forma de  articular la relación entre Euskadi y el resto de España, una relación que debe responder a una pregunta crucial: saber si lo vasco y lo español, son conceptos “excluyentes”, tesis de Sabino Arana y los partidos nacionalistas (abertzales),  o “complementarios” tal y como defiende el autonomismo constitucional y los ciudadanos que apostamos por un modelo federal para España. Recordando al gran estadista que fue Manuel Azaña refiriéndose a la cuestión del nacionalismo catalán en el seno de la II República, lo importante ahora es saber si con Euskadi, se “convive” de forma armoniosa o simplemente se “conllevan” ambos proyectos políticos (España y Euskadi), dando lugar por ello a permanentes conflictos entre dos realidades nacionales distintas y con frecuencia enfrentadas.

En este contexto, bueno sería hacer algunas reflexiones sobre esa secular relación (no siempre polémica) entre lo vasco y lo español. Recordemos que, Castilla primero, y España después,  tuvieron un especial respeto por los fueros y demás señas de identidad vascas, lo cual garantizó la fidelidad de éstos a la empresa colectiva de la nación española. Cuando en el s. XIX se produjo el conflicto entre el tradicionalismo carlista, de tan fuerte arraigo en las tierras vasco-navarras, y el liberalismo isabelino, la España moderna se iba abriendo paso, con dificultades, hacia los aires de modernidad política, económica, social y cultural que soplaban en Europa. Pese a la derrota del carlismo insurrecto (y reaccionario), tan reivindicado en ocasiones por el nacionalismo vasco (que incluso dedica calles a Zumalacárregui), lo cierto es que se mantuvo la foralidad vasca por parte del liberalismo español. De hecho, tal y como señalaba mi admirado Mario Onaindía, triste y tempranamente fallecido en el año 2003, el victimismo y la tendenciosidad histórica del nacionalismo vasco gobernante ha ignorado de forma deliberada el que, entre 1839 y 1876, arco cronológico que abarca los finales de las dos contiendas civiles alentadas por el carlismo vasco-navarro, el fuerismo del País Vasco resultó compatible con el funcionamiento del Estado centralista isabelino, lo cual suponía un entendimiento razonable, una convivencia efectiva entre el pueblo vasco y la España liberal (vid.: Mario Onaindía, Guía para orientarse en el laberinto vasco, Madrid, Temas de Hoy, 2000). De este modo, los nacionalistas (abertzales), tanto moderados como radicales, olvidan deliberadamente el respeto del liberalismo español para con la foralidad y las señas de identidad vascas. Incluso,  tras la Ley Derogatoria de los Fueros Vascos de 21 de julio de 1876, el conservador Cánovas quiso compensar al País Vasco con la concesión del privilegio que, todavía a fecha de hoy, suponen los Conciertos Económicos. Y todo ello porque, como señalaba Onaindía, “se comprende que el PNV haya ignorado sistemáticamente esta realidad, porque desde el primer momento han intentado presentar al nacionalismo vasco como la única ideología viable para los vascos, dada la imposibilidad de entendimiento con España, que era desmentida precisamente por esa experiencia histórica basada en el liberalismo”.

El engarce territorial de Euskadi con la España moderna fue intentado de nuevo durante la II República mediante la aprobación del Estatuto de Autonomía, lamentablemente malogrado por la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. La ruptura dramática entre lo vasco y lo español, alentada simultáneamente por el franquismo y el nacionalismo (ahí surgió ETA en 1959), parecía definitiva. Recuperadas las libertades democráticas, una vez más la España constitucional manifestó una innegable actitud conciliadora para con el nacionalismo vasco, a quien se quiso integrar en el nuevo tiempo que, tras la muerte del dictador se iniciaba. Ello hizo que se fuese especialmente generoso con el PNV: se aceptaron las peculiaridades vascas y se aprobó el Estatuto de Gernika (25 octubre 1979) que sirvió para, como señalaba Onandía, “desplegar su enorme capacidad de modernización de la sociedad vasca” y que, ahora, cuando va a cumplir 30 años de vigencia, el Plan Ibarretxe considera “superado”. Y sin embargo, el PNV, hay que decirlo, no actuó con la misma generosidad histórica que tuvieron otros partidos como el PCE (que aceptó incluso la monarquía para consolidar la incipiente democracia) puesto que los seguidores de Arana no votaron favorablemente la Constitución de 1978 y propiciaron la ruptura de la gestión eficaz del período de los gobiernos de coalición PNV-PSE (1986-1998) al abandonar el autonomismo del “espíritu de Arriaga” y emprender  la llamada “vía Juan Mari Ollora” defensora de un “marco vasco de decisión”, del cual surgió el Pacto  de Estella (12 septiembre 1998) sobre impulso de la vía soberanista y la territorialidad de Euskalherria.

Así las cosas, con el Plan Ibarretxe un tanto hibernado, pero latente, se vuelve a plantear de nuevo la cuestión del engarce político y territorial de Euskadi. Es innegable que el lastre dramático de la violencia etarra desvirtúa la posibilidad de una plena y libre voluntad de expresión de la ciudadanía vasca que, sin duda, es quien debe decidir su futuro, en el cual la celebración de un referéndum con todas las garantías legales y jurídicas no sería descartable en el momento oportuno. También es cierto, y nos lo recordaba Onaindía, que los partidos constitucionales deberían realizar una valoración crítica del proceso autonómico y asumir algunas medidas “imprescindibles” tales como la conversión efectiva del Senado en una Cámara de representación territorial y la cuestión del desarrollo de un modelo federal pleno para España, fomentando además los cauces de cooperación y colaboración entre los distintos territorios. Por mi parte, considero que habría que abrir también el debate sobre un tema cual es reconocimiento constitucional del derecho de autodeterminación: independientemente de que se ejerza o no y con todas las garantías democráticas exigibles, debería de contemplarse en todas las constituciones progresistas y, por ello, también en la Constitución Española.

