Facebook Twitter Google +1     Admin

POSTDEMOCRACIA

20170522083425-postdemocracia.jpg

 

     Tras una década  de estar empantanados en esta crisis global, ya nadie duda, excepción hecha de los pregoneros del fundamentalismo neoliberal, de que las medidas de austeridad que nos fueron impuestas no han generado un crecimiento económico saludable y, en cambio, han supuesto una imparable espiral de empobrecimiento y desigualdad social. Los hechos han demostrado que el neoliberalismo es incompatible con una sociedad justa, con la lucha contra la desigualdad y con el fortalecimiento de la ética y los valores democráticos. Nos hallamos,  pues, ante un sistema que divide a la sociedad en “excluidos” e “incluidos”, que se desentiende de los primeros  y aterroriza a los segundos, enfrentado además a ambos, con el único objeto de perpetuar y aumentar el poder y la riqueza de los privilegiados, de quienes se han enriquecido con la crisis. Tal es así que se ha  acuñado el término de “necropolítica”, la cual, como señala Clara Valverde, es la que aplica el capitalismo neoliberal a quienes no le son rentables, que ni producen ni consumen, y a los cuales se les deja, simplemente, morir en una sociedad sin alma ni corazón.

     Por ello, en estos tiempos de desconcierto, ante el embate neoliberal, en que todos los diques para contenerlo parecen haberse roto, con una concentración creciente de la riqueza en las capas sociales más adineradas, queda más patente que nunca que estos sectores, los poderosos de siempre, están logrando una mayor influencia política, lo cual ha neutralizado la capacidad reguladora de los Estados. Por ello, se habla de “mercadocracia”, e incluso de la “dictadura de los mercados” la cual impone sus intereses a los gobiernos, fomenta los monopolios y los oligopolios y que, con frecuencia,  se mueve sin ningún pudor en la ciénaga de la corrupción.

     Con este panorama como telón de fondo, estamos asistiendo a un evidente deterioro de la calidad democrática de nuestra sociedad. Así lo prueban el permanente incumplimiento de los programas y los compromisos electorales, a su claudicación ante los dogmas neoliberales, virus que siendo consustancial a los partidos de derechas, ha contaminado, también, a buena parte de la socialdemocracia, aquella que debiera de defender con más convicción y firmeza los ideales de la justicia social. Como señalaba Josep Ramoneda, “la crisis ha puesto en evidencia la impotencia de la política para poner límites a unos poderes económicos descontrolados, que ni siquiera guardan las formas”, lo cual nos está conduciendo a “una imparable degradación de la democracia, con una concentración del poder cada vez en menos manos” y, lo que es peor, a “una reducción de los ciudadanos al papel de figurantes”.

      Así las cosas, con la austeridad convertida en ideología, en dogma de fe para el control social y el demagógico discurso de la unidad para salir de la crisis encubriendo a los que la provocaron, ha empezado a hablarse  de que caminamos hacia una “postdemocracia”, esto es, una nueva fase del capitalismo despojado de las conquistas sociales del último siglo, un capitalismo más salvaje y despiadado. De este modo, tres serían las características esenciales de la postdemocracia: el secuestro de las instituciones del Estado por parte de las élites y los poderes económicos, la marginación de los ciudadanos de las decisiones políticas bajo la máscara de una democracia representativa que ahoga los cauces de participación activa y, también, la degradación del sistema democrático hasta convertirlo en una farsa participativa que sólo sirve para encubrir una progresiva concentración del poder. La consecuencia lógica de estas tres circunstancias es la desafección democrática, patente y creciente, todo un peligro dado que produce hastío hacia el sistema de partidos y las instituciones, desprestigia a éstas y fomenta la aparición de movimientos xenófobos, racistas o neofascistas.

     Frente a esta grave involución, la democracia, más allá de la representación política y el respeto a la regla de la mayoría, según el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, implica “la protección de los derechos y libertades de los individuos, el acceso a las prestaciones sociales y al derecho de acceder a la información, así como participar activamente en la deliberación política”. Por ello, resulta urgente fortalecer la calidad democrática de nuestra sociedad antes de que sea demasiado tarde, apostando por el compromiso de la ciudadanía, evitando que se extienda  el “totalitarismo de la indiferencia”, interesante concepto acuñado por el ya citado filósofo Ramoneda.

     En el Informe de Oxfam Intermón titulado Crisis, desigualdad y pobreza (2012) ya se señalaban algunas propuestas para fortalecer nuestra calidad democrática entre ellas, garantizar la independencia y buen funcionamiento de los entes supervisores y reguladores del Estado, salvaguardar las libertades ciudadanas  sin leyes regresivas, fomentar la cultura como herramienta de transformación social, garantizar el acceso y calidad de la información, fomentar la democracia participativa (incluyendo referéndums obligatorios y vinculantes para temas de gran impacto social), impulsar los presupuestos participativos y potenciar la autogestión y el cooperativismo como formas de economía social, así como promover un sector financiero transparente sin olvidar, desde luego, combatir de forma inflexible la corrupción y acabar con la impunidad.

     Para evitar que el virus de la postdemocracia se extienda con el riesgo que ello supone, Oxfam Intermón  considera imprescindible hacer frente a las injusticias causadas por esta crisis, la cual tiene víctimas y culpables, una crisis en la que, hasta ahora,  los gobiernos claramente han decidido proteger a los culpables y hacer recaer  los costes sobre quienes la padecemos, manteniendo así prácticamente intactas  las ventajas de quienes  se han beneficiado del sistema que ha generado la crisis. En consecuencia, regenerar nuestra democracia requiere que los ciudadanos nos impliquemos para dar un golpe de timón a esta deriva que nos aboca a un dramático retroceso y apostar por un nuevo paradigma social más justo y equitativo. Nos va en ello el futuro.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 21 mayo 2017)

 

 

Etiquetas: , , ,

22/05/2017 08:34 kyriathadassa Enlace permanente. Política internacional No hay comentarios. Comentar.

NEFASTOS EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN

20170507185208-le-pen.jpg

 

   Vivimos momentos en que un vendaval involucionista invade el panorama internacional, con hechos tan preocupantes como la victoria electoral de Donald Trump en EE.UU:, del Brexit en el Reino Unido o del auge creciente del Front National (FN) en Francia o el de otros grupos afines en Holanda, Alemania o Austria. Además, esta ola reaccionaria coincide con el desplome de los partidos socialdemócratas y con una nueva izquierda que, pudiendo ser alternativa en un futuro próximo, se halla todavía en construcción.

    Para situarnos, debemos partir de la idea de que durante las últimas décadas existía un consenso generalizado por parte de los partidos del sistema (conservador, liberal y socialdemócrata) a favor de la apertura económica y la globalización. Pero, tras la crisis financiera global se produjo un creciente rechazo hacia las nefastas consecuencias de la globalización y, en consecuencia, los nuevos partidos emergentes de derechas empezaron a reivindicar la recuperación de la soberanía nacional que sentían haber perdido a manos de los mercados globales y de los organismos supranacionales, unido a su oposición a unas políticas migratorias que consideran demasiado permisivas y, en consecuencia, sus programas políticos se empezaron a llenar de mensajes proteccionistas, nacionalistas y xenófobos.

    Así las cosas, en un reciente estudio de Miguel Otero Iglesias y Fernando Steinberg, analizaban en profundidad las que consideraban cinco razones que explicarían el creciente apoyo que reciben los partidos y movimientos derechistas antiglobalización. En primer lugar, el declive económico de las clases medias. De este modo, la “revuelta populista” se alimenta de votantes de la clase media y la obrera, pues ambas han visto reducidos sus ingresos con la crisis, que están convencidos que el futuro de sus hijos será peor, un tema tan sensible y emocional que genera profundo malestar social. Estos grupos, que, según Branko Milanovic, son “los perdedores de la globalización”, son trabajadores que han perdido sus empleos por la competencia de los países con bajos salarios y que, en consecuencia, deciden optar por quienes les prometen protegerlos cerrando las fronteras nacionales a la competencia exterior. Los ejemplos son contundentes: muchos votantes del FN francés son antiguos socialistas y comunistas desencantados con la política económica de François Hollande o el hecho de que en las zonas en declive industrial del Reino Unido, los antiguos votantes laboristas hayan sido  entusiastas votantes a favor del Bréxit.

   En segundo lugar, la creciente xenofobia imperante en Occidente, que está captando a un importante sector del electorado que se van hacia la derecha por motivos identitarios y culturales. De este modo, el racismo y la xenofobia, que eran políticamente inaceptables desde la derrota de las potencias fascistas en la II Guerra Mundial, como señalan gráficamente Otero y Steinberg, “estarían saliendo del armario debido al impacto social y cultural causado por el aumento de la inmigración”. Ello explica el auge de Marine Le Pen en Francia o Víktor Orban en Hungría, que se erigen en defensores de la “identidad nacional” y de su cultura tradicional frente al multiculturalismo. A lo anterior se une el creciente temor en Occidente hacia los ataques del islamismo radical, lo cual sitúa el tema de la seguridad en el centro del debate político,  que tan demagógicamente es rentabilizado electoralmente por los partidos xenófobos y racistas. Surge así, una vez más, el dilema de garantizar la seguridad a cambio de renunciar a la libertad, y de ello es buen ejemplo Vladimir Putin, figura a la que tanto Trump como Le Pen dicen admirar.

    En tercer lugar, el impacto de las nuevas tecnologías, ya que la robotización y la inteligencia artificial que, si bien aumentan la productividad, también reducen el empleo, sobre todo en los casos de los trabajos de escasa cualificación. Ello ha producido en la clase obrera,  y también de la media, desconfianza y rechazo a estos grandes cambios tecnológicos, al igual que ocurrió con el movimiento ludista, contrario al maquinismo en los inicios de la revolución industrial. Todo ello ha generado un temor cierto a perder los empleos o a entrar en la nueva categoría de los llamados “trabajadores pobres”, aquellos a los que un empleo no les garantiza su subsistencia.

    En cuarto lugar, la crisis del Estado del Bienestar, con un sistema de pensiones cada vez más difícil de mantener, unido al deterioro, cuando no a la privatización de servicios públicos esenciales como la educación, la sanidad o de recursos tan vitales como la gestión del agua.

  Por último, en quinto lugar, el creciente desencanto hacia la democracia representativa, debida factores tales como el monopolio de la  política por una partitocracia que se turna en el poder y que da la imagen de estar a merced y al servicio de los grandes intereses económicos, lo que da la sensación de que la clase política no nos representa. Igualmente, existe la percepción cierta de que el actual sistema político y judicial beneficia a las élites y hace que los costes económicos de la crisis pesen exclusivamente sobre las espaldas de las clases medias y trabajadoras.

