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Kiryat Hadassa: el blog de José Ramón Villanueva Herrero

UNA VISIÓN PERSONAL DE NUESTRA SEMANA SANTA BAJOARAGONESA

UNA VISIÓN PERSONAL DE NUESTRA SEMANA SANTA BAJOARAGONESA

        Las fechas de Semana Santa me evoca, siempre, momentos  donde se entremezclan sentimientos profundos, junto a emociones y recuerdos personales y, desde luego, también colectivos. Por encima de crisis, dudas y contradicciones internas por las que, en un momento u otro de nuestra vida todos pasamos, la Semana Santa me hace pensar en el verdadero sentido que la religión debe tener en medio del mundo actual: surgen así los eternos interrogantes sobre el valor del mensaje evangélico, sobre el auténtico papel liberador que, al margen de todo dogmatismo y nostalgias confesionales, nos legó Jesús de Nazaret.

       Todas estas cuestiones, que bullen en nuestro interior, en el Bajo Aragón se producen en un contexto especial cual es nuestra Semana Santa, con nuestra procesiones, con nuestros tambores y bombos. De este modo, las procesiones se convierten en un símbolo, en una imagen perfecta y visual de cómo, a través de los tiempos, por encima de las dificultades de cada momento, el pueblo cristiano camina (literalmente) hacia su liberación, hacia Dios. Por su parte, la percusión de nuestros tambores y bombos siempre me ha parecido que creaba una atmósfera tan sorprendente como única en la que, tras el aparente estruendo, permitía que en lo más profundo de cada uno de nosotros, surgiesen momentos de sentida emoción, de añoranza y, también, de oración.

      En un aspecto más social, siempre me emocionó el asociar estas fechas de la Semana Santa con la vuelta a Alcañiz, con el retorno a nuestra tierra, a nuestras raíces, al reencuentro con nuestros pueblos, con nuestros seres queridos. Valoro el espíritu abierto y acogedor de nuestro Bajo Aragón, así como la nobleza de su carácter y el hecho de haber sabido mantener una tradición centenaria cual es nuestra Semana Santa. Con la misma sinceridad digo que nunca entendí las rivalidades entre nuestros pueblos: nunca me interesó demasiado polemizar sobre en qué pueblo de la Ruta del Tambor y del Bombo eran mejor sus procesiones, sus repiques, cuál se sabía promocionar mejor o era más conocido en el exterior. Al margen de "piques" y repiques, no éramos ni mejores ni peores, éramos simplemente diferentes, formábamos parte de un mismo sentimiento colectivo. Por ello, la Semana Santa bajoaragonesa se convierte en una señal de identidad cohesionadora de nuestra tierra, que aúna voluntades... y eso es lo importante.

      Desde otro punto de vista pienso que, aun siendo consciente de la importancia de promocionar nuestra comarca, recelo ante el riesgo de una excesiva mercantilización de nuestra Semana Santa, un fenómeno religioso y social tan importante y con tanta tradición, de reducirla a una mera atracción turística. Ciertamente, el reto sigue siendo armonizar ambos aspectos: una tradición religiosa y cultural que nos define y un progreso comarcal que merecemos.

      Como balance final, y porque respeto y valoro una celebración tan especial cual es la Semana Santa en el Bajo Aragón, quisiera hacer algunas consideraciones personales. En primer lugar, durante estas fechas, además del reencuentro personal y social con nuestra y nuestras gentes, sobre todo para los que vivimos fuera del Bajo Aragón, pienso que estas celebraciones nos ofrecen un espacio y un lugar único para pensar sobre el papel liberador de Dios en el mundo actual, un mundo en el cual el laicismo no es ningún demérito, del mismo modo que pasadas confesionalidades estatales tampoco fueron un mérito por lo que a la fidelidad al mensaje evangélico se refiere. En consecuencia, nos plantea la necesidad de retomar, desde el punto de vista cristiano, una fe libre de privilegios y comprometida socialmente.

      Por todo lo dicho, me gustaría que nuestra Semana Santa se mantuviese siempre como algo más que como una simple escenificación con fines exclusivamente turísticos, y que suprimiera algunos prejuicios antijudíos que todavía perviven en ciertas tradiciones semanasantistas. Bueno sería también que, por esa misma razón, para superar definitivamente intolerancias y dogmatismos excluyentes, no figurasen en las fachadas de nuestras iglesias las lápidas que recuerdan a una parte de nuestros paisanos muertos trágicamente en una dramática guerra civil mientras que se olvidan, siempre se olvidan, a la otra parte de nuestros vecinos y parientes. La Iglesia, si quiere ser fiel al mensaje de reconciliación evangélica, debería de evitar esta afrenta permanente, este recuerdo en sus templos de una contienda incivil. Y la Semana Santa, es un buen momento para superar todos estos errores, prejuicios y deformaciones que no hacen otra cosa que desvirtuar el verdadero mensaje que hace dos milenios nos legó Jesús de Nazaret y que, desde distintas perspectivas y conciencias, se nos hace más cercano en estas fechas.