Resulta innegable que hay que entender las diferencias entre lo vasco y lo español no como realidades excluyentes, sino complementarias: ambas son culturas completas, con elementos propios, lo cual genera tensiones y contradicciones. Ciertamente, un conflicto político, y este lo es, requiere soluciones políticas inteligentes y valientes. También generosas, como las que el liberalismo español supo ofrecer tras la victoria militar sobre el carlismo en 1839 (Acuerdos de Vergara) y en 1876 (Conciertos económicos). Tal vez, en un futuro próximo, el eterno dilema planteado por Azaña entre convivir o conllevarse, la cuestión de la relación armoniosa (“amable”, diría Ibarretxe) entre Euskadi y el resto de España, encuentre su estabilidad en la libre y voluntaria adhesión vasca a una España federal, a una futura Federación de Naciones Ibéricas, tal y como defendía hace ya muchos años el dirigente socialista eibarrense Toribio Etxebarría o el “pacto entre diferentes” al que alude con frecuencia Patxi López.  Porque el modelo territorial federal para España, como decía en republicano turolense Víctor Pruneda, debería ser “el suave lazo que a todos une y a ninguno ata”. Tal vez esté ahí la solución.

 

 

 

José Ramón Villanueva Herrero

(La Comarca, 24 febrero 2009 ; Diario de Teruel, 12 marzo 2009).

 

 

26/02/2009 13:44 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

ZAPATERO Y TERUEL: LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

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     Como en la mítica canción de Bob Dylan, "los tiempos están cambiando", también en la provincia de Teruel. Y es que, durante los últimos años, un rayo de esperanza se ha ido abriendo paso, se ha roto el fatídico ciclo que, desde hacía demasiados años, atenazaba nuestro futuro. Si desde finales del s. XIX la despoblación, el atraso económico y la carencia de comunicaciones adecuadas eran unos lastres insalvables para nuestra tierra, ciertamente algo ha ido cambiando en todos estos aspectos. Recordemos cómo la provincia de Teruel, de la que en numerosos escritos de figuras de la talla de Pruneda, Gascón y Guimbao, Federico Andrés o los bajoaragoneses Contel o Vidiella, se denunciaba el abandono de las instituciones para con esta tierra, lo cual había producido su dramática "postración", como entonces se decía, el ser la "cenicienta" de las provincias españolas, es ahora cuando se empiezan a vislumbrar signos esperanzadores de desarrollo.

     Estas reflexiones parecen recordarnos que, frente a pasadas desidias, desde hace unos años, se ha apostado desde las instituciones de una forma decidida a favor del futuro de Teruel. En este sentido, el pasado día 7 de febrero, el Presidente Zapatero estuvo en Teruel en un acto político que fue un hito histórico y, ante mas de 2.500 turolenses, reafirmó sus compromisos con nuestra tierra. En el mismo, Zapatero transmitió una apuesta firme por este Teruel que renace y que cree en su futuro: por primera vez, y pese a que es cierto que existen demandas pendientes y alguna decepción acumulada, tenemos los turolenses la sensación de que son atendidas algunas de nuestras demandas históricas. En este sentido, Vicente Guillén transmitía cómo Teruel empieza a dar síntomas de ser una provincia que empieza a despegar: cuestiones largamente demandadas por los regeneracionistas turolenses de finales del s. XIX como era el caso de las comunicaciones empezaban a ser una realidad (Autovía Mudéjar), o se hallaban en proyecto de serlo (Alta Velocidad Teruel-Zaragoza, variante de Alcañiz, desdoblamiento de la N-232), al igual que ocurría con las no menos importantes obras hidráulicas (recrecimiento de Santolea, pantanos de Mora y Lechago, elevación de aguas del Ebro a Andorra).

     Todas estas actuaciones, incluidas en el Plan Específico para Teruel, apoyado de forma decidida por el Gobierno Zapatero, no sólo inciden en las infraestructuras y el desarrollo agrario sino que intentan impulsar actuaciones con gran visión de futuro como PLATEA en la capital provincial o la Ciudad del Motor en Alcañiz, ambas llamadas a tener un importante efecto dinamizador en sus respectivas áreas de influencia. A todo ello habría que añadir, en este período expansivo, la creación de 15.000 empleos nuevos en la provincia.

     Otro signo de optimismo es que, por primera vez en más de un siglo, Teruel empieza a incrementar su población y sus nuevos 5.000 habitantes suponen el romper un ciclo dramático de creciente despoblación, tema éste en el que el aporte de la inmigración ha sido determinante.

     Por su parte, Marcelino Iglesias mantuvo en su discurso la firmeza de las posiciones antitrasvasistas, cuestión de dignidad y garantía de futuro para Aragón ante las pretensiones electorales del PP que no oculta sus intenciones en este sentido aunque las maquille con el eufemístico término de "transferencia" de caudales entre cuencas hidrográficas. Igualmente, la importancia del Estatuto para el desarrollo de Aragón, así como una apuesta decidida por las energías renovables, fueron también destacados por el presidente aragonés.

     Esperada era la intervención de Zapatero, el cual llegaba a Teruel, no ya como candidato sino como Presidente del Gobierno y, por ello, con la obligación de rendir cuentas de su gestión, que ha sido mucha, durante esta legislatura a favor de Teruel. Además, era el momento de presentar proyectos de futuro (ahí está el Museo Nacional Etnográfico) y, desde luego, asumir críticas como las presentadas por Teruel Existe.