    Ante semejante panorama, los citados autores apuntan algunas propuestas para hacer frente a esta ola antiglobalizadora que está aupando a los partidos extremistas de derechas. En primer lugar, desarrollar mejores políticas de integración de los inmigrantes y refugiados, lo cual resulta clave en este sentido. Además, los gobiernos deberían tener el coraje de redistribuir mejor los enormes niveles de riqueza generados por la globalización, así como subrayar las ventajas de la diversidad y la multiculturalidad; preparar a la ciudadanía para el cambio tecnológico, garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar y, por último, mejorar nuestra calidad democrática abriendo nuevos cauces que fomenten la participación ciudadana. Estas son algunas de las respuestas posibles para hacer frente a esta ola de demagogia reaccionaria y frenar la desigualdad y la xenofobia causada por la globalización, factores éstos que amenazan los cimientos de nuestra sociedad democrática.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 7 mayo 2017)

 

 

Etiquetas: , , , , ,

07/05/2017 18:52 kyriathadassa Enlace permanente. Política internacional No hay comentarios. Comentar.

UNA MEMORIA ARCOIRIS

20170423174353-images.jpg

 

    A lo largo de nuestra agitada historia, han pesado demasiados prejuicios, heredados de una ancestral mentalidad inquisitorial y cainita, los cuales nos han hecho difícil aceptar (y respetar) al diferente, bien fuera este judío, morisco, gitano, protestante, masón, liberal, demócrata o progresista de diversas tendencias…u homosexual, una cadena de siglos de intolerancia y discriminación que, cual si de una pesada losa se tratara, hemos ido arrastrando durante demasiado tiempo.

     El pasado 8 de abril, en el homenaje que anualmente organiza en el zaragozano Cementerio de Torrero la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza en honor a las víctimas de la represión franquista, se dedicó en esta ocasión un recuerdo especial a quienes fueron represaliados por la dictadura como consecuencia de su orientación sexual, una memoria en arcoiris tan desconocida   como silenciada en ocasiones, razón por la cual hoy quisiera dedicarle unas líneas a este tema.

     Durante la dictadura franquista, al desprecio secular hacia las personas que por las orientaciones sexuales que se salían de las normas convencionales, se unió el hecho de que éstas tuvieron la condición de figura delictiva, estuvieron criminalizadas. Así consta en la reforma del 15 de julio de 1954 introducida en la famosa Ley de Vagos y Maleantes de 1933, razón por la cual se indica en ella que “podrán ser declarados en estado peligroso y sometidos a las medidas de seguridad”, además de los vagos habituales, “los homosexuales, rufianes y proxenetas” (art. 2º). También se señalaban en ella las tres medidas represivas que se debían de aplicar a estos colectivos: internamiento en un establecimiento de régimen de trabajo o colonias agrícolas “por tiempo indeterminado” hasta un máximo de 3 años, internamiento en un establecimiento de custodia (máximo, 5 años) o bien “aislamiento curativo en Casas de templanza, por tiempo absolutamente indeterminado”.

     El símbolo de la dureza represiva ejercida por el franquismo lo representó la Colonia Agraria Penitenciaria de Tefía, lugar inhóspito, olvidado y reseco de la isla de Fuerteventura a donde eran deportados los homosexuales y que funcionó entre 1954  y mediados de los años 60: allí, picando piedra, entre frecuentes apaleamientos y escasas raciones alimentarias, penaban estos deportados por lo que la dictadura consideraba “un vicio”. Tras el cierre de Tefía, en aplicación de la citada reforma de 1954,  los homosexuales seguirían siendo enviados a las cárceles, ésta vez a las llamadas “Galerías de Invertidos”, aislándolos del resto de los presos. Además de lo dicho, el ideario represivo se completaba con medidas tales como la prohibición expresa de que éstos, tras ser fichados policialmente como “homosexuales peligrosos”, residiesen en determinados lugares, además de la obligación de declarar su domicilio o la sumisión a la vigilancia de los delegados gubernativos.

     La Ley de Vagos y Maleantes estuvo en vigor hasta que fue reemplazada por la Ley 16/1979, de 4 de agosto, de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la cual mantuvo las mismas ideas represivas que la legislación anterior. De este modo, entre 1970-1979, según la Asociación de Ex Presos Sociales, fueron internados 5.000 homosexuales en cárceles especializadas, concretamente en la de Badajoz,  para “pasivos” y en la de Huelva,  para “activos”. Tras cumplir sus penas de prisión se les aplicaba un destierro de 2 años. A su vez, la nueva ley pretendía “la rehabilitación de los que realicen actos de homosexualidad” y, para ello, contemplaba “el internamiento en un establecimiento de custodia o trabajo adecuado a la personalidad del sujeto peligroso” por un período no inferior a 4 meses ni superior a 4 años, o bien mediante el “internamiento en un establecimiento de reeducación” (art. 5º).

      La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social sobrevivió al franquismo y estuvo en vigor hasta 1979, ya en período de legalidad democrática constitucional, por lo que se ha  calificado a todas las personas que fueron objeto de represión por causa de sus orientaciones sexuales como “los olvidados de la Transición”. No sería pues hasta que, durante el Gobierno de Rodríguez Zapatero,  se aprobó la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, popularmente conocida como la Ley del Matrimonio Homosexual, cuando finalmente se hizo justicia para con el colectivo de gays y lesbianas, adquiriendo de este modo la plenitud de derechos cívicos  que les corresponden en nuestro sistema democrático.

    Aunque afortunadamente ya pasaron los viejos tiempos de persecución y desprecio, no han desaparecido por completo de nuestra sociedad actitudes homófonas que, aunque minoritarias, suponen, todavía, un poso de viejos prejuicios y nuevas demagogias, alentadas en ocasiones por los emergentes movimientos de la extrema derecha. Y no obstante, tal y como nos recuerdan los medios de comunicación, todavía es peor la situación que estos colectivos sufren en otros países como Rusia, Chechenia o en el conjunto de las zonas del mundo musulmán que se hallan bajo el yugo del fundamentalismo yihadista. Por todo ello, junto a la defensa de los valores de la memoria democrática, también es de justicia  recordar, como este año se hizo en el homenaje del Cementerio de Torrero,  la memoria de quienes sufrieron o siguen sufriendo cualquier tipo de discriminación y represión como consecuencia de su orientación sexual, quienes representan la tantas veces olvidada  memoria arcoiris.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en El Periódico de Aragón, 23 abril 2017)

 

 

 

Etiquetas: , , , ,

23/04/2017 17:43 kyriathadassa Enlace permanente. Memoria histórica No hay comentarios. Comentar.

8 DE ABRIL, DÍA INTERNACIONAL DEL PUEBLO GITANO

20170410112629-8-abril.jpg

 

     Desde que el I Congreso Internacional Gitano celebrado en Londres en 1971 acordase la celebración del 8 de abril como Día Internacional del Pueblo Gitano, se ha levantado con firmeza la bandera en defensa de la dignidad y las señas de identidad de la comunidad gitana, del pueblo romaní, como también es conocido, la minoría étnica más numerosa de la Unión Europea, con una cifra estimada en torno a los 12 millones de personas, y que desde hace  seis siglos  forma parte de la realidad histórica, social y cultural de nuestro continente.

      Lejos quedan sus orígenes en la región india del Punjab y su llegada a Europa a principios del s. XV, fechas por las que se fueron estableciendo en casi todos los países grupos de aquellas gentes de lengua extraña y vestimenta pintoresca a los que se les llamó “egipcianos”, término que más tarde derivaría en el actual de “gitanos”.

    Si en un primer momento fueron bien acogidos, no tardaron en aparecer prejuicios contra ellos por su modo de vida nómada,  sus prácticas de hechicería, así como perversas leyendas que los despreciaban por su piel oscura (en la época, equivalente a señal de inferioridad y maldad), así como otras que los consideraban “malditos” (se les suponía descendientes de Cam,  además de haber fabricado los clavos de la crucifixión de Cristo),  todo lo cual les fue condenando a la marginación por parte de las sociedades europeas en las que se habían ido asentando.

     En el caso de España, la historia del pueblo gitano fue azarosa. Los ejemplos de intolerancia y represión contra ellos fueron numerosos: desde la Pragmática Sanción de los Reyes Católicos de 1499, que los obligaba a sedentarizarse o de lo contrario, a sufrir penas de azotes, corte de orejas, expulsión, o esclavitud hasta la gran redada a Prisión General de los gitanos del 30 de julio de 1749, por la que Fernando VI  ordenó “prender a todos los gitanos avecindados en estos reinos, sin excepción de sexo, estado ni edad, sin reservar refugio alguno a que se hayan acogido”, los cuales no serían amnistiados por Carlos III hasta 14 años después, aunque algunos no se liberarían hasta 1783.

     La situación siguió siendo adversa para los gitanos en toda Europa a lo largo de los siglos XIX y XX: recordemos el exterminio de la comunidad gitana europea a manos del nazismo durante la II Guerra Mundial, tragedia conocida como “Porraimos”, (“catástrofe”, en lengua romaní), que supuso el asesinato de más de un millón de gitanos y que frecuentemente se ha convertido en un genocidio olvidado: a diferencia de lo que ocurrió con la comunidad judía y como señalaba Yves Ternon, ningún gitano fue llamado a testificar en los procesos de Nüremberg contra los criminales nazis y los supervivientes nunca fueron  indemnizados. Volviendo a España, debemos recordar también la célebre Ley de Vagos y Maleantes (1933), tan implacablemente aplicada por la Guardia Civil durante décadas y la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970), que reemplazó a la anterior durante los últimos años de la dictadura franquista hasta su derogación en el período democrático, pues la Constitución de 1978 reconocía la igualdad jurídica de todos los españoles ante la ley y, consecuentemente, la prohibición de cualquier tipo de discriminación social por razones de raza, sexo, religión o condición social.

     Pese a los solemnes principios constitucionales, lo cierto es que la comunidad gitana, a pesar de ver reconocida la igualdad jurídica, sigue sumida en una desigualdad real que hace que, en excesivas ocasiones, se halle atrapada en las redes de la marginación económica y social.  Los problemas siguen siendo numerosos y complejos y deben de ser abordados desde diversas perspectivas para que la integración gitana sea una realidad por encima  de las frecuentes (y estériles) palabras y acciones bienintencionadas. No obstante,  existen rayos de esperanza como lo son la creciente pujanza del movimiento asociativo gitano y la implicación creciente de éste en la realidad social, aspectos en los que se han dado pasos muy significativos en defensa de la cultura y la dignidad del pueblo gitano. En el caso español, resulta muy destacable la labor desarrollada desde 1986 por la Unión Romaní, presidida por una persona tan prestigiosa como es Juan de Dios Ramírez Heredia.