      Esta es mi visión personal de nuestra Semana Santa, lo que siento y lo que pienso, en medio del atronador retumbar de nuestros tambores, los mismos que remueven nuestras más profundas convicciones y los que nos unen a nuestras raíces, a nuestra tierra.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(La Comarca, 22 marzo 2005)

 

 

 

ÁNGEL LACUEVA, LA VOZ DEL BAJO ARAGÓN AL SENADO

ÁNGEL LACUEVA, LA VOZ DEL BAJO ARAGÓN AL SENADO

         

Conozco a Ángel Lacueva desde la infancia y debo de decir que siempre admiré en él su  capacidad de trabajo, su  lucha constante y entusiasta por todo aquello en lo que creía. Esta actitud, esta forma de ser, la ha mantenido en su actividad política, un compromiso cimentado en la ética, la honestidad su tenacidad, todo ello unido a un amor apasionado por el progreso de su Alcañiz natal y, por extensión de nuestra comarca del Bajo Aragón.

Por ello, considero que ha sido un acierto el que Lacueva figure como candidato socialista al Senado de España en las presentes elecciones generales. Lacueva representa una opción de progreso para el Bajo Aragón, supone el auténtico voto útil de la izquierda plural en nuestra tierra, el único voto que, también en nuestra comarca, puede frenar a una derecha que nunca ha apostado verdaderamente por nuestra tierra, una derecha que sigue pretendiendo, todavía, hipotecar nuestro desarrollo futuro con proyectos trasvasistas. Consecuentemente, si queremos impulsar las políticas de progreso para el Bajo Aragón, frenar los planteamientos insolidarios y desvertebradores de la derecha que crispan la convivencia entre los ciudadanos y los territorios de España, pienso que resulta imprescindible apoyar las candidaturas socialistas, apoyando lo que es y lo que representa Ángel Lacueva.

Es cierto que el PP presenta candidatos del Bajo Aragón en sus listas pero, si nos atenemos a lo ocurrido en la pasada legislatura, en que estuvieron más interesados en desgastar al Gobierno de Zapatero que en plantear propuestas ilusionantes y de futuro para nuestra comarca, mucho me temo que, de perder las elecciones, vuelvan a hacer lo mismo.

Hubo un tiempo en que la voz del Bajo Aragón se dejó oír en el Senado: fueron los años en que estuvimos representados por Rufino Foz, senador socialista. Ahora, Ángel Lacueva, si resulta elegido, puede continuar su labor. Su dedicación y sus convicciones lo avalan. Por ello, Lacueva debe ser la voz firme, la mirada positiva de este Bajo Aragón que progresa, que avanza hacia el futuro con trabajo, con tenacidad y sin crispaciones inútiles. El futuro está por construir y Lacueva, comprometido plenamente en esta tarea,  merece representarnos, ser la voz del Bajo Aragón en el Senado de España. Por ello, espero y deseo que asuma este honor y esta responsabilidad, pues Lacueva es un valor seguro a la hora de defender los intereses bajoaragoneses en el nuevo tiempo político que ahora comienza.

José Ramón Villanueva Herrero

(La Comarca, 7 de marzo de 2008)

  

LA DESMEMORIA HISTÓRICA DE RAJOY

LA DESMEMORIA HISTÓRICA DE RAJOY

        

En el debate entre Zapatero y Rajoy del pasado 25 de febrero, volvió a constatarse que la derecha ha apostado fuerte por la estrategia de la demagogia para recuperar el poder que perdió hace cuatro años. Frente a la corrección, que no debilidad, de Zapatero argumentando sus principios y realizaciones políticas, Rajoy ofreció un catastrofismo sembrador de incertidumbres en el área económica, minusvaloró los innegables avances en materia social de esta legislatura, ridiculizó una política exterior basada en la defensa de la paz y la cooperación y ayuda al desarrollo. Escandalosa fue la demagogia de Rajoy en temas tan sensibles como la inmigración así como el tratamiento obsceno que hizo sobre el terrorismo etarra y el dolor que genera, no sólo en las víctimas directas y sus familias, sino también en el conjunto de la sociedad española. Indignante fue el desprecio con que Rajoy trató a destacados miembros de la cultura, así como su rechazo a una política de valores e ideales impulsada por Zapatero en temas tales como la educación o la Alianza de Civilizaciones.

Me dolió de forma especial el desprecio con el que Rajoy aludió a la Ley de la Memoria Histórica (LMH) que, según él, "no interesa a nadie". Ya lo había dicho tiempo atrás Miguel Ángel Rodríguez, portavoz que fue del Gobierno de Aznar entre 1996-1998 de forma insultante en el programa 59 segundos de TVE: "En plena época de Internet y de la Play Station, es estúpido que a estas alturas estemos recordando lo que pasó hace 70 años". Una vez más, la derecha pone de manifiesto que no le gusta hablar de memoria histórica, pues ello es tanto como aludir a sus raíces ideológicas y personales (ahí está el caso de Pizarro para demostrarlo).

Es cierto que la LMH tiene limitaciones (ahí está el no reconocimiento jurídico de las víctimas de la dictadura) pero resulta innegable que esta ley ha supuesto una serie de avances en la dignificación moral y en el reconocimiento de derechos para todos aquellos españoles que sufrieron y murieron por ser leales a la democracia republicana. Bueno sería que esta derecha adusta e intolerante conociese mejor nuestra historia, esa historia que nos ocultaron y que ahora recuperamos. Como por ejemplo visitando la exposición titulada "Visados para la libertad. Diplomáticos españoles  ante el Holocausto" que, organizada por Casa Sefarad Israel, organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español, sirve para honrar a un conjunto de diplomáticos que actuaron en defensa del pueblo judío durante el Holocausto (la Shoah, en hebreo) en los negros años de la II Guerra Mundial.