     Dicho esto, consideramos que Zapatero ofrece razones ciertas para creer, no en ningún dogma, sino en un hombre que, con honestidad, asume compromisos, tiene una visión ética de la política regida por una escala de valores que, como en el caso de Azaña, no sólo dan razón de ser a la acción política sino que la dignifican. En su discurso, los ideales y valores de la izquierda ocuparon un lugar determinante, todos ellos encaminados a impulsar la igualdad, el desarrollo y el bienestar de la ciudadanía. Merecen destacarse las medidas de política social impulsadas por Zapatero, leyes todas ellas impregnadas de los valores de justicia social, de solidaridad, de igualdad, de ampliación de libertades: Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (2004), Ley de matrimonios homosexuales (2005), Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de dependencia (2006) o la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres (2007). Además, Zapatero se compromete de forma decidida a que, si logra la victoria electoral, dar en la próxima legislatura un nuevo impulso a las políticas a favor de las mujeres y de los jóvenes. Ciertamente, nos falta todavía perspectiva para calibrar el auténtico calado de las medidas en materia de política social del Gobierno Zapatero desarrolladas durante estos 4 últimos años y que han puesto a España entre los países más avanzados del mundo en esta cuestión, que consolida (y amplía) el estado de bienestar. Pese a las críticas viscerales de la derecha, tenemos serias dudas que, en caso de llegar al poder el PP, se atreviese a derogarlas, al igual que tampoco lo hizo durante los 8 años de Gobierno Aznar con las leyes del divorcio o del aborto.

     Otro eje fundamental de la política de Zapatero es el impulso al desarrollo económico el cual, pese a la desaceleración cierta que percibimos, en absoluto presenta los negros nubarrones que los agoreros de la derecha quieren hacernos creer, un desarrollo que se ha reflejado en estos años en un mayor crecimiento que el de los países de nuestro entorno y que, justo es reconocerlo, no hubiera sido posible sin el aporte debido a los trabajadores inmigrantes, a los cuales la derecha minusvalora con cierto aire xenófobo, así como también a la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral.

     La nobleza de la política es transmitir ética, honestidad, reconocer errores y limitaciones, lograr realizaciones prácticas que, de forma gradual pero continuada, impulsen el progreso de nuestra sociedad y tengan siempre, como primera referencia y compromiso, la defensa de los sectores más débiles y desfavorecidos. Por eso consideramos que, en Teruel, votar socialista es el auténtico voto útil de la izquierda para frenar a la derecha rancia y desabrida, fatalista y rencorosa que sólo anhela recuperar el poder para frenar los avances sociales logrados por las políticas socialistas impulsadas por Zapatero. Y es que, como Bob Dylan, pensamos que los tiempos están cambiando (para mejor) en España y, desde luego en Teruel y todos avances logrados y los que quedan por conseguir, no sólo ennoblecen a la política, sino también a aquellos que, como Zapatero, los impulsan y por ello tenemos no sólo razones para creer sino, también, para darle nuestro decidido apoyo.

 

José Ramón Villanueva Herrero y Cándido Marquesán Millán.

(La Comarca, 15 de febrero de 2008)

(Diario de Teruel, 16 de febrero de 2008)

 

16/02/2008 17:42 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

EL DESEMBARCO POLÍTICO DE PIZARRO

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      El fichaje de Manuel Pizarro por Mariano Rajoy ha sido recibido por los poderes mediáticos, vinculados con el PP, con gran alegría. Quieren transmitir la sensación de que las elecciones se decantan inexorablemente hacia la derecha. Sin embargo, las cosas son más complicadas. Nadie puede cuestionar que Pizarro tiene una gran experiencia en el mundo empresarial, aunque para moverse en la política ese bagaje no parece suficiente.

      Durante su gestión al frente de Endesa,  no está de más recordar  cómo, cuando se produce la primera Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Gas Natural, las acciones de Endesa languidecían ante la indiferencia del universo inversor: las recomendaciones de compra eran escasas,  no había catalizador, ni plan estratégico, ni idea de negocio. Si hubo una OPA sobre Endesa es porque alguien, llámese como se llame, percibió que estaba barata y que, la razón de que la firma cotizara a esos bajos ratios, era consecuencia de una mala gestión. Nadie está dispuesto a pagar una prima si no puede rentabilizarla. Pero Pizarro entendió que la OPA que la catalana Gas Natural lanzó en 2005 sobre Endesa era fruto de un acuerdo político que suponía quedarse con la eléctrica "por un precio ridículo".

     A partir de ahí comenzaron los procesos judiciales. Para cortar el paso a la empresa catalana, controlada por La Caixa, negoció con el gigante alemán E.ON. El Gobierno intentó evitarla por un decreto-ley que le permitiera reforzar las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). La pugna por Endesa se cerró en octubre de 2007 tras más de dos años de proceso.

     Pero el acontecimiento más conocido de este nuevo personaje político fue cuando, el 17 de septiembre de 2005, salió en tromba ante los medios de comunicación con un ejemplar de la Constitución para denunciar que la OPA era inconstitucional alegando que en España no había seguridad jurídica y que había que ir a buscarla a Nueva York..

     Muchos accionistas de Endesa le están agradecidos porque elevó un 112 % el valor de las acciones de la empresa. A buen seguro que el PP también lo recordará para ensalzar su capacidad de gestión.

     Ahora Pizarro deja el mundo empresarial para saltar a la política, es decir, la carrera contraria a la de su amigo Rodrigo Rato, que es uno de los consejeros mejor pagados. Pizarro dejó Endesa con una indemnización de unos 12 millones de euros, tras duplicarse el sueldo en 2006 y ganar 3,2 millones. Además, obtuvo cuatro millones por la venta de acciones. Quizá ya ha ganado dinero suficiente y ahora sólo le motiva el poder.

     Que finalmente haya sido atraído por Rajoy a la esfera política, a primera vista podría parecer un tanto sorprendente, si tenemos en cuenta que en declaraciones no muy lejanas en el tiempo a la COPE,  la había descartado de pleno, aunque afirmó que ayudaría a lo que creyera que era mejor para el país. También indicó, sobre su paso a la política, que "las vocaciones tardías son como los amores otoñales".

     De lo que ya no podemos extrañarnos tanto es que dado este paso, lo haya hecho hacia la derecha. Es nieto del general Manuel Pizarro Cenjor Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Teruel, cargo que ocupó desde julio de 1947 hasta 1954, así como también Jefe de la V Región de la Guardia Civil, que llegó a la provincia con el mandato expreso de Franco de sofocar el movimiento guerrillero, al igual que había hecho antes en las provincias de León y Granada. Se consideraba, estrecho colaborador del general Franco, tuvo un carácter duro, autoritario e implacable. Y realmente cumplió la misión que se le había encomendado. Es por ello que podemos imaginar la posición del nieto del general Pizarro en un tema de tan candente actualidad como es el de la recientemente aprobada Ley de la Memoria Histórica.

     Por otra parte, es sabido que ha estado siempre cerca del PP. De hecho, en 1996 ya recibió la primera oferta para incorporarse al Gobierno, pero prefirió quedarse "en la retaguardia", como él decía. Esta posición le permitió mantenerse en la empresa privada, donde ha ganado un patrimonio más que razonable y desde donde ha utilizado sus múltiples contactos políticos. Nunca ha ocultado su amistad con el ex presidente José María Aznar, y se ha convertido en un controlador del poder económico para el PP, además de ponente habitual en los cursos organizados por la FAES.  A todos los asistentes a una conferencia suya impartida en el Colegio Mayor de San Pablo sorprendió al mencionar los comienzos de su actividad intelectual en el seno de un pequeño grupo de liberales convencidos, reunidos en la calle Zorrilla tras las sesiones del Congreso. Este selecto grupo estaba formado en gran parte por diputados del Grupo Popular, como el entonces desconocido José María Aznar, Esperanza Aguirre, Rodrigo Rato, Loyola de Palacio, o el mencionado Pedro Schwartz y surgió a principio de la década de los años 80 como reacción al entonces pensamiento único socialista e intervencionista en el ámbito económico, comenzando a oponer a las ideas keynesianas reinantes las tesis liberales del recién fallecido, Milton Friedman. Los componentes de este grupo gestaron el cambio liberal en España.

     Como era de esperar  Pizarro ha sido recibido con los brazos abiertos por los empresarios, tras hacerse público su fichaje como «número dos» de Mariano Rajoy en la candidatura del PP por Madrid. Para el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, Pizarro «ha sido un magnífico gestor» al frente de Endesa, y se mostró convencido de que «lo hará muy bien en la política». Muy al contrario que en Cataluña, ya que antes de dar la empresa a una compañía española radicada en Cataluña prefirió un comprador alemán. En este aspecto Mariano Rajoy arriesga mucho, ya que un partido aspirante a gobernar en toda España no debe arriesgarse a convertirse en una fuerza casi testimonial en Cataluña. Pizarro, que hace alarde de su condición de aragonés (y turolense), suponemos que, en sus nuevas tareas políticas será un firme defensor de su tierra y, por ello, se opondrá con la misma energía de la que hizo gala como presidente de Endesa ante las Opas que consideraba hostiles para su compañía, a los intentos, presentes y futuros, de trasvasar el Ebro, aspecto éste que, defendido por Rajoy e incluido en el programa electoral del PP, sería un factor de desvertebración territorial de España.

     Fallidos los intentos de erosionar al gobierno en los frentes del terrorismo, del territorial o el educativo, los dirigentes del PP iniciaron una nueva ofensiva contra la política económica del Gobierno de España.    Rajoy se encaminaba hacia las próximas elecciones sin ningún peón de prestigio en el ámbito económico con el que oponerse  al consistente y sesudo Solbes, lo que le vaticinaba un auténtico suicidio electoral.  Lo que le hacía necesario tomar una decisión a la desesperada. Por ello,  la batalla electoral sobre el campo de la economía se aventura de alto nivel.

Cándido Marquesán Millán y José Ramón Villanueva Herrero

(Extremadura al día, 17 enero 2008)

(Diario de Teruel, 20 enero 2008)

 

18/01/2008 19:07 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

ZAPATERO, UN BUEN PRESIDENTE

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      En el transcurso de nuestra joven democracia en España, nunca como ahora un Presidente del Gobierno se había  visto sometido a unas críticas tan duras.  Le llueven  desde la agria oposición del PP y, también, desde  poderosos medios de comunicación (COPE, ABC, El Mundo, La Razón, etc.),  así como también del periódico de mayor tirada en Aragón. Todos ellos tratan de sembrar en la sociedad española la idea de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero es un desastre,  que algún cataclismo cósmico está próximo y por ello se hace inevitable una moción de censura o un adelanto de las elecciones. Esta campaña, visceral y demagógica impulsada por el PP, ese “aparato con licencia para mentir”, como hace unos días lo definía Andrés Perelló, recuerda la que,  en tiempos de la II República, hicieron las derechas contra Manuel Azaña, aquel brillante político e intelectual que acometió con valentía las profundas reformas que la España de aquel entonces precisaba.Entendemos que estas críticas contra Zapatero son totalmente  infundadas, dado que,  en poco más de tres años de Gobierno socialista, ha tomado todo un conjunto de importantes decisiones políticas, económicas y sociales que deben ser valoradas en su auténtica dimensión. A algunas de ellas nos referiremos seguidamente. 

     La primera decisión importante de Zapatero fue salir de una guerra injusta, ilegal e inmoral, cual era el conflicto de Irak,  decisión nada fácil si tenemos en cuenta el poder político-militar de los E.E.U.U.. Por ello, se ha mantenido una política exterior digna, europeísta, impulsora de la Alianza de Civilizaciones y solidaria con el Tercer Mundo, mediante la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), de lo cual el Plan África es todo un ejemplo. Por lo que a Aragón respecta, Zapatero paralizó el trasvase del Ebro, tema tan sensible en nuestra tierra,  sin olvidar su apoyo incondicional (político y financiero) a la Expo-2008 de Zaragoza.  

     La situación económica española es buena, con un crecimiento superior a la Unión Europea, EE.UU y Japón, los niveles de paro son los más bajos desde hace 28 años y se ha logrado la histórica cifra de 20 millones de empleos. Todo ello ha hecho que las cuentas públicas se hallen saneadas, con un superávit que permite acometer, en esta legislatura, mayores inversiones en  políticas sociales, educación (+ 63,9 %), investigación (+ 125,2 %),  infraestructuras (+ 21,2 %) y ayuda al desarrollo (106,7 %).

     La inmigración se ha regularizado razonablemente, y a iniciativa española, la Unión Europea ha empezado a desarrollar una política migratoria común . Obviamente hay problemas de adaptación, pero la población inmigrante regularizada, ha servido para nuestra recuperación demográfica, y, mediante sus cotizaciones a la Seguridad Social, garantizan el pago de nuestras pensiones presentes y futuras.  

     Un tema importante como el educativo ha sido encauzado a través de la Ley Orgánica de Educación (LOE), una Ley que lleva adjunta una Memoria Económica.  Igualmente las dotaciones presupuestarias para becas se han incrementado en un 50 %. Además, el  Estado  ha asumido la responsabilidad de educar a nuestros muchachos mediante la impartición de la asignatura, Educación para la Ciudadanía,  tal y como ocurre en otros países de nuestro entorno, para transmitir los valores de la libertad, de la igualdad, del pluralismo y de la justicia que están en el artículo primero de nuestra Constitución. En definitiva, para que sean ciudadanos libres y conscientes en una sociedad plenamente democrática.

     Zapatero fue igualmente sensible en materia territorial a la necesidad de reformar diversos estatutos de autonomía. De este modo, se aprobó el nuevo Estatuto de Cataluña siguiendo un procedimiento escrupulosamente democrático y,  posteriormente, a este proceso de reformas estatutarias  se sumaron Andalucía, Valencia o Aragón.

     El Gobierno socialista, encabezado por Zapatero, con el apoyo de todas las fuerzas democráticas del Parlamento, y la excepción del Partido PP,  ha tenido la valentía de explorar las posibilidades de alcanzar la paz tras el alto el fuego indefinido de ETA, sin ceder a sus peticiones imposibles. Hizo lo que tenía que hacer: era un deber moral y político, al igual que hicieron otros Gobiernos anteriores, y nadie los critico por ello. Se acusó al Ejecutivo socialista  de hacer concesiones políticas, judiciales y penitenciarias, de haber “vendido” Navarra, de permitir la autodeterminación del País Vasco.  Si las hubiera habido, no se hubiera producido el final de la tregua por parte de ETA. Que nadie le culpe del fracaso de la negociación: todos sabemos quién ha roto el proceso y la derecha debería recordar que lo importante es derrotar a ETA y no a Zapatero.

     Se han aprobado Leyes de profundo calado social pero tenemos la impresión de que no están siendo valoradas convenientemente por la sociedad española. Todas ellas  tienen en común el conceder más derechos a más españoles,  a los colectivos más desfavorecidos, como mujeres, homosexuales o dependientes. Están impregnadas  de valores de justicia social, de solidaridad, de igualdad y de ampliación de las libertades, en definitiva, de los ideales que siempre han caracterizado a la izquierda. Este es el caso de las siguientes: Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género; la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres, la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio y la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, sin olvidar el Estatuto del Trabajador Autónomo, del cual se beneficiarán más de 3 millones de españoles. Todo este conjunto de leyes, son tan importantes, que por sí mismas llenarían de contenido toda una legislatura.   

     Por todo lo dicho, consideramos a Zapatero un Presidente con valores, con principios y cumplidor de sus compromisos políticos. Cuando en la noche del 14 de marzo del 2004, recién ganadas las elecciones, los jóvenes le gritaban “¡Zapatero, no nos falles!”, nos venían a la memoria aquellas palabras que Manuel Azaña pronunció en un discurso en Bilbao en  1934: “Es la emoción política un bien escaso porque exige rigor y mesura ante las tentaciones de la inmediatez. Nada más fácil que sucumbir al halago cultivando la imagen que la multitud, con el motivo más peregrino, tiene del dirigente. Ningún empeño más arduo que conservar la frescura y la inocencia del primer discurso público”.  

     Esa frescura e inocencia, así como la firmeza de las convicciones e ideales de progreso que siempre ha defendido Zapatero, hacen que, frente a la soledad a la que pretende condenarlo la demagogia de la derecha (“Anticristo” llegaron a llamarlo en Murcia), sea merecedor del respaldo de la mayoría de los ciudadanos progresistas y, por ello es, en nuestra opinión, un buen Presidente, tal vez el mejor Presidente de la democracia española. 

Cándido Marquesán Millán y José Ramón Villanueva Herrero. 

(Diario de Teruel, 16 julio 2007)   

09/01/2008 09:34 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

UN MANIFIESTO CONTRA LA CRISPACIÓN POLÍTICA

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     Desde hace ya demasiado tiempo, se ha instalado en el debate político español un creciente grado de crispación que resulta preocupante. Este hecho, que está deteriorando la vida pública y la convivencia ciudadana, debe llamarnos a todos a una reflexión serena y a adoptar soluciones que le pongan fin lo antes posible. Es por ello que considero un hecho positivo la aparición en estos días de un “Manifiesto por la convivencia, frente a la crispación” en tanto que supone toda una prueba de sensatez cívica así como una seria llamada de atención hacia la clase política y, de forma especial, hacia la oposición contumaz y desabrida que caracteriza la actuación de la derecha española desde que hace tres años fue apeada del poder, lo cual no parece haber asimilado plenamente.

     El Manifiesto nos ofrece un exhaustivo análisis de la actual situación política española. En primer lugar,  se constata la profunda inquietud que, entre la ciudadanía, está produciendo la creciente crispación y el acalorado enfrentamiento instalados en la vida política. En su texto se advierte de una serie de riesgos que se derivan de hechos tales como el que el debate sereno y argumentado se ha sustituido por la descalificación y el insulto, del cuestionamiento de diversas instituciones e, incluso, de la legitimidad del mismo Gobierno socialista actual, así como que el derecho a recibir una información veraz está siendo invadido por la manipulación sistemática de los hechos con mentiras y medias verdades que no hacen sino crear confusión en la ciudadanía. Esta cúmulo de circunstancias, definidas como “conjunto de procesos indeseables”, pueden suponer el primer síntoma de una fractura, de una quiebra de la convivencia social, que hay que evitar a toda costa.

     Esta situación resulta especialmente grave cuando, tal y como señala el Manifiesto, esta crispación no responde en absoluto a la situación real de España puesto que se ignoran “hechos objetivos” como una situación económica aceptable o el logro de significativos avances sociales y políticos. Además, al margen de los errores del Gobierno, se reprocha a la oposición el que haya sido incapaz de presentar auténticas alternativas constructivas en temas concretos, y también de Estado, que le hubieran dado una mayor credibilidad al margen de posiciones y actitudes demagógicas. Bien al contrario, la oposición se ha ido descentrando a la vez que enarbolaba temas de profunda carga emocional como supuestos riesgos para la unidad de España o el bulo de que el Presidente Zapatero había rendido el Estado ante los terroristas etarras. El Manifiesto no duda en señalar que “tamaña desmesura no tiene nada que ver con la realidad”, razón por la cual rechaza con contundencia  el hecho de que la oposición haya convertido el tema de la lucha antiterrorista en el “eje exclusivo”  de su agria pugna con el Gobierno. Esta situación resulta especialmente grave  puesto que, como se enfatiza en su texto, “esta postura no tiene antecedentes en la Unión Europea”. (Recordemos, a modo de contraste, la absoluta lealtad del Partido Conservador británico para con la política de pacificación del Ulster impulsada por Toni Blair).

     El Manifiesto critica igualmente la actitud de la oposición de patrimonializar la idea de España, tan propia de la rancia derecha, mediante la apropiación, casi en exclusiva, de banderas e himnos, así como el que la “política de confrontación”  haya llegado a instituciones que, como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial, deberían de quedar al margen de la lucha política.

     Junto a todo lo dicho, este Manifiesto plantea una serie de propuestas de interés. En primer lugar, exige al Gobierno que, sin caer en la tentación de la confrontación, asuma con convicción el liderazgo social impulsando propuestas positivas que impidan la ola creciente de confusión y desencanto que se extiende entre la ciudadanía. Igualmente, considera que las próximas elecciones serán una buena ocasión para exigir a toda la clase política que se ocupe realmente de los problemas que, de verdad, preocupan a todos los ciudadanos, y no de esa “realidad virtual” con tintes apocalípticos diseñada por una derecha que, a tambor batiente, redobla sus ataques contra el Gobierno y, sobre todo contra el Presidente Zapatero, para recuperar el poder.     Finalmente, con el sentido común que impregna todo este Manifiesto, se nos solicita a todos los ciudadanos unidad y sensatez ante temas esenciales que deben quedar lejos de toda manipulación interesada como son la paz, la libertad, la lucha contra el terrorismo, la defensa del Estado de Derecho y sus instituciones, y, también, los avances sociales y civiles logrados “frente a los que pretenden hacernos retroceder en el tiempo”.     Con este mismo espíritu, el “Manifiesto para la regeneración del PP de Galicia” de 16 de septiembre de 2005, ya exponía ideas similares que parecen haber olvidado los dirigentes populares al señalar que “el PP hará un esfuerzo en desterrar las actitudes que generan crispación política, incluso en la defensa de posiciones antagónicas, que no suponen más que desasosiego social, inquietud y rechazo de los ciudadanos hacia la clase política y no añade nada positivo a un diálogo fructífero y constructivo. La buenas maneras deben de instaurarse en la clase política como ejemplo de tolerancia y convivencia ante la sociedad”.

     Como vemos, tanto en este documento del PP de Galicia, como en el Manifiesto por la convivencia  a los que nos hemos referido en este artículo, nos plantean todo un  reto y, también, un compromiso cívico para reconducir la actual situación que a nadie beneficia, un reto y un compromiso de los cuales depende la salud futura de nuestra sociedad democrática.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 15 abril 2007)

  

27/12/2007 13:22 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

EL SÍNDROME 711

     El Islam está de candente actualidad por diversos motivos: a la fuerza expansiva de su religión, que contrasta con un secularizado Occidente, se suman aspectos geopolíticos de todos conocidos y, también, la creciente importancia que, como consecuencia de la inmigración, ha ido adquiriendo la población musulmana en nuestra sociedad, cada vez más intercultural.

     Pese al respeto que el Islam nos merece, en nuestra relación con la fe y la cultura musulmana no debemos olvidar la salvaguardia de los derechos humanos, especialmente la libertad de expresión así como la condición y dignidad de la mujer, pues ellos son innegociables y conforman la escala de valores y principios que rigen nuestra sociedad civil y democrática.

     En este contexto, el Islam ha provocado en Occidente opiniones encontradas. A las muy desafortunadas declaraciones de Benedicto XVI, habría que añadir las formuladas desde diversos ámbitos de la derecha europea como es el caso de Nicolás Sarkozy u otros políticos conservadores españoles. Es como si se estuviese propalando un creciente temor, una sensación de “invasión”, una especie de “síndrome 711”.

     Los primeros síntomas del mismo, no exentos de actitudes reaccionarias, xenófobas y de una visión anacrónica de nuestra historia, tiene su más clara manifestación en diversas actitudes y declaraciones de José María Aznar. En su primer discurso en la Universidad de Georgetown (22-IX-2004), reciente todavía la inmensa tragedia del 11-M, remontó con toda intencionalidad política el origen de dichos atentados, no a la guerra de Iraq, sino mucho siglos antes: a la invasión musulmana de España, allá en el lejano año 711. Aznar no dudó en señalar sandeces tales como que “el problema de Al-Queda comienza en el siglo VIII” puesto que “España rechazó ser un trozo más del mundo islámico, cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad”. Toda una absurda acrobacia historicista utilizada para legitimar la reconquista medieval… y, también, su alianza con Bush durante la ilegal guerra de Iraq.

     Así lo exponía Aznar en su conferencia del pasado 21 de septiembre en el Hudson Institute de Washington, uno de los referentes ideológicos de los sectores más duros de la derecha americana, fundado en 1961 por Herman Khan, firme partidario del empleo de la guerra nuclear contra la URSS durante los años de la Guerra Fría. En tan selecto y conservador foro, Aznar se declaró partidario de los Reyes Católicos, en una actitud que le hacía posicionarse en la línea del más rancio conservadurismo español … del s. XIX, como era el caso del carlista Vázquez de Mella o del ultramontano Menéndez Pelayo, por no citar la exaltación “imperial” que, de la época de los Reyes Católicos hizo el franquismo. El esperpento llegó al extremo cuando Aznar expuso, con su arrogancia habitual, que ningún musulmán le había pedido perdón por haber ocupado España durante 8 siglos. Puestos a pedir perdón, tampoco Aznar lo ha hecho ante ningún judío o musulmán por los crímenes de la Inquisición durante la época de sus idolatrados Reyes Católicos. De igual modo, como recordaba hace unos días el teólogo progresista brasileño Leonardo Boff, las antiguas potencias coloniales (España entre ellas), tampoco lo han hecho por el exterminio de las poblaciones indígenas de América Latina ni por la explotación a la que sometieron durante siglos a los esclavos negros traídos desde África.

     Este “síndrome 711”, caracterizado por obsesiones invasoras y por justificar luchas reconquistadoras de antaño o de la actual “guerra contra el terror” orquestada por el “Trío de las Azores”, parecen articular el pensamiento de una derecha cada vez más descentrada.

     Por todo lo dicho, Aznar no ha dudado en calificar de “estupidez” al naciente proyecto de la Alianza de Civilizaciones: el que este posible puente de diálogo y entendimiento entre culturas sea rechazado de forma tan brutal, puede hipotecar seriamente la credibilidad internacional de la derecha española al no asumir el reto histórico que, avalado por la ONU, debe desempeñar ésta. La Alianza de Civilizaciones, como opción de futuro, debe fomentar el desarrollo armónico e integrador, cimentado en principios de justicia para el conjunto de la Humanidad, basándose en el conocimiento y respeto mutuo de los valores éticos y sociales, única forma de superar endémicos enfrentamientos e incomprensiones. Y todos estos ideales y aspiraciones, desde luego, no son una estupidez, señor Aznar.

     Consecuentemente, frente a la política exterior auspiciada por Bush y Aznar, que, extendiendo de forma insensata la lucha contra el “terror”, ha agudizado todavía más el rencor y el odio del Islam contra Occidente y sus valores, el futuro de las relaciones internacionales no puede ser otro que el de tender puentes de diálogo sincero y cooperación solidaria.

     Frente a la confrontación alentada por la derecha, el único camino sensato es el impulso de la Alianza de Civilizaciones si se le brinda el apoyo y el respaldo preciso. La convivencia y el respeto, entre personas y culturas distintas, siempre será el mejor antídoto para superar el riesgo de contagio del “síndrome 711”.

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 13 octubre 2006) 

15/11/2007 14:28 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

LA DERECHA....DESCENTRADA

     Un año después de la tragedia del 11-M y del posterior vuelco electoral que la nefasta actuación del Gobierno Aznar propició, el PP sigue sin aceptar, con naturalidad y madurez democrática, la victoria del PSOE. Desde entonces, y aún asumiendo que la tarea de la oposición política es legítima e imprescindible para el buen funcionamiento del sistema democrático, no deja de sorprender en la actuación del PP el contraste entre su línea de crítica permanente  hacia el gobierno de Rodríguez Zapatero y la nula autocrítica hacia los errores, que los hubo (y muy graves) del anterior Gobierno popular.

     A la búsqueda de un necesario clima de oposición ponderada, constructiva que sosiegue un tanto las crispadas aguas por las que discurre últimamente la política española, no ayuda demasiado el  rigorismo aznarista de algunos de los actuales dirigentes del PP, más obsesionados en buscar culpabilidades ajenas que en asumir errores propios: ahí está, como más destacado, el intolerable alineamiento de Aznar junto a los Estados Unidos durante la guerra de Irak, desoyendo con soberbia y arrogancia, el mayoritario clamor ciudadano contrario a la misma.

     Un partido político manifiesta su talla y madurez política no sólo en los momentos de gloria y de poder sino, también, en aquellos en los que pone de manifiesto su capacidad de realizar una profunda catarsis interna, una autocrítica que, para superar errores y fracasos, le reconcilie con su conciencia, con la ética, con la coherencia de su ideario político y, desde luego, con la ciudadanía.. Renunciar a la autocrítica es cerrar horizontes, hipotecar el futuro político de un partido, anular su vitalidad interna: nada dignifica más a las personas y, por supuesto a los partidos, que el reconocimiento sincero de los errores cometidos y, por supuesto, el propósito de enmendarlos. Nada de todo esto parece haber ocurrido en las filas de la derecha.

     Estas consideraciones vienen a colación puesto que estamos observando cómo el PP, lejos de una reflexión profunda de las razones por las cuales el pueblo soberano lo ha desposeído del Gobierno de España, ha optado por aquello de que “no hay mejor defensa que un buen ataque”... y a ello se ha lanzado. Y no sólo en todos los foros políticos posibles sino, también, a través de una tendenciosa propaganda, carente de veracidad que, en el fondo, evidencia su no aceptación de la derrota electoral y, consecuentemente, su abierta intención de deslegitimar la victoria electoral socialista. A ello se ha dedicado con fervoroso entusiasmo y adhesión aznarista la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) vinculada al PP y que preside José María Aznar y ejemplo flagrante de ello sería la edición de un vídeo que, bajo el título de “Tras la masacre”, desvirtúa gravemente la realidad de los dramáticos acontecimientos que convulsionaron a España como consecuencia del brutal atentado del 11-M del pasado año.Lo mismo podemos decir de diversos comportamientos y declaraciones de dirigentes populares ante la eliminación por parte del Gobierno socialista de los últimos vestigios de una dictadura que todavía quedaban en nuestras calles: la absurda polémica en torno a la retirada del general Franco sería impensable el que ocurriera en cualquier otro país democrático de nuestro entorno. Una decisión de impecable civismo democrático como esta, no debería de ser cuestionada desde el  PP, el cual no debería de acusar de “radical” a decisiones que, lo único que se les puede reprochar es que se hayan tomado con 30 años de retraso.

     Resulta evidente que mientras la línea dura aznarista mantenga el timón del PP, no resultará creíble la opción “centrada” de la derecha como alternativa real de gobierno. Rajoy ha manifestado que pretende hacer una oposición que, aún sin renunciar a ser “contundente”, no esté hecha “desde las vísceras”. Nada que objetar, por supuesto: a Rajoy le queda por delante la difícil tarea de convencer (o imponer) esta línea política más sensata y centrada entre buena parte de sus compañeros de filas. No le será nada fácil puesto que, visto lo visto y oído lo oído, en amplios sectores del PP impera, todavía, Aznar y su rencor. 

José Ramón Villanueva Herrero.  

(Diario de Teruel, 17 abril 2005) 

 

26/10/2007 08:03 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.

LA FAES: MENTIRAS Y CINTAS DE VIDEO

     La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), vinculada al PP y que preside José María Aznar,  ha divulgado recientemente un tendencioso vídeo sobre los acontecimientos que convulsionaron a España entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. El título, “Tras la masacre”, deja entrever que lo que FAES considera realmente importante no es tanto la masacre en sí misma, sino lo que ocurrió “tras” el atentado, esto es, la pérdida del poder por parte del PP.

     El polémico vídeo no se detiene ante cuestiones tan importantes como la veracidad histórica de los hechos (distorsionados con medias verdades, con frases sacadas de contexto) y, sobre todo, el dolor y el respeto que las víctimas merecen: parece que, lo único importante de este drama no sea tanto el análisis del mayor atentado terrorista padecido en Europa, sino el que el PP hubiera perdido el poder.

     El vídeo pretende legitimar la actuación del Gobierno Aznar y de su política antiterrorista a la vez que denigra a lo que califica de “la izquierda y los movimientos antisistema”.

     No es casualidad que el vídeo se inicie con el anagrama de ETA, el cual aparecerá en varias ocasiones posteriores, para dejar entrever, para insinuar sutilmente una supuesta conexión entre el terrorismo etarra y el islámico, lo cual, sabemos hoy,  carece de todo fundamento.

     Sobre el hecho de que inicialmente se atribuyese la masacre a ETA, el vídeo justifica nuevamente al Gobierno al indicar que “durante todo el día, España pensó que ETA era la responsable de los atentados” e incluye declaraciones  en este sentido realizadas por Rodríguez Zapatero e Ibarretxe. Pero nada se dice de que esta creencia se basaba en la información facilitada por el Gobierno y los medios de comunicación: recordemos que el mismo expresidente Aznar llamó a diversos directores de periódicos para asegurar con rotundidad la autoría etarra de la masacre. También se olvida que, en aquellas dramáticas horas, el exministro Acebes calificaba de “miserables” a todo aquel que pusiese en duda la autoría de ETA.

     A continuación, el vídeo va elaborando la idea de que “la izquierda”, que “había sembrado las calles de odio y de enfrentamiento”, lanzó una demagógica campaña para derrocar al Gobierno del PP. Subyace la idea de una conspiración, de una maniobra perversa para acabar con el Gobierno de Aznar. Despreciando las evidencias que, desde bien pronto apuntaban a la autora islámica, el vídeo ofrece una visión totalmente distinta a la realidad afirmando que “la izquierda había decidido que el gobierno legítimo había mentido”. No, no  fue una “decisión”, sino  la percepción que gran parte de los ciudadanos sentíamos de estábamos siendo engañados, la misma que tuvimos cuando, despreciando Aznar la opinión mayoritaria de los españoles, se arrogó el papel de copatrocinador de la guerra de Irak alegando la existencia de unas armas de destrucción masiva de las que nunca más se supo. No existió pues, una campaña premeditada y alevosa para arrebatar el poder al PP, sino una auténtica rebelión cívica que exigía saber la verdad de los hechos. No es justificable, desde los oráculos de la derecha, la supuesta idea que se señala en el vídeo de que “los socialistas” pusieron en escena “una obra de teatro que ensayaron meses antes” (??). Esta idea, no sólo es falsa sino que también resulta ofensiva ya que pone en duda la madurez democrática y el sentido cívico de los españoles: no éramos súbditos, éramos ciudadanos…y pensábamos, intuíamos que las cosas no eran como desde el Gobierno se nos quería hacer creer. Por ello, la derecha debería de abandonar su recurso habitual a una supuesta “conspiración” de fuerzas ocultas (y malvadas) alzadas contra sus intereses y a la que, históricamente, siempre ha recurrido: primero fue la conjura del conde don Julián, luego, la conspiración judeo-masónica-bolchevique, y ahora, las maquinaciones de “la izquierda y los movimientos antisistema”.

     Tampoco es cierta la afirmación de que “los servicios secretos de todo el mundo dudaban de la autoría de Al-Queda”: ya en noviembre de 2003, los servicios secretos noruegos advirtieron al Gobierno Aznar de que, en diversa información interceptada a los islamistas, se planeaba “golpear a España”, por ser el “eslabón más débil” de los países asistentes a la funesta reunión de las Azores. Además, tras la masacre, toda la información que se difundía por Internet y otros medios de comunicación extranjera, apuntaban la autoría al terrorismo islámico.

     El final del vídeo no tiene reparo en señalar que a la izquierda, ahora en el poder, “ya no le interesa la verdad”. Más grave todavía es que el vídeo de FAES aún pregunte  “¿Quién ha sido?”: después de todo lo que ha pasado, después de todo lo que se ha sabido posteriormente, esta pregunta, resulta no sólo un insulto a la inteligencia de todos los ciudadanos sino, también,  un desprecio hacia la labor de las fuerzas de seguridad para esclarecer y detener a los autores de la masacre.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 19 abril 2005)

  

25/10/2007 08:23 Autor: kyriathadassa. Enlace permanente. Tema: Política-España No hay comentarios. Comentar.
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