     La participación de la comunidad gitana en la realidad política y social resulta cada vez más necesaria, no sólo como camino para su integración ciudadana plena, sino, también, para sensibilizar y hacer frente a los negros nubarrones de abiertas tendencias xenófobas y racistas que están apareciendo en diversos países de nuestra civilizada Unión Europea de la mano de partidos de la derecha conservadora y también bajo el impulso de determinados grupos fascistas emergentes que han convertido a los gitanos, junto con la comunidad judía y la población inmigrante,  en objetivo directo de sus incendiarias soflamas y de sus ataques violentos.

     Por ello, el 8 de abril, el Día Internacional del Pueblo Gitano,  resulta un buen momento para  conocer y valorar la cultura romaní, acabar con los prejuicios seculares que siguen arraigados para con la comunidad gitana, así como para reafirmar nuestra defensa de los valores de la tolerancia y la solidaridad. Estos son los verdaderos cimientos de una sociedad multicultural, ética y justa, de una sociedad que debemos ayudar a construir entre todos.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 8 abril 2017)

Etiquetas: , , , , , ,

10/04/2017 11:26 kyriathadassa Enlace permanente. Memoria histórica No hay comentarios. Comentar.

LA CITY DE LONDRES ANTE EL "BREXIT"

20170326183731-city.jpg

 

    En vísperas de la celebración del referéndum del 23 de junio de 2016 sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), Miguel Otero Iglesias realizó un acertado análisis de las diversas posiciones existentes en la City londinense ante el brexit. Ahora, tras el triunfo de éste y su inminente activación por parte del Gobierno de Theresa May, dicho análisis retoma toda su actualidad.

    Para situarnos hay que  recordar que la City, esa máquina financiera de hacer dinero, alberga a 250 bancos internacionales, a 125 compañías de la UE, cuenta con 280.000 empleados, y en ella se genera el 10% del PIB y el 12% de los ingresos fiscales del Reino Unido. Además, la City es el principal centro financiero del euro dado que gestiona el 40% de las operaciones internacionales en esta moneda  lo cual le permite captar e invertir fondos libremente en toda la UE.

    La City ha mantenido su liderazgo financiero desde que, tras la batalla de Waterloo (1815), muchos bancos del continente se trasladaron a Londres, reemplazando así a Amsterdam como capital financiera mundial. Como la historia tiene sus ciclos, después de las dos guerras mundiales el Imperio Británico se fue descomponiendo y Londres dejó gradualmente de ser la capital financiera del mundo, puesto que pasó a ocupar Nueva York, convertida así en la sede del capitalismo global. No obstante, Londres siguió siendo un importante centro financiero internacional debido al llamado “Big Bang” impulsado por Margaret Thatcher en 1986 y que supuso la desregulación de muchas de las actividades de la City a la vez que permitía que las instituciones financieras fueran de propiedad totalmente extranjera, lo que supuso el desembarco en Londres  de grandes bancos de inversión americanos y europeos. En la actualidad la City compite y, en  muchos casos supera, a Nueva York como capital de las finanzas globales. Sin embargo, tras la crisis financiera de 2008, como señalaba David Kynaston, la City se ha convertido en “un monstruo indomable” y, hasta que no se regule su voraz especulación neoliberal, seguirá produciendo nuevas crisis debido a su falta de ética, al aumento alarmante de las actividades ilegales que allí se llevan a cabo y a su escandalosa manipulación de los tipos de cambio.

    Así las cosas, lo cierto es que la City no es homogénea pues en ella coexisten dos posiciones bien distintas ante el reto del brexit. Por un lado se halla su “alma conservadora”, los llamados “nativistas”, la de aquellos que rechazan a la UE y a Bruselas en quien ven “la capital de un creciente monstruo jerárquico y burocratizado” que quiere “colonizar” a Londres, a la que fue la capital del extenso y poderosos Imperio Británico y que, por ello, quieren liberarse del “yugo regulador” impuesto a la City por la UE tras la crisis financiera global de 2008. Estos “nativistas” son los pequeños corredores de bolsa  y de fondos de capital riesgo (hedge funds). Boris Johnson, el anterior alcalde de Londres y actual ministro de Asuntos Exteriores británico enarboló su bandera durante la campaña del referéndum al señalar que el brexit suponía la defensa del “pequeño capital británico  frente al gran capital global dominado por los americanos y asociado con Bruselas”.  De este modo, los “nativistas” tienen una visión nostálgica del Imperio Británico y piensan que la salida de la UE les ayudará a liberalizar la economía, algo en lo que ahora han encontrado el entusiasta apoyo de las soflamas demagógicas del presidente norteamericano Donald Trump. Estas añoranzas imperiales las reflejaban perfectamente las palabras de Crispin Odey, fundador del hedge fund Odey Asset Manangement, al afirmar  que “Europa nos está convirtiendo en una colonia y nosotros estamos acostumbrados a ser un imperio. No queremos seguir reglas que no hemos decidido”.

     Frente  a ellos, existe también en la City  un “alma liberal”, que tiene una visión de las finanzas más multinacional y cosmopolita, que es consciente de que, hoy por hoy, el poder político reside en Bruselas, en la capital de la UE y que el poder económico se halla en Franckfurt, en la sede del Banco Central Europeo. Por ello, consideran un grave error el que el Reino Unido se aísle al otro lado del Canal de la Mancha rompiendo con la UE bajo el espejismo de recuperar una soberanía económica británica en un mundo cada vez más globalizado y, por ello, piensan que el mercado único de servicios y la actividad financiera son cuestiones demasiado importantes como para desentenderse de ellas abandonando la UE.

    Tampoco debemos obviar las consecuencias económicas que tendrá el brexit en la City londinense. En primer lugar, la preocupación que este proceso genera en los grandes bancos y banqueros de inversión que allí operan, tanto americanos (JP Morgan, Bank of America o Goldman Sach) como europeos (Deutsche Bank o Santander). Otra consecuencia sería el posible traslado  de parte de la industria financiera de la City a Dublín: la elección de la capital irlandesa no es un detalle menor dado que, al hallarse en la misma franja horaria que Londres, permite a los inversores presenciar el cierre de las bolsas asiáticas, ver la evolución de toda la jornada en Europa y conocer el inicio de la sesión en Wall Street. Además, el brexit puede suponer una fragmentación del potente sector financiero que hoy se concentra en la capital británica y, por ello, además de Dublín, algunos bancos y empresas podrían decidir trasladar sus operaciones a otras bolsas europeas como París, Franckfurt, e incluso Madrid, o bien a otros lugares como Nueva York, Hong Kong o Singapur.

     Así las cosas, los grandes poderes económicos de la City son conscientes del riesgo cierto que significa abandonar la UE y, por ello, Londres debería asumir que, por encima de sus soflamas nacionalistas, va a iniciar un camino incierto y de consecuencias imprevisibles para su futuro. Veremos.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 26 marzo 2017)

 

Etiquetas: , , , ,

26/03/2017 18:37 kyriathadassa Enlace permanente. Economía global No hay comentarios. Comentar.

JUAN CABAÑERO TRAS LA CINCOMARZADA

20170306160751-carlistas.jepg.jpg

 

    Acabamos de celebrar en la fiesta de la “Cincomarzada”, fecha que recuerda la heroica defensa de los zaragozanos ante el ataque que sufrió la capital de Aragón  en la madrugada del 5 de marzo de 1838 por parte de las tropas carlistas comandadas por Juan Cabañero y Esponera, destacado combatiente y defensor de la monarquía absoluta durante la I Guerra Carlista (1833-1840) natural de la localidad bajoaragonesa de Urrea de Gaén.

    La fiesta cívico-política de la Cincomarzada se ha celebrado en Zaragoza desde 1839, excepción hecha del paréntesis que supuso la dictadura franquista en que fue suprimida, resurgiendo con fuerza tras la recuperación de la democracia. Hoy, como ayer, junto a su carácter festivo y popular, mantiene un hondo significado político y reivindicativo dado que conmemora la victoria de las fuerzas liberal-progresistas sobre el oscurantismo de la reacción carlista.

   Tras este hecho de armas, mientras Zaragoza adquirió el título de “Siempre Heroica”, el fracaso de Cabañero,  en su propósito de apoderarse de la ciudad en un ataque por sorpresa y de madrugada, truncó  su hasta entonces brillante trayectoria militar en las filas carlistas. Tras la derrota sufrida, se retiró con las tropas que pudo salvar del desastre a Cantavieja, cuartel general del carlismo insurrecto en Aragón, donde fue agriamente reprendido por Cabrera el cual perdió la confianza en Cabañero y, por ello, cayó en desgracia en el seno del bando carlista. Esta fue la razón por la cual solicitó su traslado al Ejército del Norte y, de este modo, combatió en tierras de Navarra a las órdenes del general Maroto.

     En aquella guerra civil, sangrienta y cruel que ya se prolongaba por espacio de 6 años, diversos sectores del carlismo combatiente pensaban en llegar a una transacción, a una paz negociada que pusiera fin a tanto sufrimiento. Así se llegó al célebre Convenio de Vergara del 31 de agosto de 1839 que, con el simbólico abrazo entre los generales Espartero y Maroto, puso fin a la guerra en tierras vasco-navarras. Cabañero, al igual que las tropas de Maroto, se acogió a las condiciones de la paz, abandonó las filas carlistas y pasó a ser un militar “convenido”, nombre con el que eran conocidos quienes aceptaron el Convenio de Vergara y, por ello, reconoció la legitimidad de la monarquía liberal a la cual habían combatido hasta entonces.

    Sin embargo, Cabrera se negó a aceptar la paz y continuó la guerra en sus bastiones del Maestrazgo. Por ello, en esta última fase de la guerra, Cabañero, estando a las órdenes de Espartero, fue enviado al frente de Aragón. No obstante, para poner fin al enfrentamiento, Cabañero intentó que sus antiguos compañeros de armas aceptasen la paz honrosa de Vergara mediante una proclama titulada “Alocución de Cabañero a los aragoneses que se encuentran con las armas en la mano bajo el dominio de Cabrera” mediante la cual les instaba a que siguieran su ejemplo y abandonasen la postura intransigente de Cabrera, partidario de continuar la guerra con todas sus consecuencias. Esta alocución produjo en “el tigre del Maestrazgo”, en el irreductible Cabrera, una furibunda reacción que, refiriéndose al militar urreano como “el infame Cabañero”, el cual, pasado a las filas liberales, lo define como “capitán de bandidos” y, en pleno delirio, Cabrera advierte a sus leales en una proclama dirigida a “los habitantes y al Ejército de los Reynos de Aragón, Valencia y Murcia” que, “si entre vosotros circulasen las palabras venenosas de la paz y la fraternidad, abominad de ellas y avisadme”, lo cual refleja con toda crudeza el carácter, la verdadera personalidad del excesivamente mitificado jefe carlista. Este odio tuvo una consecuencia trágica: el fusilamiento del hijo de Cabañero:  Mariano, que así se llamaba, tenía 18 años, servía en las tropas carlistas a las órdenes directas de Cabrera y fue éste quien mandó fusilarlo en las proximidades de Morella. Además, el encono hacia el “convenido” Cabañero hizo que en algunos pueblos aragoneses, todavía bajo control carlista, se hicieran efigies de paja de él, las cuales fueron quemadas públicamente después cual si de un auto de fe inquisitorial se tratara.