En medio de tanto sufrimiento, la actitud de estos diplomáticos españoles  contrasta con la pasividad mantenida por las autoridades franquistas y el silencio de la Iglesia católica ante el exterminio a que estaban siendo sometidos millones de judíos a manos del nazismo. Pese a los angustiosos informes que todos ellos remitían al Ministerio de Asuntos Exteriores, la España franquista, que tanto debía a Hitler por su ayuda durante la guerra civil, no tuvo nunca una política decidida en defensa de los judíos. Sin embargo, tras la derrota de las regímenes fascistas, las acciones individuales de estos diplomáticos, fueran utilizadas por la propaganda franquista para congraciarse a las potencias aliadas ante el nuevo contexto internacional surgido después de la II Guerra Mundial.

La exposición ofrece información sobre todos estos "Schindler españoles" y, de forma destacada, del zaragozano Ángel Sanz Briz, entonces un joven diplomático, secretario y encargado de negocios en la embajada de España en Budapest (1942-1944). Pese a la actitud timorata del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores (Gómez de Jordana), Sanz Briz, logró salvar la vida de más de 5.000 judíos húngaros al concederles pasaportes y salvoconductos españoles, los cuales les libraron de ser deportados al campo de exterminio de Auschwitz. Lo mismo podemos decir de Sebastián Romero Radigales, Cónsul General en Atenas (1943-1944), que salvó a varios centenares de judíos de Salónica, comunidad con fuertes lazos con los sefardíes expulsados de Aragón cinco siglos antes. Otros diplomáticos a los que se honra en esta exposición es a Eduardo Propper de Callejón (primer secretario de la Embajada española en París, 1939-1941) y Bernardo Rolland de Miota (cónsul general de España en París, 1939-1943) que, desoyendo las directrices del entonces ministro Serrano Suñer, concedieron numerosos "visados especiales de tránsito" que salvaron a vida de los judíos franceses perseguidos. Se alude igualmente a Julio Palencia y Tubau (ministro de la Legación española en Bulgaria, 1940-1943) y a José Rojas Moreno (embajador de España en Rumanía, 1941-1943). De este modo, Palencia, que llegó a adoptar a los hijos de Leon Arie, un judío asesinado por los nazis, fue declarado "persona non grata" y expulsado de Bulgaria por las autoridades fascistas, a la vez que sus superiores en Madrid lo amonestaban por su "excesivo celo" en la defensa de los judíos búlgaros. Por su parte, Rojas Moreno, también evitó la deportación de judíos rumanos, aunque no pudo repatriarlos a España ante la negativa de las autoridades franquistas. La exposición honra también a José Ruiz Santaella (agregado en la embajada de España en Berlín durante 1944) y a su esposa  Carmen Schroeder, que, en la misma capital del III Reich, lograron salvar la vida de varias mujeres judías.

Gracias a las acciones de estos compatriotas nuestros, varios miles de judíos salvaron la vida y algunos de ellos se afincarían definitivamente en España, como fue el caso del brillante intelectual Jaime Vándor. Por ello, sus nombres merecen ser recordados con honor. Igual que el de todas las víctimas inocentes del franquismo. Y es que, señor Rajoy, el tema de la memoria histórica nos interesa a muchos españoles y, por ello, nunca debería hablar sobre el mismo con desprecio. Su actitud, señor Rajoy, como ya se puso de manifiesto durante la tramitación de la Ley de la Memoria Histórica, hiere la sensibilidad de muchas víctimas de la dictadura y de la Shoah que se sienten, y éstas de verdad, agredidas por sus palabras, su desprecio y su ignorancia (real o interesada) de esta parte de nuestra historia colectiva.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 4 marzo 2008)

 

 

ZAPATERO Y TERUEL: LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

ZAPATERO Y TERUEL: LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

     Como en la mítica canción de Bob Dylan, "los tiempos están cambiando", también en la provincia de Teruel. Y es que, durante los últimos años, un rayo de esperanza se ha ido abriendo paso, se ha roto el fatídico ciclo que, desde hacía demasiados años, atenazaba nuestro futuro. Si desde finales del s. XIX la despoblación, el atraso económico y la carencia de comunicaciones adecuadas eran unos lastres insalvables para nuestra tierra, ciertamente algo ha ido cambiando en todos estos aspectos. Recordemos cómo la provincia de Teruel, de la que en numerosos escritos de figuras de la talla de Pruneda, Gascón y Guimbao, Federico Andrés o los bajoaragoneses Contel o Vidiella, se denunciaba el abandono de las instituciones para con esta tierra, lo cual había producido su dramática "postración", como entonces se decía, el ser la "cenicienta" de las provincias españolas, es ahora cuando se empiezan a vislumbrar signos esperanzadores de desarrollo.