    Pero la guerra continuaba en el Maestrazgo y en ella Cabañero, a las órdenes de Espartero, participó activamente y, por ello,  durante los primeros meses de 1840, intervino en la toma sucesiva de los bastiones carlistas de Segura de Baños, Castellote y Morella.

    La guerra carlista terminó finalmente pero Cabañero nunca se libró de los recelos que determinados sectores del liberalismo progresista tenían hacia su persona así como del visceral odio que le tenían sus antiguos compañeros carlistas, lo hallamos participando en diversos hechos de armas. No obstante, su actividad militar continuó y, durante la Regencia de Espartero combatió en tierras pirenaicas la sublevación de O´Donnell (octubre 1841). Igualmente,  ya durante el reinado de Isabel II, en la llamada “Guerra dels Matiners” (1848), un nuevo levantamiento carlista en tierras del Bajo Aragón-Maestrazgo, Cabañero, desde su base de operaciones en Peñarroya de Tastavíns volvió a batirse contra los partidas carlistas y, finalmente en 1849, bajo el férreo gobierno del general Narváez, fue nombrado Comandante General de la provincia de Teruel.

    Cabañero, el antiguo carlista que fracasó ante Zaragoza un histórico 5 de marzo, murió en Albalate del Arzobispo un 3 de mayo de 1850. Muchas dudas, recelos y odios suscitó a lo largo de su vida pero parece clara su evolución política, la cual  le llevó desde las filas del carlismo insurrecto y combativo a las del liberalismo moderado. Por encima de lo cuestionada que pudiera ser la figura de Juan Cabañero, lo cierto es que tantas incomprensiones y, sobre todo, el asesinato de su hijo por orden directa de Cabrera, fueron el elevado precio que tuvo que pagar por haber sido un militar “convenido”.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 5 marzo 2017)

 

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

06/03/2017 16:07 kyriathadassa Enlace permanente. Historia de Aragón No hay comentarios. Comentar.

MEMORIA REPUBLICANA EN EL PLATEAU DE GLIÈRES

20170220200259-morette-glieres.jpg

 

    Tras la derrota de Francia ante la Alemania nazi en 1940, la situación de los miles de republicanos españoles exiliados en territorio galo, ya de por sí precaria, empeorará todavía más. Este fue el caso de los varios centenares de ellos que, en septiembre de 1940, fueron enviados en vagones de ganado a Annecy, capital del departamento de la Alta Saboya, en la zona de los Alpes. Con este contingente de prisioneros republicanos se formaron varias Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), destinadas a realizar trabajos agrícolas, desecación de pantanos, trazado de caminos, etc.

    Pese a las duras condiciones que padecen, nuestros compatriotas mantienen vivo el espíritu de resistencia antifascista y bastantes de ellos logran huir y se unen al maquis  en las montañas alpinas. Este fue el caso de Miguel Vera quien, tras escapar de la 517 CTE, empezó a organizar clandestinamente la resistencia a partir de junio de 1942. Desde este momento, y tras la aparición del primer maquis en Les Villars-sur- Thônes (diciembre 1942), le siguieron los grupos guerrilleros formados únicamente por españoles, entre abril-diciembre de 1943, en Mont Veyrier, Col de Colombière, Combre de’Ire, Semnoz y Bochet de Serraval. Estos grupos serán la admiración de la Resistencia francesa y todos los testimonios coinciden en destacar que los guerrilleros republicanos españoles tuvieron un comportamiento ejemplar por su disciplina y eficacia combativa.

    En diciembre de 1943, Miguel Vera, el principal jefe de las guerrillas republicanas españolas que combatían en los Alpes, entró en contacto con Tom Morel, miembro del Estado Mayor de la Resistencia en la Alta Saboya, acordando ambos crear una organización militar de resistentes: así surgió la llamada “Sección Ebro”, que recordaba en su nombre la sangrienta batalla de la guerra de España y que estaba dividida en dos grupos de combate denominados “Ebro” y “Refuerzo Ebro”, cuyos mandos militares, tanto franceses como españoles, quedaron bajo la dirección de Morel.

    Poco después, en enero de 1944,  el Premier británico Winston Churchill decidió suministrar armamento a la guerrilla que, desde los Alpes, combatía a los nazis y a sus aliados del régimen  colaboracionista de Vichy del mariscal Pétain, una importante misión en la cual la Sección Ebro desempeñó un papel destacado. Los suministros serían enviados desde Inglaterra por vía aérea al Plateau (meseta) de Glières, en plena cordillera alpina, donde debían recibirse las armas con la luna llena del mes de febrero de 1944. La defensa de dicho lugar se encomendó a la Sección Ebro que se instaló en Glières el 1 de febrero, , encomendándose a los republicanos españoles la defensa de las posiciones más difíciles. Allí combatirían 56 de nuestros compatriotas al mando del comandante Miguel Vera y de otros jefes de la Sección Ebro  como Gabriel Vílchez (a) “capitán Antonio”, Ángel Carrasco (a) “el Maño” o Antonio Jurado.

   Durante todo el mes de febrero y hasta finales de marzo, resistieron allí los embates de las fuerzas del régimen de Vichy que los cercan y atacan por todas partes. Ante el fracaso de las tropas pétainistas por apoderarse Glières, a partir del 15 de marzo se envió al lugar a una unidad de élite nazi, a la 157 División Alpina de la Wehrmacht, a la vez que se lanzaron contra los defensores constantes ataques aéreos y un permanente fuego de artillería pesada. Tras resistir a duras penas las condiciones climáticas y estratégicas casi dos meses, el 26 de marzo los supervivientes se ven obligados a replegarse, dejando un balance de 175 muertos y 46 prisioneros, muchos de ellos asesinados después por los nazis, como Paulino Fontova Salas, natural de La Almunia, que fue fusilado el 27 de marzo.

    Pese a la derrota militar, la  lucha de los resistentes en Glières, y de forma especial de la Sección Ebro, fue considerada por algunos historiadores como una victoria psicológica, como un símbolo del espíritu de resistencia frente al ocupante, como la primera gran batalla por la liberación de Francia.

    Pero la lucha continuaba. Posteriormente, Miguel Vera aún consiguió reagrupar a los combatientes de la Sección Ebro y reconstituir un nuevo maquis en Semnoz (abril 1944) con el que realizó diversos sabotajes, voladuras de puentes y ataques a convoyes alemanes. Además, los republicanos españoles participaron en la liberación de Annecy (19 agosto 1944), donde recibieron una acogida triunfal. En septiembre, una vez liberada la Alta Saboya, las guerrillas españolas todavía participaron en los combates de los valles de Tarentaise y Maurienne.

   A modo de balance, en Glières, como en tantos otros lugares de Francia,  los republicanos españoles dieron sobradas pruebas de su calidad como combatientes. Así lo reconocía Julien Helfgott al señalar que la Sección Ebro fue una de las mejores unidades armadas de la Resistencia ya que, “los largos años en el exilio les habían dado extrema resistencia. Tenían el arte de vivir con pocas cosas, de instalarse con casi nada. Su conducta ejemplar fue sólo uno de los numerosos testimonios de su lealtad”. Por su parte, André Malraux evocó estos hechos aludiendo a que “la historia de Glières es una simple y bella historia”. De igual modo, José Ángel Valente dedicó a estos hechos un emotivo poema titulado “Cementerio de Morette-Glières 1944”, lugar en el que reposan los restos de 9 de republicanos españoles y en el que evocaba la lucha de la Sección Ebro: “No reivindicaron / más privilegio que morir / para que el aire / fuese más libre en las alturas / y los hombres más libres”.

    En recuerdo de aquellos hechos, el ejército francés, pese a su chovinismo, mantiene en la actualidad, dentro del 27º Batallón de Cazadores Alpinos, una unidad denominada “Compañía Ebro”, en homenaje  a la memoria de los republicanos españoles que combatieron en el Plateau de Glières.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón,  20 febrero 2017)

 

Etiquetas: , , , , ,

20/02/2017 20:02 kyriathadassa Enlace permanente. Memoria histórica No hay comentarios. Comentar.

ACTIVANDO EL "BREXIT"

20170129202551-brexit.jpg

     La suerte está echada. Tras el triunfo del Brexit en el referéndum del 23 de junio de 2016, el Reino Unido ha decidido abandonar la Unión Europea (UE). Aunque esta decisión deberá contar con la aprobación del Parlamento de Londres, la voluntad del Gobierno conservador de Theresa May es iniciar el proceso a  partir del próximo mes de marzo activando para ello el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE).

     Despejado el espejismo de quienes pensaban que el Brexit era una estrategia para lograr un encaje privilegiado especial, esto es, que el referéndum hubiera sido como “una primera vuelta” que propiciase el que Bruselas ofreciera una oferta de mejor acomodación del Reino Unido en Europa que pudiera someterse a una nueva consulta ante la ciudadanía, la realidad de los hechos demuestra todo lo contrario:  las declaraciones de David Davis, el ministro británico para el Brexit, han dejado claro, de forma inequívoca,  que su Gobierno ha optado de forma decidida, con todas sus consecuencias, por una rápida salida de la Unión.

   A partir de este momento, como señalaba Ignacio Molina,  se iniciará “un complejísimo y potencialmente tenso proceso de triple negociación” entre el Reino Unido y la UE referente a la misma retirada británica de las instituciones comunitarias, el nuevo marco de relación futura y la conformación de acuerdos con terceros países. Esta situación era previsible ya que, antes del referéndum, en febrero de 2016,  el anterior Gobierno de David Cameron presentó al Parlamento británico un documento advirtiendo de que, en caso de triunfar el Brexit, “se abriría un período incierto, de duración desconocida y con un resultado impredecible” y los hechos van a confirmar, sin duda, estas advertencias.

     Ante el próximo inicio de las negociaciones del Brexit hay que tener presente que no hay precedentes sobre la aplicación del artículo 50 del TUE que regula la retirada voluntaria de un Estado de la Unión, excepción hecha del caso de la retirada en 1985 de Groenlandia, región autónoma de Dinamarca. Una vez iniciado el proceso, hay que considerar tres ideas básicas. En primer lugar, el hecho de que la UE tendría una posición de ventaja en las negociaciones mientras que el margen de maniobra británico sería más limitado ya que la Comisión Europea contaría con un mandato decidido por consenso en el seno del Consejo Europeo (del cual estaría ya excluido el Reino Unido), unido al hecho de que el resultado final deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y, al menos, 20 de los 27 Estados miembros que supongan el 65% de la población de la UE (mayoría supercualificada).

   En segundo lugar, no podemos obviar las consecuencias económicas de este proceso, entre ellas, la inestabilidad de los mercados financieros, la oscilación del valor de la libra, los previsibles efectos negativos para las inversiones en territorio británico, así como los movimientos de deslocalización de empresas hacia otros lugares para mantener el acceso de éstas al mercado interior de la UE.

   Todo lo dicho, e insistimos en ello, va a suponer unas negociaciones muy complejas que, posiblemente, requerirán más de dos años. En caso de ser necesaria una extensión  de dicho plazo, se requerirá un acuerdo unánime de todos los países miembros del Consejo Europeo y éstos, pueden pedir contrapartidas, lo cual deterioraría, todavía más, las pretensiones británicas de lograr el mejor acuerdo posible tras su salida de la UE.

    En el supuesto caso de que concluyese el plazo negociador sin acuerdo, el Reino Unido quedaría liberado de la obligación de cumplir las normativas y el Derecho de la UE, lo cual le convertiría, de hecho, en un Tercer Estado frente a la Unión y ello le supondría: la pérdida del acceso al mercado interior para las empresas británicas, la anulación de la libre circulación de ciudadanos británicos en territorio de la UE y la pérdida de los fondos comunitarios en cuestiones agrícolas y estructurales.

    Así las cosas, en el momento en que se active el artículo 50, si el Reino Unido desea mantener algunos vínculos con sus antiguos socios, tiene tres alternativas posibles:

1.- Si quiere mantener el acceso al mercado interior de la UE deberá cumplir tres condiciones: seguir contribuyendo al presupuesto comunitario, admitir la libre circulación de personas (algo a lo que tan reticente se muestra el Gobierno conservador de May) y respetar la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión  Europea (TJUE) de Luxemburgo.

2.- Otras variantes de relación más privilegiada con la UE: en este caso, puede optar por el modelo de Noruega (acceso al Espacio Económico Europeo) o de Suiza (acuerdos bilaterales ad hoc). En ambos casos, debería de cumplir las obligaciones anteriormente citadas pero sin derecho a participar en la tomas de decisiones que las regulan y sin tener presencia en el TJUE.

3.- Una última opción sería la de unas relaciones más lejanas como las que sostiene la UE con Turquía (unión aduanera) o con Canadá (acuerdo de libre comercio, el conocido como CETA), opciones éstas que excluyen la libre circulación  de servicios y los acuerdos comerciales con terceros, temas éstos que tanto interesan a la economía británica.

   Por otra parte, el Reino Unido en tan incierto panorama futuro, parece querer priorizar su relación política y económica con los EE.UU. del nuevo y polémico presidente Donald Trump, abanderado de un proteccionismo pleno de demagogia populista, en medio de un mundo globalizado. De este modo, a la crisis que para la UE supone la salida de un estado del  peso del Reino Unido, se une el incierto camino que ahora emprende el socio que ha decidido, democráticamente, abandonar el proyecto político que supone la Unión Europea. Las consecuencias de tan importante decisión, para los británicos y el resto de los ciudadanos europeos, nos las dará el tiempo.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 29 enero 2017)

 

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

29/01/2017 20:25 kyriathadassa Enlace permanente. Política internacional No hay comentarios. Comentar.

OBJETIVO: MOSUL

20170116095831-mosul.jpg

 

     Cuando todavía estamos sobrecogidos por la sangrienta batalla de Alepo y la consiguiente hecatombe humanitaria que ha ocasionado, asistimos ahora al desarrollo de una menos dramática lucha, la que se desarrolla para la reconquista de la ciudad iraquí de Mosul, en poder del Estado Islámico liderado por el califa Abu Bakr al Bagdadi desde junio de 2014.

     Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak, capital de la provincia de Nínive, de tantas resonancias históricas vinculada a la antigua Asiria,  y definida por Jonathan Spyer como “la joya de la corona de las posesiones iraquíes de los yihadistas sunitas”, está siendo objeto de una intensa ofensiva iniciada el pasado 16 de octubre y en la que participan, además de un potente contingente del ejército iraquí, combatientes kurdos (peshmergas),  las Unidades de Movilización Popular, amalgama de 40 grupos armados chiíes, entre ellos las milicias de Hezbollah,  apoyados  por Irán y entrenadas por el Cuerpo de Guardianes Revolucionarios Islámicos. Además, esta ofensiva cuenta con el apoyo aéreo de una coalición internacional liderada por  EE.UU. y de la que también forman parte Francia, Reino Unido, Australia, Alemania, Canadá o Italia. Frente a ellos, varios millares de yihadistas están ofreciendo una feroz resistencia y, a modo de ejemplo, según datos del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, se estima que en torno a 300 niños soldado (“cachorros del Califato” en la terminología del yihadismo) reclutados por el Estado Islámico han muerto desde el inicio de los combates para la reconquista de dicha ciudad. Esta resistencia fanática, unida a los ataques suicidas y al empleo de la sufriente población civil como escudos humanos, está ralentizando la ofensiva sobre Mosul, cuya conquista definitiva puede prolongarse durante varios meses.

     La batalla de Mosul resulta crucial para el desarrollo de la guerra contra el Estado Islámico, el cual, por otra parte, en estos últimos meses ha ido perdiendo el 22 % de los territorios que controlaba en Siria e Irak, lo cual, como contrapartida, le ha impulsado a aumentar los atentados en Europa y otros lugares de África. En consecuencia, la operación para lograr la conquista de Mosul resulta la más compleja de las llevadas a cabo en Irak, no sólo por la dificultad que supone combatir al delirio fanático de quienes enarbolan las negras banderas del Estado Islámico, sino por el hecho de que en la zona se hallan más de un millón de personas atrapadas, todavía, bajo el yugo yihadista.

     Indudablemente es cuestión de tiempo y paciencia la conquista de Mosul y nadie duda de la victoria final del conjunto de las fuerzas atacantes, como tampoco de la dificultad que ello comporta. En la actualidad, se combate ya en diversos barrios del núcleo urbano así como en otras localidades de la periferia y se ha logrado el control de parte de la ciudad situada al este del río Tigris.

     Dicho esto, no sólo asistimos a una lucha en el campo de batalla sino, también, a un enfrentamiento entre dos geoestrategias contrapuestas: la pugna por el control de la zona por parte de dos países que quieren garantizarse su hegemonía en la región: el Irán de mayoría chií que respalda al Gobierno de Bagdad de  Haider al Abadi y la Turquía sunita liderada por el cada vez más autoritario Recep Tayyip Erdogan. De este modo, Turquía, cuyas tropas ya están actuando sobre el terreno, pretende crear, tras la derrota militar del Estado Islámico,  una provincia autónoma en Nínive, desvinculada del Gobierno de Bagdad con la intención de consolidar la influencia turca y sunita en el norte de Irak. Y más aún, Erdogan, consolidado en  el poder tras el frustrado golpe militar del pasado mes de julio, parece recoger las aspiraciones territoriales de los nacionalistas turcos más radicales los cuales, alegando la existencia de población turcomana en la zona, reivindican la anexión de Mosul y Kirkuk así como otras áreas del norte de Irak que en su día pertenecieron al antiguo Imperio Otomano.

     En consecuencia, la lucha por la conquista de Mosul no puede ocultar la creciente tensión entre Ankara y Bagdad, con Irán como telón de fondo. Por ello, resulta evidente que la rivalidad turco-iraní y sunita-chií están en la raíz de la lucha por el poder no sólo en Mosul sino en el conjunto de la provincia de Nínive, una rivalidad que, además de política y religiosa, no se halla exenta del deseo de controlar los importantes recursos petrolíferos de dicha zona del norte de Irak. Además de lo dicho, esta tensión  puede incrementarse todavía más en  un oscurecido e incierto panorama internacional en el cual, Donald Trump ya ha dejado patente su intención de anular el acuerdo nuclear firmado por el Gobierno Obama con el régimen de Teherán, lo cual sin duda, puede tener consecuencias impredecibles.

    A modo de conclusión, el citado Jonathan Spyer, desde las páginas del Jerusalem Post considera que “el significado de todo esto es que el norte de Irak ha dejado de funcionar como un territorio soberano. Otras fuerzas: soldados turcos, guardianes revolucionarios iraníes, guerrillas kurdas, milicianos chiíes y yihadistas sunitas, están ahora envueltos en una batalla por su territorio y sus recursos”. El incierto resultado que se derive de esta batalla puede convulsionar, todavía más, el ya de por sí explosivo panorama del Oriente Próximo, algo ciertamente preocupante.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 16 enero 2017)

 

 

Etiquetas: , , , , , ,

16/01/2017 09:58 kyriathadassa Enlace permanente. Oriente Medio No hay comentarios. Comentar.

TENDENCIAS ILIBERALES

20161216083306-polonia.jpg

 

     En estos  tiempos estamos asistiendo a la aparición de graves brechas que socavan el edificio y los valores sobre los que se cimenta la Unión Europea (UE). Los ejemplos resultan preocupantes y ahí está el reciente triunfo del Brexit en el referéndum del pasado 23 de junio que abre la puerta a la salida de la UE del Reino Unido, senda que pretendía seguir también el ultraderechista Norbert Hofer en caso de haber alcanzado la presidencia de Austria. A ello hay que añadir las actitudes insolidarias y represivas para con los refugiados que llegan a Europa por parte de diversos gobiernos, como es el caso de Hungría. El hecho de que esta involución tenga lugar en un contexto internacional oscurecido todavía más tras la reciente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los EE.UU., hace que se aluda con creciente preocupación del auge  de las “tendencias iliberales”, elegante manera de referirse al giro hacia políticas euroescépticas, ultraconservadoras yen ocasiones claramente de extrema derecha como es el caso del Front National (FN) de Marine Le Pen en Francia.

     La semilla iliberal comenzó a germinar ya en los años 90 en países como Austria, con el ascenso político del ultraderechista Jörg Haider, ante lo cual la UE reaccionó con energía puesto que exigió (y consiguió) cancelar su nominación a canciller federal en las elecciones del año 2000.