     Estas reflexiones parecen recordarnos que, frente a pasadas desidias, desde hace unos años, se ha apostado desde las instituciones de una forma decidida a favor del futuro de Teruel. En este sentido, el pasado día 7 de febrero, el Presidente Zapatero estuvo en Teruel en un acto político que fue un hito histórico y, ante mas de 2.500 turolenses, reafirmó sus compromisos con nuestra tierra. En el mismo, Zapatero transmitió una apuesta firme por este Teruel que renace y que cree en su futuro: por primera vez, y pese a que es cierto que existen demandas pendientes y alguna decepción acumulada, tenemos los turolenses la sensación de que son atendidas algunas de nuestras demandas históricas. En este sentido, Vicente Guillén transmitía cómo Teruel empieza a dar síntomas de ser una provincia que empieza a despegar: cuestiones largamente demandadas por los regeneracionistas turolenses de finales del s. XIX como era el caso de las comunicaciones empezaban a ser una realidad (Autovía Mudéjar), o se hallaban en proyecto de serlo (Alta Velocidad Teruel-Zaragoza, variante de Alcañiz, desdoblamiento de la N-232), al igual que ocurría con las no menos importantes obras hidráulicas (recrecimiento de Santolea, pantanos de Mora y Lechago, elevación de aguas del Ebro a Andorra).

     Todas estas actuaciones, incluidas en el Plan Específico para Teruel, apoyado de forma decidida por el Gobierno Zapatero, no sólo inciden en las infraestructuras y el desarrollo agrario sino que intentan impulsar actuaciones con gran visión de futuro como PLATEA en la capital provincial o la Ciudad del Motor en Alcañiz, ambas llamadas a tener un importante efecto dinamizador en sus respectivas áreas de influencia. A todo ello habría que añadir, en este período expansivo, la creación de 15.000 empleos nuevos en la provincia.

     Otro signo de optimismo es que, por primera vez en más de un siglo, Teruel empieza a incrementar su población y sus nuevos 5.000 habitantes suponen el romper un ciclo dramático de creciente despoblación, tema éste en el que el aporte de la inmigración ha sido determinante.

     Por su parte, Marcelino Iglesias mantuvo en su discurso la firmeza de las posiciones antitrasvasistas, cuestión de dignidad y garantía de futuro para Aragón ante las pretensiones electorales del PP que no oculta sus intenciones en este sentido aunque las maquille con el eufemístico término de "transferencia" de caudales entre cuencas hidrográficas. Igualmente, la importancia del Estatuto para el desarrollo de Aragón, así como una apuesta decidida por las energías renovables, fueron también destacados por el presidente aragonés.

     Esperada era la intervención de Zapatero, el cual llegaba a Teruel, no ya como candidato sino como Presidente del Gobierno y, por ello, con la obligación de rendir cuentas de su gestión, que ha sido mucha, durante esta legislatura a favor de Teruel. Además, era el momento de presentar proyectos de futuro (ahí está el Museo Nacional Etnográfico) y, desde luego, asumir críticas como las presentadas por Teruel Existe.

     Dicho esto, consideramos que Zapatero ofrece razones ciertas para creer, no en ningún dogma, sino en un hombre que, con honestidad, asume compromisos, tiene una visión ética de la política regida por una escala de valores que, como en el caso de Azaña, no sólo dan razón de ser a la acción política sino que la dignifican. En su discurso, los ideales y valores de la izquierda ocuparon un lugar determinante, todos ellos encaminados a impulsar la igualdad, el desarrollo y el bienestar de la ciudadanía. Merecen destacarse las medidas de política social impulsadas por Zapatero, leyes todas ellas impregnadas de los valores de justicia social, de solidaridad, de igualdad, de ampliación de libertades: Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (2004), Ley de matrimonios homosexuales (2005), Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de dependencia (2006) o la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres (2007). Además, Zapatero se compromete de forma decidida a que, si logra la victoria electoral, dar en la próxima legislatura un nuevo impulso a las políticas a favor de las mujeres y de los jóvenes. Ciertamente, nos falta todavía perspectiva para calibrar el auténtico calado de las medidas en materia de política social del Gobierno Zapatero desarrolladas durante estos 4 últimos años y que han puesto a España entre los países más avanzados del mundo en esta cuestión, que consolida (y amplía) el estado de bienestar. Pese a las críticas viscerales de la derecha, tenemos serias dudas que, en caso de llegar al poder el PP, se atreviese a derogarlas, al igual que tampoco lo hizo durante los 8 años de Gobierno Aznar con las leyes del divorcio o del aborto.

     Otro eje fundamental de la política de Zapatero es el impulso al desarrollo económico el cual, pese a la desaceleración cierta que percibimos, en absoluto presenta los negros nubarrones que los agoreros de la derecha quieren hacernos creer, un desarrollo que se ha reflejado en estos años en un mayor crecimiento que el de los países de nuestro entorno y que, justo es reconocerlo, no hubiera sido posible sin el aporte debido a los trabajadores inmigrantes, a los cuales la derecha minusvalora con cierto aire xenófobo, así como también a la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral.

     La nobleza de la política es transmitir ética, honestidad, reconocer errores y limitaciones, lograr realizaciones prácticas que, de forma gradual pero continuada, impulsen el progreso de nuestra sociedad y tengan siempre, como primera referencia y compromiso, la defensa de los sectores más débiles y desfavorecidos. Por eso consideramos que, en Teruel, votar socialista es el auténtico voto útil de la izquierda para frenar a la derecha rancia y desabrida, fatalista y rencorosa que sólo anhela recuperar el poder para frenar los avances sociales logrados por las políticas socialistas impulsadas por Zapatero. Y es que, como Bob Dylan, pensamos que los tiempos están cambiando (para mejor) en España y, desde luego en Teruel y todos avances logrados y los que quedan por conseguir, no sólo ennoblecen a la política, sino también a aquellos que, como Zapatero, los impulsan y por ello tenemos no sólo razones para creer sino, también, para darle nuestro decidido apoyo.

 

José Ramón Villanueva Herrero y Cándido Marquesán Millán.

(La Comarca, 15 de febrero de 2008)

(Diario de Teruel, 16 de febrero de 2008)

 

EL MOVIMIENTO OBRERO EN ARAGÓN (I). LA PRIMERA INTERNACIONAL.

EL MOVIMIENTO OBRERO EN ARAGÓN (I). LA PRIMERA INTERNACIONAL.

     

El primer intento por unificar a todas las organizaciones obreras tuvo lugar con la creación de la I Internacional, también conocida como Alianza Internacional de los Trabajadores (AIT). Fundada en Londres en 1864, e impulsada por Marx y  Engels, agrupaba a laboristas, socialistas y anarquistas. De la AIT formaban parte distintas Federaciones Regionales (entiéndase, estatales), las cuales englobaban diversas Federaciones Locales, bien fueran éstas de tendencia libertaria o marxista. Sin embargo, las diferencias y tensiones entre los seguidores de Marx y de Bakunin, originaron la expulsión de los anarquistas de La Internacional.

 

Tras el triunfo de la revolución de 1868, empezaron a difundirse en España las ideas internacionalistas. Aunque loa mayor parte de las nuevas federaciones obreras se adscribieron al anarquismo, también aparecen otras afines al socialismo. Así, tras la caída de la Commune de París (1871), Paul Lafargue, yerno de Marx, se refugia en España y, tras pasar por las cárceles de Graus y Huesca, impulsa la creación de los primeros núcleos obreros organizados en Aragón: se sabe que La Internacional contaba hacia 1872 con federaciones locales en Zaragoza (agrupaba a 10 secciones de oficios), Huesca (creada por Lafargue), Calatayud, Ateca y, también, en la ciudad de Teruel, y en Bellver de Cinca y en Ayerbe.

 

Digamos también que en Aragón tuvo lugar el II Congreso Obrero de la Federación  de Trabajadores de la Región Española (FTRE) de La Internacional, que se celebró en Zaragoza entre el 4-11 de abril de 1872. En el mismo estuvieron presentes las dos tendencias de la AIT: la libertaria, encabezada por Anselmo Lorenzo, y la socialista, con la presencia de, además de Lafargue, Paulino Iglesias, José Mesa, Francisco Mora o Víctor Pagés, futuros fundadores y dirigentes del PSOE y de la UGT.

 

El Congreso Obrero de Zaragoza, pese a las prohibiciones gubernativas, pudo seguir sus sesiones, aprobando una serie de dictámenes. Entre ellos, figuran extensos debates sobre la cuestión “¿Qué se entiende por obrero?”, acordándose emplear el término “proletario”, entendiendo por tal todo trabajador que, a cambio de un salario, crea un producto cambiable y de utilidad social. Se distingue entre artesanos y proletarios, se analiza el papel de la mujer en el movimiento obrero, las distintas formas de propiedad y la necesidad de que el proletariado adquiera una “enseñanza integral” como primer paso para su emancipación social.

 

Posteriormente, socialistas y anarquistas siguieron caminos distintos en el seno del movimiento obrero y la I Internacional, tras unos años de decadencia, se disolvió en 1878. A su vez, tras la caída de la I República en España (1874), las organizaciones obreras fueron ilegalizadas. Pese a ello, en plena clandestinidad, se fundó el PSOE en 1879. Poco más tarde, el Gobierno liberal de Sagasta legalizó a los partidos de oposición (republicanos y PSOE) y una nueva Ley de Asociaciones volvió a permitir el funcionamiento de las organizaciones obreras. De este modo, la FTRE de La Internacional se reorganizó pero, dado que en ella predominaba la tendencia anarquista, la minoría socialista decidió fundar en 1888 un nuevo sindicato: la Unión General de Trabajadores, la UGT.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(La Voz Sindical, nº 104, Zaragoza, enero-2008)

 

 

NUEVO LIDERAZGO MUNDIAL

NUEVO LIDERAZGO MUNDIAL

          Cuando el pasado mes de junio se reunió en la ciudad alemana de Heiligendamm el G-8, asistimos a la mayor concentración de poder político y económico de las potencias que rigen nuestro planeta. Allí se trataron temas tan importantes como el comercio mundial, el cambio climático o la ayuda al desarrollo del Tercer Mundo. Ante todas estas cuestiones y por encima de los intereses económicos nacionales, se suscita en la ciudadanía de muchos países, una cuestión capital cual es si el liderazgo ejercido por el G-8 se ajusta a unos objetivos éticos al servicio de la Humanidad en su conjunto. Por ello, resulta muy interesante la lectura del análisis  que, sobre este tema, elaboró Antoni Comín i Oliveres, político catalán y profesor de Ciencias Sociales de la Universidad Ramón Llull, titulado Autoridad mundial. Para un liderazgo planetario legítimo (Barcelona, Cristianisme i Justícia, 2005), al cual nos referiremos seguidamente.Comín, partiendo de lo que supuso la invasión de Irak y la posterior guerra (“ilegal, imperial e inmoral”) que ello suscitó, analiza lo que define como la “deriva imperial del gobierno americano” ante la cual han ido emergiendo nuevos actores políticos y sociales en la escena internacional como la Unión Europea y, también, y ello es lo novedoso, la sociedad civil, los ciudadanos del mundo. De este modo, frente al imperialismo americano, parece estar intentando construirse un incipiente (y alternativo) “liderazgo planetario legítimo” el cual, como apunta Comín, “cumple los principios de justicia política, económica y cultural y que está a la altura de los derechos humanos”.

Acto seguido, Comín plantea cuatro grandes objetivos para este nuevo liderazgo planetario, de los cuales se derivan toda una serie de medidas concretas de sumo interés. En primer lugar, este liderazgo debe de estar al servicio del desarrollo económico de los países en vías de desarrollo para acabar con las brutales desigualdades existentes entre el Norte desarrollado y el Sur, esto es, el Tercer Mundo. Para ello, se apuntan toda una serie de propuestas valientes y progresistas tales como la creación de un Fondo Mundial contra la Pobreza que garantice las cuatro necesidades básicas  (agua potable, alimentación suficiente, sanidad y educación básicas)  para todo el Tercer Mundo y, sobre todo, la condonación de la deuda externa de los países pobres. Igualmente, Comín defiende la democratización de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para favorecer el comercio justo mediante la apertura de los mercados de los países ricos a los productos del Sur, la eliminación de los subsidios agrarios en los países ricos, la democratización del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la supresión de los paraísos fiscales. Tampoco olvida el tema de las patentes farmacéuticas para permitir que los países pobres puedan comprar y producir genéricos baratos para combatir el SIDA, la tuberculosis o la malaria.

          En segundo lugar, este nuevo liderazgo mundial debe estar al servicio de la justicia y del diálogo de civilizaciones, siempre en pie de igualdad. Es importante encontrar el difícil equilibrio entre la defensa de la identidad cultural de cada civilización, los derechos humanos y el derecho, también, a no dejarse arrastrar por el huracán de la cultural occidental con lo que ello supone de modelo estandarizado de gustos y de estilos de vida.

          En tercer lugar, este liderazgo debe estar al servicio de la democratización de (todas) las sociedades. No obstante, ello no se logra mediante una imposición exterior, y menos con manu militari, sino que esta expansión de la democracia hay que hacerla “desde la amistad y la cooperación y no desde la arrogancia prepotente del imperialismo”, para lo cual hay que llevar a cabo previamente las reformas antes indicadas en la economía mundial. De lo contrario, repetiríamos fiascos como los ocurridos en Irak. Por todo ello, Comín nos recuerda con todo acierto que “no hay democracia sin clases medias, y no hay clases medias sin desarrollo económico”.

          En cuarto y último lugar, este liderazgo debe estar al servicio de la paz mundial, rechazando todo tipo de “guerras preventivas” dado que “hoy sólo es posible defender la seguridad mundial a base de mayor legitimidad y no de mayor fuerza”. Por ello, propone la reforma y democratización del Consejo de Seguridad de la ONU con la entrada en el mismo de países del Sur como miembros permanentes así, como la potenciación del Tribunal Penal Internacional.

          Como vemos, Comín nos ofrece toda una serie de reflexiones y propuestas para articular lo que ha dado en llamar liderazgo planetario legítimo. Dado que el modelo imperial americano no permite construir un futuro de paz y justicia mundial, este reto debe ser asumido cada vez con mayor firmeza y convicción por otros protagonistas como la ONU, la Unión Europea o una futura Alianza de Civilizaciones. De su acción depende el que  un mundo mejor para toda la Humanidad sea posible, lo cual supone todo un gran reto para este siglo XXI que ahora iniciamos. 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 9 julio 2007) 

NICOLÁS REDONDO, UN SOCIALISTA CONSECUENTE

NICOLÁS REDONDO, UN SOCIALISTA CONSECUENTE

        Siempre he considerado a Nicolás Redondo Urbieta, secretario general de UGT entre 1973-1994, como un ejemplo de ética, coherencia y compromiso sindical. Es por ello que he leído con gran interés el libro escrito por Antonio García Santesmases, compañero de militancia en la Corriente Izquierda Socialista del PSOE, titulado Nicolás Redondo. Historia, memoria y futuro (1927-2007). Esta obra, editada por la Fundación Francisco Largo Caballero con motivo del 80º cumpleaños del histórico sindicalista, supone un homenaje a Redondo, a quien Cándido Méndez, su sucesor al frente de la UGT, define como una persona “de impecable rectitud, austero, íntegro, firme, coherente en sus convicciones”.

       El libro recoge, a modo de relato biográfico, las conversaciones mantenidas entre García Santesmases y Redondo en torno a cinco etapas de su trayectoria vital. De este modo, se habla sucesivamente de aquel “niño de la guerra”, hijo de los vencidos (su padre, también socialista, sufrió varias condenas por el franquismo), de su condición de socialista vasco, de su labor como reconstructor de la UGT durante la dictadura. Especial interés tiene el capítulo 4º, titulado “Líder de la movilización obrera”, en que se analizan los años del Gobierno de Felipe González,  aquellos duros y dolorosos años en que se produjo el desgarro entre el PSOE y la UGT, la ruptura de la familia socialista, enfrentamiento que culminó con la histórica huelga general del 14 de diciembre de 1988. La última parte de la obra alude a la actividad desarrollada por Redondo tras su salida de la secretaría general de la UGT (abril 1994) en la que, como ciudadano comprometido, y pleno de inquietudes, se ha dedicado a analizar el pensamiento socialista, a la relectura continua y actualizada de Prieto y Largo Caballero, y a activo papel en los movimientos cívicos contra ETA y favor de la libertad y la democracia en el País Vasco, compromiso que le obliga a vivir con escolta.