      En el caso de Hungría, el gobierno de Viktor Orban, líder del Fidesz, es un claro exponente en el seno de la UE de esta involución hacia políticas claramente reaccionarias. Tras su triunfo arrollador en las elecciones de abril de 2014, donde obtuvo el 52,73 % de los sufragios, y dado que contaba con una holgada mayoría de 2/3 en el Parlamento, se lanzó a una profunda reforma de la Constitución desde postulados propios de la derecha conservadora sin complejos. De este modo, las 12 reformas constitucionales impulsadas por Orban han supuesto una serie de retrocesos legislativos y recortes de derechos en ámbitos tan sensibles para todo Estado de Derecho como son los códigos civil y criminal, el Tribunal Constitucional, instituciones de la Seguridad Nacional, los medios de comunicación, la ley electoral, etc. Sin embargo, el hecho de que Orban y su partido, el Fidesz, estén integrados en el Partido Popular Europeo (PPE), y gracias al apoyo de éste, el político húngaro ha evitado que la UE no haya presionado lo suficiente para frenar esta involución, como tampoco lo ha hecho con la política de Orban en relación a su rechazo a la acogida de refugiados adoptada por la Comisión Europea.

    Situación similar de hallamos, también, en Polonia, especialmente tras la victoria electoral del conservador Partido Ley y Justicia (PiS) en octubre de 2015. Desde entonces, el gobierno polaco de la Primera Ministra Beata Szydlo ha ido aprobando, sucesivamente, diversas leyes y medidas regresivas relativas a la composición del Tribunal Constitucional y al control de los medios de comunicación.

     Ante estos hechos, el 1 de junio de 2016 la UE instó al Gobierno de Polonia que corrigiese las desviaciones que afectaban al Estado de Derecho. Este requerimiento, lógico y necesario, tuvo como respuesta una desafiante reacción del gobierno de Beata Szydlo,  despreciando a la Comisión Europea, a la vez que presentaba ante los polacos su disputa con la UE como “un cuestionamiento de la legitimidad democrática” del Ejecutivo de Varsovia, acusando, además, a la Comisión Europea de “faltar al respeto” de los votantes polacos.

     Esta demagogia populista (de derechas) hace que el PiS se considere que tiene “un mandato popular para rediseñar completamente el país” desde, claro está, una visión ideológica conservadora, iliberal….Consecuentemente, el PiS ha rechazado airadamente las acusaciones que lo señalan como un partido “antidemocrático” argumentando que gobierna en nombre de la mayoría de los ciudadanos.  Tal es así que el pasado 20 de mayo, el Parlamento de Polonia adoptó una resolución demandando que la UE respete la soberanía polaca, que es tanto como dejar patente su rechazo a los valores europeístas, los valores e ideales que dan razón de ser a la UE de la cual forma parte.

     Hechos como los descritos suponen una flagrante vulneración del importante artículo 2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) que todos estos políticos y partidos pretenden ignorar y cuyo texto es necesario recordar y que dice así: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre hombres y mujeres”.

     A modo de conclusión, la creciente expansión de estas tendencias iliberales, también en el caso de España con medidas tan regresivas como las adoptadas por el Gobierno de Rajoy (recordemos la Reforma Laboral o la Ley Mordaza, por ejemplo),  que nos van cercando lentamente derechos y libertades,  nos hacen reflexionar, como señalaba Carlos Closa, sobre cómo “la defensa del respeto del Estado de Derecho por parte de los Estados miembros continúa careciendo de mecanismos poderosos y el caso polaco es la prueba más reciente, quizá no la última, de los desafíos que debe afrontar la UE”. Una situación tan real como preocupante.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 16 diciembre 2016)

 

 

 

Etiquetas: , , , ,

16/12/2016 08:33 kyriathadassa Enlace permanente. Política internacional No hay comentarios. Comentar.

20161214195144-el-amaneser-dic-2010.jpg

 

 

 

     En este año 2016 en que se ha celebrado el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare, máximos exponentes de la literatura española y británica, en que en Aragón se dignifica el valor cultural que supone la existencia en nuestro territorio de las lenguas catalana y aragonesa, quiero recordar, también, otra noticia relacionada con nuestra historia, una noticia que ha pasado desapercibida en la agenda cultural. A ella me referiré seguidamente.

   En la ciudad turca de Estambul, desde hace siglos punto de encuentro entre Oriente y Occidente, ciudad sedimentada sobre el legado de diversas culturas, se publica un periódico, El Amaneser, el único del mundo editado en idioma judeo-español, en ladino, el que hablaban los judíos sefardíes descendientes de aquellos que fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492 y que, en la actualidad, todavía conservan esta lengua, la que se hablaba en la España del s. XV.

   El Amaneser es un curioso periódico, una auténtica reliquia de esta página de la cultura hispánica de la cual no se hablará en este año cervantino pero que, sin embargo, merece formar parte de este legado histórico,  de esa muchas veces idealizada en exceso “España de las tres culturas” (cristiana, musulmana y judía) de la cual somos herederos.

   El Amaneser, que tiene su sede en el Sentro de Investigasyones sovre la Cultura Sefardí, en el barrio de Nisantasi, en el centro de Estambul, fue fundado por Karen Gerson Sarmon y que se publica desde 2005 con periodicidad mensual, a través de sus 24 páginas impresas a color, pretende la no menos quijotesca tarea de recuperar la rica tradición de la prensa sefardí que, desde mediados del s. XIX, se editaba en Estambul, por aquellos años capital del Imperio Otomano y, también,  ser un nexo de unión entre todas las comunidades sefardíes dispersas por el mundo. Por otra parte, debido a la creciente disminución del número de sefardíes que aún conservan el español del s. XV como lengua materna, la labor de El Amaneser es digna de reconocimento: de este modo, la comunidad sefardí de Estambul, que entre 1947-1980 editaba su semanario Shalom en ladino o judeo-español, en la actualidad lo hace en lengua turca y, no obstante, El Amaneser se distribuye entre dicha comunidad, como suplemento mensual, y además se envía también al extranjero, por ejemplo a todas la familia sefardíes residentes en Bulgaria.

   La comunidad sefardí de Estambul está formada en la actualidad por unas 15.000 personas, por lo que constituye la principal comunidad no musulmana en un país de mayoría islámica, una comunidad arraigada en la ciudad turca desde hace siglos y que nunca ha tenido problemas de convivencia ni de discriminación si bien es cierto que, como consecuencia del alarmante auge del radicalismo yihadista y del atentado sufrido en el año 2003 contra la principal sinagoga de la ciudad, la comunidad judía local, y también la sede de El Amaneser, son objeto de una discreta vigilancia policial a modo de protección en sus lugares de reunión y culto.

   El ladino o judeo-español del s. XV es una lengua que resulta inteligible sin excesivos problemas para el lector español actual. Su característica más peculiar es que su ortografía refleja fielmente la fonética actual y, de este modo, en el ladino hallamos el uso frecuente de la “k”, la falta de la “c” y las tildes, el distinto empleo de la “b” y la “v”, la pervivencia de antiguas palabras castellanas ya en desuso, como por ejemplo “meldar” (leer) o la incorporación de otras palabras de raíces árabes o turcas. De este modo, el judeo-español ha adoptado la ortografía estandarizada por el filólogo Moshe Shaul, vicepresidente de la Autoridad Nasionala del Ladino.

    En consecuencia, el ladino es una auténtica joya lingúística  que, pese a  múltiples y crecientes dificultades, se mantiene viva en diversas comunidades sefardíes de Oriente como, además de Estambul, las de Sofía, Sarajevo o las existentes en diversas ciudades de Israel.

   En este año evocador de la figura de Miguel de Cervantes, de posible ascendencia judeoconversa, y, por extensión, de la lengua castellana, también debemos recordar que, pese a su importancia y legado cultural centenario, el judeo-español, a fecha de hoy, no tiene una Academia de la Lengua propia. No obstante, el pasado 21 de abril, la Real Academia Española de la Lengua eligió como miembros consultores en materia del ladino a los prestigiosos filólogos israelíes Samuel Rafael y Moshe Shaul, lo cual supone un notable respaldo y reconocimiento hacia el judeoespañol.

   Por todo lo dicho, tal vez este año 2016, pleno de evocaciones cervantinas, de homenaje y difusión a la lengua castellana en definitiva, debería también tenerse un espacio de recuerdo  para con el judeo-español, para esa parte centenaria y emotiva de nuestra cultura que todavía sobrevive en la actualidad, una cultura que parece mantenerse fiel al lema de El Amaneser, según el cual, “kuando muncho oscurece, es para amaneser”. Confiemos en que, frente a la amenaza que suponen las sombras de oscuridad, preludio del ocaso, prevalezca el “amaneser” de esta joya de nuestro legado cultural hispano.

 

José Ramón Villanueva Herrero

Etiquetas: , , , , ,

14/12/2016 19:51 kyriathadassa Enlace permanente. Mundo Judío No hay comentarios. Comentar.

DETRÁS DE UNOS OJOS SANGUINARIOS

20161127172541-serrano-suner.jpg

 

     Resulta indignante, el deliberado afán de la derecha por tergiversar diversos períodos y figuras de nuestra trágica historia reciente con un indisimulado afán exculpatorio. Si hace unos días Alonso García, vicepresidente de la Fundación Francisco Franco tenía la osadía de declarar que “el régimen de Franco sólo fusiló a 23.000 y no fue por capricho”, minimizando así la brutal represión cometida por el general genocida, una reciente serie televisiva titulada “Lo que esconden sus ojos”,  nos presenta a la figura de Ramón Serrano Suñer blanqueada de toda su responsabilidad como uno de los máximos responsables (e impulsores) de los crímenes del franquismo en la inmediata posguerra. Y es que Ramón Serrano Suñer, como los hechos históricos nos demuestran, fue algo más que un galán de penetrantes ojos azules, amante apasionado de la marquesa de Llanzol y, por ello, hay que conocer su verdadero rostro.

     Serrano Súñer estuvo vinculado a Zaragoza cuando, como joven abogado del Estado, fue destinado a la capital aragonesa. Allí conoció a Ramona Polo, cuñada del general Francisco Franco, por entonces director de la Academia General Militar, con la que se casaría, ceremonia en la que fueron sus testigos José Antonio Primo de Rivera, y el mismo Franco, lo cual nos indica ya la orientación política de Serrano Súñer. Y en Zaragoza, entraría en política, siendo diputado por esta provincia en las filas de la CEDA (1933-1936), evolucionando posteriormente hacia un ardoroso fascismo que le impulsó a conspirar activamente contra la República.

      Iniciada la guerra civil, logró llegar a Salamanca, poniéndose de inmediato a las órdenes de Franco, su cuñado, convertido ya por entonces “Generalísimo” de las fuerzas alzadas contra la legalidad republicana. Serrano Súñer, convertido ya en el “Cuñadísimo” del Caudillo, al amparo de éste fue acumulando un inmenso poder político que le convirtió en uno de los principales jerarcas del régimen franquista. Además de ser el redactor del Decreto de unificación que creó FET y de las JONS, el partido único de la dictadura de cuya Junta Política fue presidente, fue ministro del Interior (1938) y más tarde de Gobernación (tras la unión de Interior y Orden Público), cargos de los que fue el encargado de llevar a la práctica la implacable represión a la que fueron sometidos los republicanos  tanto en el interior de España como aquellos que se habían exiliado: gracias a sus buenas relaciones con el régimen de Vichy y el nazismo, logró que fueran entregados a las autoridades franquistas algunos destacados dirigentes republicanos que, como fue el caso de Julián Zugazagoitia, Joan Peiró o Lluís Companys, serían posteriormente fusilados. Recordemos además que, Serrano Súñer firmó un acuerdo de cooperación policial con la Alemania nazi cuando Himmler, el siniestro jefe de las SS hitlerianas, visitó Madrid en octubre de 1940: consecuencia del mismo, se inició la deportación de los republicanos españoles en los territorios ocupados por el Reich a los campos de exterminio nazis, especialmente al de Mauthausen. De este modo, en la entrevista que tuvo  con Hitler el 25 de septiembre de 1940, Serrano le dijo al Führer: “puede hacer con estos rojos lo que quiera porque la nueva patria no los considera españoles”: quedaba así sellado el dramático destino de millares de nuestros compatriotas. Manuel Leguineche recoge el testimonio de Antonio García Barón, un anarquista de Monzón superviviente de Mauthausen que corrobora esta idea al recoger las declaraciones del comandante Franz Ziereis, jefe nazi de dicho campo, quien antes de morir, “me dijo saber que los presos españoles estábamos allí por petición directa de Serrano Súñer a Hitler. El fue el que nos condenó a muerte”. Por todo ello merece el oprobio y el repudio en la historia y en la conciencia cívica de los españoles.

     Además de  artífice de la represión, Serrano Súñer, siendo ya ministro de Asuntos Exteriores, como germanófilo convencido que era, fue un decidido partidario de que la España franquista entrara en la II Guerra Mundial a lado de las potencias fascistas. Recordemos las entrevistas que, con tal motivo efectuó con los principales jerarcas nazis durante los meses de septiembre-octubre de 1940. En su encuentro con Hitler del 17 de septiembre, Serrano le expuso el programa imperialista de Falange, en el que el régimen franquista, a cambio de su apoyo militar al Eje, además de Gibraltar y el Marruecos francés, el Oranesado argelino, ampliaciones territoriales en Guinea y el Sahara, así como Andorra, el Rosellón y la Cerdaña, esto es, la Cataluña francesa. Aunque Franco se comprometió por escrito a entrar en la guerra (sin fecha concreta) en el Protocolo de Hendaya tras la entrevista de Hitler y el dictador español, lo cierto es que al final no lo hizo, pero, a cambio, la mano de Serrano Suñer fue la impulsora de la creación de la División Azul.

     El historiador Julián Casanova se hacía eco de su nefasta trayectoria política  en un excelente artículo titulado “Serrano Súñer y la sombra de la represión franquista” (El País, 12 septiembre 2003) con motivo del fallecimiento del político, cuya lectura resulta reveladora señalando cómo éste, pese a intentos exculpatorios posteriores, “estuvo allí, en primera línea, acumulando poder, en los años más duros, cuando más se humilló, torturó y asesinó, en el momento en que se puso en marcha el sistema represivo policial, con la Ley de Responsabilidades Políticas, la Ley de Seguridad del Estado y la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo. Defendió, con Franco, la rendición incondicional de los rojos, sitió fascinación por las potencias fascistas y odió a las democracias”.

     Por su parte,  Carlos Hernández, que define a Serrano Suñer como “el Himmler español”, considera que la  serie televisiva indicada, significa una “tergiversación histórica injustificable y un verdadero insulto para las víctimas de este carnicero”, dado que apenas se alude a la represión, seña de identidad inseparable de la actuación política llevada a cabo por Serrano Suñer durante 1938-1942. Esta es la verdadera historia que se esconde tras unos ojos sanguinarios, los de Serrano Suñer, aquel político fascista que, entre muchos títulos,  ostentó, entre 1938-2013,  el  de “Alcalde honorario de Zaragoza“.

 

José  Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 27 noviembre 2016)

 

 

Etiquetas: , , , , , , ,

27/11/2016 17:25 kyriathadassa Enlace permanente. Memoria histórica No hay comentarios. Comentar.

RECORDANDO A JUAN NEGRÍN LÓPEZ

20161113184306-negrin-60.jpg

 

     El 12 de noviembre de 1956, hace ahora 60 años, moría en París Juan Negrín López, una de las figuras políticas más relevantes y controvertidas de nuestra reciente historia. Criticado por unos e injustamente olvidado por otros, el “socialista silenciado”, como lo definió Ricardo Miralles, ha ido recuperando en estos últimos años el lugar que, como estadista y patriota, en justicia merece.

     Negrín fue un  brillante médico formado en las universidades alemanas Kiel y Leipzig y a los 22 años ya era catedrático de fisiología en la Universidad Central de Madrid. Discípulo de Ramón y Cajal y maestro a su vez de Severo Ochoa o Grande Covián, simboliza la vanguardia de la ciencia médica española del primer tercio del s. XX.

      Afiliado al PSOE en 1929, se integró en su ala centrista liderada por Indalecio Prieto y fue diputado entre 1931-1936. Durante la guerra de 1936-1939 tuvo un papel destacado: fue ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero y  reemplazó a éste en la presidencia del Ejecutivo en mayo de 1937 desde donde desplegó toda su energía en defensa de la República. Por ello, el presidente Negrín se dedicó con tenacidad a lograr tres objetivos que consideraba vitales. En primer lugar, el  mantenimiento de la legalidad constitucional y el robustecimiento del Gobierno republicano. En segundo lugar,  impulsó una nueva política internacional, intentando que se levantara la No Intervención en la Sociedad de Naciones y así lograr el cambio de la posición británica, y, sobre todo, de Francia a favor de la República Española. Además, realizó una intensa labor diplomática personal durante la segunda mitad de 1938 con objeto de convencer a las potencias europeas de que apoyaran la mediación internacional para poner fin a la guerra.

     Su tercer objetivo era la resistencia militar a ultranza, idea ésta que le acercó al PCE y le alejó de Azaña y Prieto. Negrín era consciente de que no existía la más mínima posibilidad de negociar con Franco a menos que la República mantuviese una defensa militar firme y eficaz.  Pero, el creciente derrotismo de Prieto hizo que Negrín lo cesase, asumiendo él personalmente la dirección del Ministerio de Defensa. Conocido es su lema  "Resistir es vencer", puesto que, como decía el presidente Negrín, "Resistir, ¿por qué? Pues sencillamente porque sabíamos cuál sería el final de la capitulación". Y no se equivocó, puesto que la “resistencia estratégica” era crucial para lograr unas mínimas condiciones de paz. Sin embargo, tras la ofensiva sobre Aragón y la batalla del Ebro, estaba claro que Franco, convencido de su victoria militar,  no quería negociar nada,  sólo deseaba la rendición incondicional de la República. Tras la caída de Cataluña (febrero 1939),  Negrín  aún pretendió resistir, al menos, en la zona Centro-Sur todavía bajo control del Gobierno leal, hasta que la guerra mundial, que ya se intuía, estallase y las democracias europeas unieran finalmente sus fuerzas a las de la exhausta República Española.

     Por si quedaba alguna duda sobre las  intenciones de Franco, el 9 de febrero de 1939, se promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, que con su ensañamiento represivo, suponía la negación absoluta de la última condición ofrecida por Negrín para lograr un alto el fuego: el que no hubiese represalias contra la población republicana derrotada. Este tema era una auténtica obsesión para Negrín quien ya el 7 de agosto de 1938 le escribió a Juan Simeón Vidarte: “La paz negociada, siempre, la rendición sin condiciones para que fusilen a medio millón de españoles, eso nunca”.

     Finalmente, la política de  resistencia de Negrín, tras el golpe de Casado (5 marzo 1939) se hundió  y la República, agotada, se rendía sin condiciones. La derrota, no trajo la paz, trajo la victoria militar que, cerrando todas las puertas a la reconciliación, desoyendo el mensaje de "paz, piedad y perdón" lanzado por Manuel Azaña, prolongó durante largos años la represión sobre los vencidos. Un detalle poco conocido es que, en los últimos instantes de la guerra, Negrín hizo saber a los representantes diplomáticos de Francia y Gran Bretaña, países que reconocieron al régimen  franquista el 28 de febrero de 1939, que se entregaría a los rebeldes para ser fusilado si, a cambio,   Franco aceptaba  salvar  la vida de la masa de civiles republicanos inocentes, ofrecimiento del que hizo caso omiso Franco, empeñado como estaba en llevar a cabo una represión masiva de los vencidos para, como señalaba Ángel Viñas, “romper de una vez para siempre, la espina dorsal de la izquierda española”.

    Negrín murió en el exilio, criticado y olvidado. Sobre la memoria del Presidente Negrín, aquel médico socialista que soñó con una España democrática y social, habían pesado un cúmulo de tendenciosas acusaciones y perversas calumnias procedentes tanto de los apologistas del franquismo, como del sector del PSOE afín a Prieto en un intento de ajustar cuentas y responsabilidades tras la amarga derrota de 1939. A ellos se unieron, en plena Guerra Fría, los que acusaron a Negrín de “procomunista” en un contexto en el cual tal calificativo era sinónimo de anatema político. Todas estas circunstancias ennegrecieron la figura y la memoria de Negrín, haciendo que una penumbra intencionada oscureciese su trayectoria política. Sin embargo, ha sido la labor de historiadores como Ricardo Miralles o Ángel Viñas quienes, desde el rigor metodológico, han logrado recuperado la figura de Negrín, como estadista y patriota, despojándola de acusaciones y mitos descalificadores carentes de toda veracidad histórica. Hoy, a los 60 años de su muerte, dignificar su memoria y  legado político es un acto de justicia democrática.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 12 noviembre 2016)

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , ,

13/11/2016 18:43 kyriathadassa Enlace permanente. Memoria histórica No hay comentarios. Comentar.

SUENAN TRUMP-PETAS AMENAZANTES

20161024193047-caricatura-trump.jpg

 

     Las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre en los EE.UU. va a tener innegables consecuencias en el ya de por sí agitado mapa de la política internacional, especialmente, en el supuesto caso de que Donald Trump, el multimillonario candidato del Partido Republicano, se convirtiera en el nuevo inquilino de la Casa Blanca

     Así las cosas, una ola de desconcierto y preocupación invade a una parte de la sociedad americana que todavía se pregunta cómo una figura tan polémica, imprevisible, demagoga y con una profunda ignorancia sobre el funcionamiento de las instituciones como es Trump pudiera hacerse con la presidencia de los EE.UU. Y es que “The Donald”, como es conocido este nuevo y peligroso histrión de la política, del que hace unos meses pocos imaginaban que se convertiría en candidato presidencial, ha sacudido el mapa político de los EE.UU. puesto que, como señalaba Carlota García Encina, “todos pensaban que en algún momento diría algo demasiado escandaloso, algo tan fuera de lugar que haría que la balanza dejara de serle favorable”. Y, sin embargo, Trump ha llegado hasta aquí, y eso es lo preocupante.