       Me han interesado especialmente las reflexiones de Redondo en torno a la vigencia del pensamiento socialista clásico, sin renuncias, sin adulteraciones neoliberales. Se opone así al sutil calado de las peligrosas ideas social-liberales que priman el mercado sobre el Estado, lo privado sobre lo público, o de la empresa sobre el sindicato y los trabajadores. Es por ello que Redondo pretende espolear a la izquierda política para que recupere sus señas de identidad ante la ofensiva de la globalización neoliberal. En este contexto, las ideas de Redondo suponen una reivindicación de la socialdemocracia, del socialismo de Europa central y de los países nórdicos, ideas que, frente a todo pragmatismo o desviación social-liberal, ha defendido siempre en el seno del PSOE la Corriente Izquierda Socialista, el ala izquierda del Partido, tan vinculada a las posiciones del sindicalismo ugetista.

       Se hace necesario, nos recuerda Redondo, retomar los valores esenciales de la socialdemocracia cuales son: cuestionar el sentido de la propiedad, del modelo de producción y la función del Estado. Hay que priorizar los intereses sociales sobre los económicos y los de los trabajadores sobre las empresas: en definitiva, la defensa permanente de lo sectores más débiles de nuestra sociedad, sin olvidar a la población inmigrante. Redondo es rotundo en este aspecto y por ello reivindica todos los puntos esenciales de la política socialdemócrata, una política que, para lograr la justicia social, debe ser verdaderamente redistributiva. En materia económica debe priorizar el pleno empleo de  calidad, con derechos y respetuoso con el medio ambiente; debería haberse mantenido un sector público empresarial estratégico, hoy lamentablemente desmantelado en España; incentivar una inversión pública adecuada, así como una política fiscal progresista basada en la imposición directa, no en la indirecta y, desde luego, contraria a la reducción de impuestos, lo cual está generando en la actualidad lo que Redondo denomina un “desarme fiscal generalizado”, como lo evidencian, además, promesas electorales tales como la supresión del impuesto de patrimonio. Finalmente, otros puntos esenciales de la política socialdemócrata serían la existencia de una protección social avanzada que garantice un sistema pública de pensiones suficiente así como la cobertura para las personas dependientes, puntos éstos en los que el Gobierno Zapatero ha logrado importantes avances. Finalmente, frente a las tentaciones privatizadoras y la presión de la derecha, la socialdemocracia debe mantener siempre un sistema educativo y una sanidad públicos, gratuitos y de calidad.

       Redondo, sensible a los cambios actuales, analiza también la globalización, a la cual considera como un hecho irreversible pero a la cual hay que darle un sentido social para que se convierta en “un instrumento al servicio del bien  público y del interés general de la Humanidad”. De este modo, el reto es convertir a la globalización liberal, la de los egoísmos financieros y empresariales, en una nueva globalización de la solidaridad y de la justicia social y, para ello, la socialdemocracia debe retomar sus principios internacionalistas.

       Esta es la tarea presente y futura de la socialdemocracia ya que, como afirma Redondo, “para cambiar el mundo es absolutamente necesario el socialismo” pues su tarea esencial sigue siendo loa defensa de los marginados, de los más pobres, de la clase trabajadora.

       Este libro nos presenta a un Nicolás Redondo coherente y lúcido que, a sus 80 años, mantiene sus convicciones con la misma constancia y tenacidad de siempre y, por ello, sigue siendo un referente válido para los sectores progresistas de nuestra sociedad.

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 27 enero 2008) 

EL DESEMBARCO POLÍTICO DE PIZARRO

EL DESEMBARCO POLÍTICO DE PIZARRO

      El fichaje de Manuel Pizarro por Mariano Rajoy ha sido recibido por los poderes mediáticos, vinculados con el PP, con gran alegría. Quieren transmitir la sensación de que las elecciones se decantan inexorablemente hacia la derecha. Sin embargo, las cosas son más complicadas. Nadie puede cuestionar que Pizarro tiene una gran experiencia en el mundo empresarial, aunque para moverse en la política ese bagaje no parece suficiente.

      Durante su gestión al frente de Endesa,  no está de más recordar  cómo, cuando se produce la primera Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Gas Natural, las acciones de Endesa languidecían ante la indiferencia del universo inversor: las recomendaciones de compra eran escasas,  no había catalizador, ni plan estratégico, ni idea de negocio. Si hubo una OPA sobre Endesa es porque alguien, llámese como se llame, percibió que estaba barata y que, la razón de que la firma cotizara a esos bajos ratios, era consecuencia de una mala gestión. Nadie está dispuesto a pagar una prima si no puede rentabilizarla. Pero Pizarro entendió que la OPA que la catalana Gas Natural lanzó en 2005 sobre Endesa era fruto de un acuerdo político que suponía quedarse con la eléctrica "por un precio ridículo".

     A partir de ahí comenzaron los procesos judiciales. Para cortar el paso a la empresa catalana, controlada por La Caixa, negoció con el gigante alemán E.ON. El Gobierno intentó evitarla por un decreto-ley que le permitiera reforzar las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). La pugna por Endesa se cerró en octubre de 2007 tras más de dos años de proceso.

     Pero el acontecimiento más conocido de este nuevo personaje político fue cuando, el 17 de septiembre de 2005, salió en tromba ante los medios de comunicación con un ejemplar de la Constitución para denunciar que la OPA era inconstitucional alegando que en España no había seguridad jurídica y que había que ir a buscarla a Nueva York..

     Muchos accionistas de Endesa le están agradecidos porque elevó un 112 % el valor de las acciones de la empresa. A buen seguro que el PP también lo recordará para ensalzar su capacidad de gestión.

     Ahora Pizarro deja el mundo empresarial para saltar a la política, es decir, la carrera contraria a la de su amigo Rodrigo Rato, que es uno de los consejeros mejor pagados. Pizarro dejó Endesa con una indemnización de unos 12 millones de euros, tras duplicarse el sueldo en 2006 y ganar 3,2 millones. Además, obtuvo cuatro millones por la venta de acciones. Quizá ya ha ganado dinero suficiente y ahora sólo le motiva el poder.

     Que finalmente haya sido atraído por Rajoy a la esfera política, a primera vista podría parecer un tanto sorprendente, si tenemos en cuenta que en declaraciones no muy lejanas en el tiempo a la COPE,  la había descartado de pleno, aunque afirmó que ayudaría a lo que creyera que era mejor para el país. También indicó, sobre su paso a la política, que "las vocaciones tardías son como los amores otoñales".

     De lo que ya no podemos extrañarnos tanto es que dado este paso, lo haya hecho hacia la derecha. Es nieto del general Manuel Pizarro Cenjor Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Teruel, cargo que ocupó desde julio de 1947 hasta 1954, así como también Jefe de la V Región de la Guardia Civil, que llegó a la provincia con el mandato expreso de Franco de sofocar el movimiento guerrillero, al igual que había hecho antes en las provincias de León y Granada. Se consideraba, estrecho colaborador del general Franco, tuvo un carácter duro, autoritario e implacable. Y realmente cumplió la misión que se le había encomendado. Es por ello que podemos imaginar la posición del nieto del general Pizarro en un tema de tan candente actualidad como es el de la recientemente aprobada Ley de la Memoria Histórica.

     Por otra parte, es sabido que ha estado siempre cerca del PP. De hecho, en 1996 ya recibió la primera oferta para incorporarse al Gobierno, pero prefirió quedarse "en la retaguardia", como él decía. Esta posición le permitió mantenerse en la empresa privada, donde ha ganado un patrimonio más que razonable y desde donde ha utilizado sus múltiples contactos políticos. Nunca ha ocultado su amistad con el ex presidente José María Aznar, y se ha convertido en un controlador del poder económico para el PP, además de ponente habitual en los cursos organizados por la FAES.  A todos los asistentes a una conferencia suya impartida en el Colegio Mayor de San Pablo sorprendió al mencionar los comienzos de su actividad intelectual en el seno de un pequeño grupo de liberales convencidos, reunidos en la calle Zorrilla tras las sesiones del Congreso. Este selecto grupo estaba formado en gran parte por diputados del Grupo Popular, como el entonces desconocido José María Aznar, Esperanza Aguirre, Rodrigo Rato, Loyola de Palacio, o el mencionado Pedro Schwartz y surgió a principio de la década de los años 80 como reacción al entonces pensamiento único socialista e intervencionista en el ámbito económico, comenzando a oponer a las ideas keynesianas reinantes las tesis liberales del recién fallecido, Milton Friedman. Los componentes de este grupo gestaron el cambio liberal en España.

     Como era de esperar  Pizarro ha sido recibido con los brazos abiertos por los empresarios, tras hacerse público su fichaje como «número dos» de Mariano Rajoy en la candidatura del PP por Madrid. Para el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, Pizarro «ha sido un magnífico gestor» al frente de Endesa, y se mostró convencido de que «lo hará muy bien en la política». Muy al contrario que en Cataluña, ya que antes de dar la empresa a una compañía española radicada en Cataluña prefirió un comprador alemán. En este aspecto Mariano Rajoy arriesga mucho, ya que un partido aspirante a gobernar en toda España no debe arriesgarse a convertirse en una fuerza casi testimonial en Cataluña. Pizarro, que hace alarde de su condición de aragonés (y turolense), suponemos que, en sus nuevas tareas políticas será un firme defensor de su tierra y, por ello, se opondrá con la misma energía de la que hizo gala como presidente de Endesa ante las Opas que consideraba hostiles para su compañía, a los intentos, presentes y futuros, de trasvasar el Ebro, aspecto éste que, defendido por Rajoy e incluido en el programa electoral del PP, sería un factor de desvertebración territorial de España.

     Fallidos los intentos de erosionar al gobierno en los frentes del terrorismo, del territorial o el educativo, los dirigentes del PP iniciaron una nueva ofensiva contra la política económica del Gobierno de España.    Rajoy se encaminaba hacia las próximas elecciones sin ningún peón de prestigio en el ámbito económico con el que oponerse  al consistente y sesudo Solbes, lo que le vaticinaba un auténtico suicidio electoral.  Lo que le hacía necesario tomar una decisión a la desesperada. Por ello,  la batalla electoral sobre el campo de la economía se aventura de alto nivel.

Cándido Marquesán Millán y José Ramón Villanueva Herrero

(Extremadura al día, 17 enero 2008)

(Diario de Teruel, 20 enero 2008)