    Varias razones explicarían su nominación así como el apoyo electoral del “trumpismo”. En primer lugar, resultó decisivo su dominio absoluto sobre la cobertura mediática de su campaña hasta su elección como candidato, lo cual nos indica la creciente importancia del control de los medios de comunicación y la influencia de éstos a la hora de configurar (o modificar) el mapa político de un país. En segundo lugar, Trump parece haber captado el estado de ánimo de un importante sector de la sociedad americana que considera que los EE.UU. están perdiendo su hegemonía política y económica a nivel mundial. A esta sensación responde el lema de su campaña: “Hagamos a América grande de nuevo”. En este ambiente, como ocurre en otros lugares, es fácil que surjan demagogos populistas, de rancias ideas conservadoras, como es el caso de Trump.

     Por todo lo dicho, estamos asistiendo a un escoramiento todavía más a la derecha del electorado del Partido Republicano, en el que ha ido calando el “programa electoral” de Trump, el cual se articula ante lo que él considera sus tres preocupaciones esenciales: el terrorismo, la economía y la inmigración. Sobre el terrorismo y las cuestiones de seguridad, Trump, retomando el manido recurso al “enemigo exterior”, es partidario de una política internacional abiertamente belicista, con los graves riesgos para la paz mundial que ello comporta.

     En relación a la economía, Trump, cuya fortuna personal está estimada, según el Business Insider en 8.700 millones de $, a diferencia del partido al que dice representar, se opone al libre comercio, lo cual ha despertado los recelos del todopoderoso FMI. En consecuencia, aboga por modificar la política comercial de los EE.UU. desde posiciones proteccionistas con objeto de fortalecer la producción nacional y frenar la deslocalización globalizadora, ideas tras las cuales subyace un evidente temor a la expansión económica de China, hasta el punto de que Trump ha llegado a negar el cambio climático (como el primo de Rajoy), pues lo considera un “engaño” creado por China para hacer que la industria americana pierda competitividad. Es por ello que Trump, como nos advertía recientemente Joseph Stiglitz, está dispuesto, guiado por su impulso inconsciente y temerario, a lanzar a los EE.UU. a “una guerra comercial y a otros tipos de guerra”, toda una preocupante advertencia.

     Sobre la política migratoria, Trump parece olvidar que los EE.UU. es una nación de aluvión, surgida por la suma de migraciones diversas, tanto de Europa, África, el resto del continente americano y de Asia. Ese es el caso de Trump, cuya madre era escocesa y sus abuelos paternos procedían de Alemania. Sin embargo, sus más polémicas declaraciones tienen que ver con esta cuestión ya que desea que se construya un muro en la frontera de México (que tendría que pagar el país azteca), además de ser partidario de una política dura contra la inmigración ilegal así como pretender la prohibición temporal de la entrada de musulmanes en los EE.UU. De este modo, Trump quiere captar el voto de un sector del electorado que reacciona de forma visceral (y temerosa) ante el crecimiento de las minorías, especialmente la de origen latino, minoría emergente a la cual el multimillonario, con su procaz  xenofobia habitual, ha hecho que calificase a los inmigrantes mexicanos como “corruptos, delincuentes y violadores”.

     Pero también es cierto que el trumpismo cuenta con la frontal oposición de otra parte de la sociedad americana, como es el caso del electorado femenino, entre el cual el margen de rechazo hacia Trump se eleva hasta el 70%...y razones tiene dadas sus frecuentes actitudes y declaraciones plagadas de un repulsivo machismo. Lo mismo podemos decir de los votantes jóvenes de entre 18-24 años ante los cuales pierde por 25 puntos en relación a su rival Hillary Clinton y no digamos entre el electorado latino, como no podía ser de otra forma, donde Trump sólo recaba el 11% de apoyos, el porcentaje más bajo de un candidato presidencial republicano.

   Ante esta situación, es cierto que Hillary Clinton, la candidata del Partido Demócrata,  no entusiasma, pero Trump asusta, dentro y fuera de los EE.UU. por su oratoria incendiaria y por sus propuestas demagógicas y radicalmente derechistas. Como señalaba Barack Obama, en estas elecciones EE.UU. se juega la esencia misma de la democracia, atacada por el preocupante virus del trumpismo. Confiemos en que estas trump-petas amenazantes que resuenan en el horizonte, se disipen como un mal sueño el próximo 8 de noviembre, para bien de los EE.UU. y de la comunidad internacional en su conjunto.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 23 octubre 2016)

 

 

 

Etiquetas: , , ,

24/10/2016 19:30 kyriathadassa Enlace permanente. Política-EE.UU. No hay comentarios. Comentar.

DES-CIVILIZACIÓN

20161007084354-trump.jpg

 

     Vivimos tiempos confusos en este agitado inicio del s. XXI. Logros que creíamos permanentes están siendo laminados por el acoso a que está siendo sometido el Estado de Bienestar por parte de las políticas neoliberales; los conflictos armados,  el auge de los movimientos xenófobos, racistas o de inequívoco signo neofascista, así como el fanatismo yihadista suponen una seria amenaza para nuestras democracias. A todo ello se suma que los valores e ideales que dieron razón de ser a la Unión Europea parecen diluirse en un profundo océano de egoísmo e insolidaridad, el mismo en el que se hunden las esperanzas (y las vidas) de tantos inmigrantes que lo arriesgan todo para llegar a esta Europa cada vez más autista y hermética ante el sufrimiento de estas personas que huyen de sus países de origen por causa de la guerra o la miseria.

     Con este agitado y turbulento mar como telón de fondo, resultan interesantes las reflexiones del filósofo iraní Ramin Jahanbegloo, vicedecano del Centro Mahatma Ghandi para estudios sobre la Paz de la Universidad Global Jindal. Para este pensador estamos asistiendo a una pérdida del sentido de la civilización, del progreso humano, unido a una profunda desilusión de la humanidad derivada del auge creciente de la violencia y del fanatismo, unido a una crisis general del pensamiento, situación ésta que define como “des-civilización”. En este sentido, destaca cómo la capacidad de empatía ha sido durante siglos lo que ha permitido que la raza humana avanzase frenando su capacidad de generar violencia. Así, cuando se evidencia la desaparición de esa empatía en la sociedad actual, es cuando se produce un proceso de des-civilización. Por ello, este término no significa la ausencia de civilización, sino “un estado de civilización sin sentido ni reflexión”. De este modo, para Jahanbegloo “la des-civilización se da cuando sociedades o individuos pierden su autoestima ignorando o privándose de la capacidad de empatía como proceso de reconocimiento del otro. Contradice el proceso de civilización a través del cual la persona descubre la humanidad y afirma su propio ser como animal ético”.

     Llegados a este punto, el resultado resulta dramático pues parece como si se hubiesen apoderado de la historia los fanáticos de cada tiempo y lugar. Hoy podríamos recordar la negra sombra de los talibanes, de Al-Qaeda, Boko Haram o el Estado Islámico, como síntomas de este proceso de des-civilización. En el caso concreto del Estado Islámico, el ejemplo más patente de “una cultura de la muerte”, consecuencia de “la muerte de la cultura”, Jahanbegloo se lamenta del declive de la herencia del humanismo islamista heredera del pensamiento de Averroes, en la misma medida que, en nuestro ámbito cultural, resulta no menos evidente el olvido  de los ideales del humanismo europeo, acosado por los movimientos xenófobos y racistas y por el voraz individualismo insolidario y la demagogia de los populismos derechistas. De este modo, nuestro filósofo considera otro síntoma de la des-civilización el hecho de que surjan políticos emergentes tan peligrosos como Donald Trump, fenómeno político que considera, en el caso de los EE.UU., como “el resultado de esta crisis general del pensamiento y reflexión en nuestro mundo”. En consecuencia, la des-civilización es un fenómeno que tiene diversos perfiles, puesto que se trata de una cuestión con consecuencias sociales, políticas y culturales.

    Una de las causas que ha favorecido esta creciente y preocupante des-civilización ha sido el fracaso de las bienintencionadas políticas y proyectos que fomentan el multiculuralismo y la integración intercultural. Este hecho resulta evidente, por desgracia, en diferentes países: tomando por ejemplo a Francia, ésta no ha sido capaz de integrar a buena parte de la minoría musulmana en lo que se conoce como “los valores de la República” y ello ha traído consecuencias funestas que pasan desde el rechazo y la exclusión social, hasta el fomento del odio, antesala de la violencia. De este modo, cuando un joven musulmán nacido en Europa, bien sea en Francia, Bélgica, Alemania u cualquier otro país, se siente rechazado y excluido socialmente y es cuando, como por desgracia hemos comprobado, el Estado Islámico les proporciona los medios para su sangrienta venganza.

      Por ello, para acabar con todos estos síntomas de la des-civilización, para evitar que el odio y la violencia se impongan sobre la empatía y el fomento de una sociedad integradora, resulta vital retomar los valores de la civilización humanista, la que da razón de ser al progreso ético de la humanidad y ello pasa por, apostar decididamente por la multiculturalidad, por aceptar al diferente y asumir los valores que éste aporta a una auténtica convivencia respetuosa con la pluralidad, con una sociedad cada vez más mestiza social y culturalmente. El resolver de forma positiva el reto de la integración, evitando el rechazo, la exclusión y también la islamofobia, resulta vital para frenar esta ola de des-civilización que pretende anegarnos.

     Jahanbegloo, decidido pacifista, seguidor del pensamiento de Ghandi, y autor de obras tales como Elogio de la diversidad (2007) y La solidaridad de las diferencias (2010), considera que “no hay ningún problema más importante que la política de la venganza, y no hay respuesta más importante que la que se caracteriza por la idea de la no violencia”. Por ello, tolerancia, empatía, multiculturalidad y el retomar el espíritu de aquel sugerente proyecto que representa la injustamente minusvalorada Alianza de Civilizaciones, son el auténtico antídoto para frenar este peligroso proceso de des-civilización del cual nos advierte con lucidez el filósofo Ramin Jahanbegloo.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(publicado en: El Periódico de Aragón, 2 octubre 2016)

 

 

 

 

Etiquetas: , , ,

07/10/2016 08:43 kyriathadassa Enlace permanente. Política internacional No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris