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Kiryat Hadassa: el blog de José Ramón Villanueva Herrero

LOS REPUBLICANOS Y LA VICTORIA ALIADA

LOS REPUBLICANOS Y LA VICTORIA ALIADA

         

El pasado 8 de Mayo se celebró en varios países europeos el Día de la Victoria en recuerdo del triunfo de los aliados frente a las potencias nazi-fascistas en la II Guerra Mundial. Este mismo hecho, que en la Rusia heredera de la  URSS y en otros países del antiguo bloque soviético se conmemora el día 9, responde al sagrado deber de recordar el significado de la victoria frente al Eje liderado por la Alemania nazi, la encarnación del mal absoluto, la barbarie uniformada, la culpable de conducir a la Humanidad a la más devastadora guerra conocida, la cual ocasionó una inmensa secuela de destrucción y casi 62 millones de muertos.

El el combate contra el fascismo, los exiliados republicanos españoles escribieron páginas memorables, reanudando la misma lucha que habían iniciado unos años antes en defensa de la República contra el brutal embate de los militares insurrectos. Los llamados « rojos españoles » combatieron en todos los frentes y bajo todas las banderas, sumándose a grupos guerrilleros antifascistas o bien alistándose en los ejércitos aliados. Desde Narvik (Noruega) a Camerún y Níger ; desde Chad hasta los desiertos africanos de Egipto, Libia, Túnez o Argelia en donde lucharon en las unidades del VIII Ejército británico de Montgomery, en la Legión Extranjera de la Francia Libre y hasta en las fuerzas de los EE.UU; desde las playas de Normandía (en donde desembarcaron 3.000 españoles encuadrados en la División Leclerc) hasta la inmensa URSS, combatiendo en los frentes de Leningrado, Moscú, Stalingrado o el Caúcaso, los españoles lucharon con coraje, enarbolando la bandera republicana, la bandera de la libertad frente al fascismo.

Pese a todo lo dicho, fue en la vecina Francia, en la Francia derrotada por la máquina militar hitleriana en 1940, donde la actuación de los combatientes republicanos españoles fue más destacada. De hecho, más de 20.000 compatriotas nuestros participaron en la la liberación de Francia encuadrados en las Forces Françaises de l’Intérieur (FFI), a través de la Agrupación de Guerrilleros Españoles (AGE) afín al PCE o de los combatientes de la Agrupación Democrática Española (ADE), mayoritariamente anarquistas y socialistas. Además, se estima en unos 60.000 los españoles que participaron de forma activa en la Resistencia : sólo en la ciudad de París, se cifraban en torno a 4.000 el número de los resistentes republicanos antifascistas. Recordemos que los primeros blindados de la famosa IX Compañía del Regimiento del Chad, mayoritariamente compuesta por españoles, de la II Divisón Leclerc que liberaron París, llevaban las banderas tricolores en sus torretas y los nombres de batallas de nuestra guerra civil pintados en sus blindados como «Teruel », « Belchite », « Madrid », « Jarama », « Ebro », « Gernika », « Guadalajara », « Brunete » o « Don Quijote », este último llamado asi, según Federico Moreno, jefe de sección de « la Nueve », como era conocida popularmente esta unidad militar, « por ser el papel que estamos desempeñando nosotros [los republicanos] desde que salimos de nuestra tierra ».

Además de la participación de nuestros compatriotas en los combates para la liberación de París, Toulouse, Burdeos, Nantes, Rennes, Saint-Étienne, Lyon, Grenoble o Marsella, debemos recordar el decisivo papel desempeñado por los antifascistas españoles en la liberación del sur de Francia durante el verano de 1944. Fueron ellos los que arrebataron a los nazis toda la zona pirenaica francesa sin necesidad de intervención militar aliada : republicanos españoles fueron los liberadores de multitud de ciudades y pueblos del sur de Francia, en ocasiones, tras derrotar a importantes contingentes de tropas nazis, tal y como ocurrió en la batalla de La Madelaine (22 agosto 1944).

A modo de ejemplo, aludamos a lo ocurrido en el valle francés de Aspe, que se extiende desde el puerto del Somport hasta la ciudad de Oloron-Sainte Marie. Aunque incialmente se hallaba en el territorio del État Français, el régimen pronazi de Vichy, fue invadido en noviembre de 1942 por las tropas hitlerianas, por lo que quedó integrado en la llamada « área vedada » que discurría a lo largo de la frontera franco-española. En el valle de Aspe, los combates entre petainistas y nazis frente a los maquis españoles fueron constantes durante estos años, logrando de éste modo los republicanos, no sólo liberar las principales poblaciones del valle como Bedous, sino obtener la rendición de la guarnición nazi del Fort du Portalet, en las cercanías de Urdos.

El heroísmo de los republicanos regó con su sangre la libertad de los valles pirenaicos franceses limítrofes con Aragón. Testigos de todo ello son los monumentos que en honor de los españoles muertos por la libertad de Francia se levantan en Lhées-Athás, Etsaut u Oloron. En esta última población, el Monumento a la Resistencia y a la Deportación está plagado de mártires de la libertad con apellidos españoles como Arbués, Duaso, Galarza, Larraz, Regueiro, Sánchez, Soguero, Fontán o Herrer. Lo mismo podemos decir de los aragoneses que yacen en el cercano cementerio republicano del Campo de Concentración de Gurs, en el de Lurbe-Saint Christau,  o los 17 españoles asesinados por los nazis en Buziet, en el cercano valle de Ossau en julio de 1944, en cuyo memorial tiene lugar todos los años una ceremonia de recuerdo y homenaje. Son sólo unos ejemplos, no todos, del testimonio dejado por nuestros compatriotas en la lucha contra el fascismo en un valle pirenaico francés, al igual que ocurrió a lo largo de todo el territorio galo durante la II Guerra Mundial. Como recordaba Roy-Tanguy, dirigente del PCF, exbrigadista en la Guerra de España y jefe de la insurrección parisina contra la ocupación nazi, en más de 50 departamentos, « los combatientes españoles formaron valerosas unidades de la Resistencia francesa », razón por la cual, añadía, « no hay una gran ciudad en esos departamentos, y en primer lugar en París,  que no tenga una deuda de reconocimiento hacia esos hijos y esas hijas de España ».

A todos ellos, en estos días en que la fiesta del 8 de Mayo celebra la victoria aliada, debemos también recordarlos pues ello, es otro capítulo más de nuestra memoria histórica colectiva que debemos no sólo recuperar sino, también, dignificar por su ejemplo y sacrificio para las generaciones futuras. A estos combatientes republicanos que lucharon, murieron y yacen en tantos países distintos, José María Valente los recordaba así : « No reivindicaron más privilegio que el de morir, para que el aire fuera más libre en las alturas, y más libres los hombres ». Por ello, cuando se acaban de cumplir 63 años de aquel 8 de Mayo de 1945 que liberó a Europa (que no a España) del fascismo, debemos recordar siempre con emoción, orgullo y dignidad a nuestros compatriotas, a nuestros combatientes republicanos españoles.

 

 

José Ramón Villanueva Herrero

(La Comarca, 13 mayo 2008)

(Diario de Teruel, 14 mayo 2008)

 

 

 

 

AMOS OZ, LITERATURA Y COMPROMISO

AMOS OZ, LITERATURA Y COMPROMISO

                

     Confieso que siempre me ha interesado la figura de Amós Oz, uno de los escritores israelíes más importantes de la narrativa hebrea contemporánea y, a la vez, uno de los intelectuales más comprometidos con el proceso de paz en Oriente Medio.

     Amós Oz (Jerusalem, 1939)  ingresó con 15 años en el kibutz Julda (1954) , momento desde el cual está vinculado a la izquierda política israelí. Tras participar en la Guerra de los Seis Días (1967) y la del Yom Kippur (1973), se convirtió en uno de los fundadores en 1978 del movimiento pacifista Shalom Ajshav (Paz Ahora). Enamorado del desierto del Néguev, en la actualidad es profesor de literatura en la Universidad Ben Gurión de Be’er Sheva.

     Su obra literaria, iniciada en los años 60, se concreta en 18 libros publicados, por lo que ha sido propuesto en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura, obteniendo entre otros, los premios Israel (1988), Goethe (2005) el Príncipe de Asturias (2007) o el Stefan Heym (2008), concedido en Alemania para honrar a escritores "valientes y críticos" y que se involucran en los debates sociales.

     Junto a su actividad literaria, me interesa destacar el importante papel desempeñado por Oz, siempre desde posiciones de izquierda y pacifistas, a favor de la resolución del dramático conflicto árabe-israelí. Su papel como intelectual comprometido le ha convertido en una voz crítica con todos los gobiernos que se han sucedido en Israel desde hace cuarenta años a los cuales siempre les ha reprochado su falta de valentía y visión política para lograr la paz definitiva con los palestinos y el mundo árabe. Oz, como muchos israelíes progresistas, defiende la existencia de dos estados, Israel y Palestina, conviviendo pacíficamente pese a los intentos de extremistas de una y otra parte para impedir este ideal. Considera que la paz definitiva hay que cimentarla sobre valores democráticos y la existencia de lo que él denomina "un núcleo de sociedad civilizada", una sólida clase media. Por ello, esta lenta labor de diálogo y convivencia, le hace rechazar cualquier intento de "imponer la democracia con pistolas", razón por la cual considera como un error "colosal" la invasión por los EE.UU. de Irak, la cual ha reactivado el radicalismo islámico a nivel planetario.

     Lejos de caer en el desánimo que en demasiadas ocasiones impone la realidad, Oz pasa a la acción y se compromete en la búsqueda de soluciones pues cree que la labor ética del intelectual de izquierdas resulta fundamental para concienciar a la ciudadanía. Es por ello que reprocha con dureza a la intelectualidad europea el que, con excesiva frecuencia, prefiere tomar partido por la causa palestina antes que aportar ideas constructivas para ambas partes en conflicto. Oz desea que Europa se implique de una forma cada vez más intensa en la búsqueda de soluciones para la explosiva situación de Oriente Medio. Además, Oz recuerda la deuda moral que en este tema tiene Europa, dado que fue ella la históricamente responsable del drama que se vive en esta zona: así lo recordaba en su hermoso discurso pronunciado en la concesión del Premio Príncipe de Asturias ya que, "árabes y judíos fueron víctimas de los europeos de maneras distintas" y ello hace que los dos "tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa". Este duro reproche resulta bien cierto si recordamos que el mundo árabe ha sido víctima  del imperialismo, del colonialismo, la explotación y la humillación de Occidente, mientras que los judíos han sufrido persecuciones, discriminación, expulsiones y, "al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío" durante la Shoá, el Holocausto. Es por ello por lo que Oz pide a Europa ayuda y no actitudes de condena, indignación o paternalismo que a nada conducen.

     Frente a quienes opinan que lo prioritario es lograr la confianza como paso previo a la consolidación de una paz estable, Oz tiene una visión radicalmente inversa: considera que lo primero es firmar un acuerdo  "con los dientes apretados" por ambas partes y, después, "construir la confianza" ya que, cuando ésta existe, ya no son necesarios tratados ni acuerdos de paz. Para hacer efectivo lo firmado y dada la lógica existencia de recelos mutuos, se necesita la garantía de mediación que un tercero debe ofrecer a las partes, una labor que, según Oz, puede desempeñar mejor Europa que los EE.UU., pues éstos últimos están desacreditados ante el mundo árabe dada su permanente alianza estratégica con Israel.

     Una solución de compromiso, la única viable a corto plazo,  exige concesiones y ello, Israel debe mantener una actitud valiente y generosa (la famosa "paz por territorios"), y apoyar al desarrollo económico de Palestina para evitar que la miseria sea fermento de radicalismos presentes o futuros. Frente a las posiciones de la derecha nacionalista israelí, Oz les recuerda que el precio de la paz será el "conformarse con un hogar reducido" . Ciertamente, no hay otra solución para dos estados, Israel y Palestina, que habitan sobre un mismo territorio en litigio.

     La acción cívica del movimiento Paz Ahora, que en estos días acaba de cumplir 30 años, ha colaborado a que Israel lograse la paz con Egipto y Jordania, y se  retirara de Líbano y Gaza, pero todavía queda llevar a la práctica efectiva la idea de "dos Estados para dos pueblos" consolidando el Estado Palestino, la evacuación de todos los asentamientos del Golán y Cisjordania y, desde luego, alcanzar la paz con Siria y Líbano.

     Tal vez algún día los ideales de Amós Oz, ese intelectual comprometido, esa voz que cual nuevo profeta clama desde su querido desierto del Néguev, ese activista de Paz Ahora, se vean cumplidos y la paz, cimentada sobre la justicia,  sea una sólida realidad entre palestinos e israelíes.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 4 mayo 2008)

CAUDÉ, MEMORIA Y COMPROMISO (MANIFIESTO 1º MAYO 2008).

Un año más, nos reunimos el 1º de Mayo con emoción, orgullo y dignidad, familiares, amigos y compañeros para honrar a los mártires de la libertad que fueron asesinados en los Pozos de Caudé.
Mientras nuestras banderas tremolan al viento, en nuestros corazones palpitan con fuerza los ideales republicanos de libertad, justicia y emancipación social, los mismos ideales por los que murieron nuestros familiares, amigos y compañeros, víctimas de la barbarie fascista.

El mantener viva la memoria de nuestro pasado, por triste y trágico que este sea, el derecho y el deber de recordar, es en sí mismo un acto revolucionario. Y lo es porque nos hace recordar nuestras raíces personales, políticas y sindicales, nos reafirma en ellas y, consecuentemente, nos compromete con nuevos bríos en la tarea de la transformación social, el ideal de todos los trabajadores conscientes que hoy, 1º de Mayo, hacemos oír nuestra voz y nuestras demandas en todo el mundo para anticipar un futuro en el que la Tierra sea, de verdad, la patria común de la Humanidad emancipada.

Por todo ello es tan importante el mantener viva la memoria, como lo es el asumir un compromiso político y sindical: es la mejor forma de honrar a las víctimas de aquella represión implacable que, desatada en el verano de 1936 y continuada durante los largos años de la dictadura franquista, tiñó de sangre y de dolor a nuestras familias, a nuestros pueblos y a nuestra historia colectiva.

El 28 de octubre del pasado año 2007 se aprobó la Ley de la Memoria Histórica, la cual ha supuesto innegables avances en el reconocimiento moral para con las víctimas del franquismo. Esta Ley supone un compromiso de los poderes públicos en una materia de tan profundo calado ético cual es la de las políticas públicas en materia de memoria histórica. Igualmente, por lo que al caso de Aragón respecta, se enmarcan en este contexto actuaciones tales como la dignificación por parte del Gobierno Autónomo de este espacio, de este memorial de los Pozos de Caudé, así como el impulso político dado al Programa “Amarga Memoria” mediante el cual se han podido exhumar fosas de víctimas de la dictadura, recuperar lugares emblemáticos de la guerra civil o de la lucha guerrillera o editar publicaciones que recuperan la historia de los defensores de la legalidad republicana.

Se ha conseguido igualmente suprimir algunos símbolos, toponimias y denominaciones franquistas que resultaban inaceptables el que perdurasen en nuestra sociedad democrática actual. Este ha sido el caso de la supresión de los nombres de los centros educativos dedicados a la memoria del todopoderoso ministro franquista José Ibáñez Martín, como los que llevaban su nombre en Utrillas o la misma ciudad de Teruel y que han pasado a denominarse “Villa de Utrillas” y “Vega del Turia” respectivamente.

Todas estas actuaciones se han iniciado con la hostilidad frontal de una derecha política, sociológica y mediática a la que le pesa mucho (todavía) su pasado y sus orígenes ideológicos franquistas. No hay más que recordar, ya que estamos en Teruel, los orígenes del diputado popular Manuel Pizarro Moreno, nieto del máximo represor de la guerrilla antifranquista, el general Manuel Pizarro Cenjor, no sólo en nuestra tierra turolense, sino también en las provincias limítrofes de Cuenca, Valencia y Castellón.

La recuperación de la memoria histórica ha realizado, con la acción coordinada de los poderes públicos y de las Asociaciones dedicadas a este fin, una labor efectiva y meritoria. Pero ello no nos debe de ocultar las limitaciones de la actual Ley de la Memoria Histórica que deberán subsanarse en un futuro para hacer plena justicia a las víctimas dado que éstas todavía no han logrado el reconocimiento jurídico que siempre han demandado. En este sentido, hay que recordar que, ya el 27 de octubre de 2004, se presentó una iniciativa conjunta por parte de la UGT, la Fundación Francisco Largo Caballero y la Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el franquismo para lograr la completa restitución jurídica y moral de todas aquellas personas que sufrieron la represión franquista. Y para ello, resulta imprescindible declarar por ley la nulidad de todos los consejos de guerra sumarísimos dictados por los tribunales franquistas, tanto durante la guerra como después de la misma. Ello no sólo supondría la rehabilitación jurídica de las víctimas, sino que, además, adecuaría la legislación española a las leyes y jurisprudencia internacional sobre crímenes contra la humanidad.

Queremos memoria, reparación moral y también jurídica. Lo merecen la dignidad de las víctimas y ello no sólo es un acto de elemental ética democrática, sino también, un acto de justicia histórica.

Por todo ello, hoy, 1º de Mayo, nos hermanamos todos los ciudadanos, partidos y sindicatos que acudimos a este acto en los Pozos de Caudé para reafirmar nuestro compromiso con la memoria y la rehabilitación moral y jurídica de los mártires de la libertad de Caudé. Así se hará cierta la frase que Karl Marx dedicó a las víctimas de la brutal represión de la Comuna de París, la primera revolución obrera contemporánea ocurrida en 1871, cuando decía: “Sus mártires tienen su santuario en el gran corazón de la clase obrera”.

Por todo ello, una vez más, gritamos en honor de los mártires de Caudé:

¡Viva la Libertad!
¡Viva la clase trabajadora!
¡Viva el 1º de Mayo!

EL MOVIMIENTO OBRERO EN ARAGÓN (II). LOS ORÍGENES DE LA UGT.

EL MOVIMIENTO OBRERO EN ARAGÓN (II). LOS ORÍGENES DE LA UGT.

     El creciente enfrentamiento entre anarquistas y socialistas marxistas en el seno de la Primera Internacional hizo que éstos últimos empezasen a reorganizarse en España. Así quedó patente en el Congreso Obrero Nacional (Barcelona, 1882) en el cual se fijaron las ideas básicas de la concepción político-sindical socialista, señalándose que, 

     “la abstención política del proletariado hace imposible el mejoramiento de sus condiciones actuales,    sin cuyo mejoramiento nunca estará en actitud de realizar sus aspiraciones finales […] el Congreso cree que los trabajadores deben ser políticos, pero partidarios de una política de clase distinta y opuesta a toda política burguesa”.

     De dicho Congreso, surgió la Asociación Nacional de Trabajadores de España (ANTE), embrión de la futura UGT.
     Por lo que se refiere a Aragón, el primer núcleo obrero socialista del que se tiene constancia es la Asociación del Arte de Imprimir de Zaragoza, fundada en abril de 1882 y liderada por Pablo Claramunt. En su primera Junta Directiva se alude a “poseer ya el acta de Constitución de la Sociedad de Huesca”, tener contactos “muy satisfactorios” con Calatayud y Logroño y proponerse “conseguir algo de Teruel”. En cuanto a su afiliación, la Asociación del Arte de Imprimir zaragozana contaba, incluidas las secciones adjuntas de Logroño y Huesca, con 123 miembros. Se confirma así el importante papel de los obreros tipógrafos en la difusión de las ideas socialistas desde que Pablo Iglesias fundase en 1871 la Asociación General del Arte de Imprimir de Madrid y, posteriormente, la Federación de la Tipografía Española y de las Industrias Similares.

     De igual modo, aparecen por estas fechas pequeños núcleos de obreros socialistas en Gallur, Villarroya de la Sierra, Alagón y Calatayud. No obstante, poco se sabe de los primeros socialistas zaragozanos, los cuales estaban coordinados con el grupo madrileño liderado por Pablo Iglesias que, en 1879 había fundado el Partido Democrático Socialista Obrero (PDSO) el cual, cuando en 1888 se creó la UGT, pasó a tomar la denominación actual de Partido Socialista Obrero Español (PSOE). No obstante apenas hubo actividad política socialista durante estos años: en 1886 aparece El Socialista, publicación que contaba en Zaragoza con tan sólo 8 suscriptores.

     Sin embargo, en el terreno sindical, el núcleo socialista existente en la capital aragonesa organizó el III Congreso de la Federación Tipográfica Española (Zaragoza, octubre 1886) el cual, presidido por Pablo Iglesias, entre otros cosas, acordó crear una caja resistencia de ámbito europeo a la cual cada afiliado debía aportar 10 céntimos por semana.

     Cuando en agosto de 1888 se funde en Barcelona la UGT, se integraron en ella los tipógrafos zaragozanos y sus compañeros de Huesca. La UGT surgió con el objetivo principal de mejorar las condiciones de trabajo de la clase obrera impulsando reformas graduales y progresivas. En este sentido, la huelga se convirtió en el recurso mediante el cual obtener de los poderes públicos una legislación laboral que reconociese la jornada laboral de 8 horas, la fijación de un salario mínimo y la igualdad de salarios para obreros de uno y otro sexo.

     Para la naciente UGT aragonesa fue decisiva la llegada a Zaragoza del cantero vasco Matías Pastor, el cual se convirtió en la figura clave del primer socialismo aragonés. Pastor, antiguo secretario de la Agrupación Socialista de Bilbao, había tenido una activa participación en la huelga de los canteros vizcaínos de julio de 1888 y participó en la fundación de la UGT. Pastor, que según Santiago Castillo se convirtió en “el hombre clave del socialismo aragonés durante décadas”, fundó la Sociedad de Obreros Canteros (1890), segunda organización ugetista zaragozana tras la Asociación del Arte de Imprimir. De igual modo, Pastor fue el impulsor de la celebración de la manifestación del 1º de Mayo de 1890, la primera vez que tenía lugar, a instancias de la II Internacional Socialista, fundada en 1889, fecha que se convirtió en el símbolo de la afirmación de la acción política y de la unidad de la clase obrera y que reclamaba, además de la jornada de 8 horas, la prohibición del trabajo para los menores de 14 años o el descanso ininterrumpido de 36 horas semanales.

     A partir de 1890, la UGT zaragozana, además de tipógrafos y canteros, incorpora a la Asociación de Agricultores, fundada el 31 de mayo de este año y liderada por Silverio López. Además, se fueron formando sociedades de resistencia de albañiles, carpinteros, tejedores, zapateros, pintores y obreros en hierro, estando en proceso de organización los hojalateros, sombrereros, silleros y alpargateros.

     En la incesante labor desarrollada por Matías Pastor, debemos citar igualmente la creación de la primera Agrupación Socialista del PSOE zaragozano, creada el 17 de febrero de 1891 y cuya sede se hallaba en la C/ Boggiero, 73, principal: Pastor fue su primer presidente y en el comité de la misma hallamos a 4 tipógrafos y a 2 canteros. No obstante, tanto la UGT como el PSOE van a tener muchas dificultades en sus primeros años de actividad en Aragón: a las medidas represivas de las autoridades, había que añadir la competencia y rivalidad del potente anarquismo local, así como el rechazo de los partidos dinásticos y de incluso diversos sectores del republicanismo aragonés.



     José Ramón Villanueva Herrero
  
     (La Voz Sindical, nº 106, mayo 2008)

SOPLAN VIENTOS PRECONCILIARES EN LA IGLESIA

SOPLAN VIENTOS PRECONCILIARES EN LA IGLESIA

Durante el pontificado de Benedicto XVI estamos asistiendo, entre la perplejidad, el desconcierto y la decepción, a toda una serie de gestos simbólicos y posiciones doctrinales del Vaticano que parecen retrotraernos a tiempos pasados y que creíamos superados.

Sonados han sido algunos errores de Benedicto XVI que han tenido efectos muy negativos en las relaciones entre la Iglesia Católica, el Islam y el Judaísmo. Todavía resuenan en nuestros oídos las frases pronunciadas por Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona el pasado 12 de septiembre de 2006 en las que, mediante una desafortunada cita del emperador bizantino Manuel II, se atacaba al Islam acusando a sus enseñanzas de “perversas” y “violentas”. Este discurso tuvo consecuencias nefastas en el mundo musulmán: frenó el ecumenismo, crispó a los creyentes moderados y dio argumentos a los islamistas radicales para enarbolar con mayor fuerza su Jihad, su lucha contra el occidente cristiano y sus valores con los efectos de todos conocidos.

Un nuevo error de Benedicto XVI fue el polémico bautismo realizado el pasado Jueves Santo del periodista italiano de origen egipcio Magdi Allam (ahora llamado Magdi Cristiano) al que se le dio una difusión deliberada (en el Vaticano, ante las cámaras de TV) y no en privado y en su parroquia como parecía lógico. Este hecho reavivó la tensión con el mundo musulmán, máxime cuando Magdi Cristiano hizo declaraciones hirientes tales como que “la raíz del mal está escrita en un Islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo” y que todo el mundo entendió que eran avaladas tácitamente por Benedicto XVI.

En esta misma línea, no ha sido un error menor el cometido con el Judaísmo al recuperar Benedicto XVI la anacrónica oración (en latín) conocida como “Plegaria por los judíos”, y que se rezaba antiguamente el día de Viernes Santo. Esta oración, abandonada por la Iglesia tras el Vaticano II (1962-1965) está llena de menciones peyorativas para los judíos a los que se califica de “pérfidos” y “pueblo obcecado” cuya “ceguera” por no reconocer a Cristo como Mesías, les hace permanecer en las “tinieblas”. De este modo, Benedicto XVI hacía una concesión a los sectores más ultracatólicos de la Iglesia, a los mismos que en su día se separaron de Roma siguiendo al obispo cismático Marcel Lefebvre y que ahora, agrupados en la Sociedad San Pío X, han retornado a la obediencia vaticana.

Las claves de todos estos hechos, de estos vientos preconciliares que soplan en las más altas jerarquía de la Iglesia, ya los apuntaba con acierto el teólogo progresista aragonés Benjamín Forcano en un esclarecedor artículo titulado “¿Retorno al preconcilio?. Claves de la restauración en la Iglesia Católica”, que tuvo una amplia difusión en América Latina durante el pasado año. Forcano nos recuerda el papel que en esta involución ha desempeñado Benedicto XVI, antiguo Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, encargado de ser el guardián de la ortodoxia católica. Ejemplo de ello serían el que el actual Papa haya autorizado la vuelta a la misa en latín según el ritual tridentino preconciliar para congraciarse a los sectores más tradicionalistas, diversos documentos doctrinales que dificultan el diálogo ecuménico y, lo que es todavía más grave, cuestionar el valor y los resultados del Concilio Vaticano II.

En la concepción teológica de Benedicto XVI subyace la idea de que el Vaticano II fue un hecho desfavorable, en algunos aspectos, una equivocación, que no aportó nada nuevo y que se apartó de la tradición multisecular de la Iglesia. Esta visión dogmática y conservadora cuestiona todo el espíritu renovador del cristianismo surgido del Vaticano II: esto es lo que explica las acciones de Benedicto XVI para recuperar la ortodoxia dogmática, que han conducido a graves errores con otras confesiones religiosas como es el caso del Islam y del Judaísmo. De hecho, Benjamín Forcano se pregunta con inquietud: “Hacia dónde va la Iglesia de Benedicto XVI?”: la respuesta es preocupante puesto que intuye que la deriva hacia posiciones preconciliares resulta evidente ya que el Vaticano está ofreciendo un trato de favor a los sectores eclesiales más neoconservadores, a la vez que se ha puesto en entredicho el diálogo ecuménico y, por si fuera poco, se ha cuestionado desde posiciones confesionales la legítima autonomía de la cultura y la ciencia.

Forcano es rotundo al afirmar que, bajo el pontificado de Benedicto XVI se está asentando un “modelo de Iglesia absolutista, no democrática, con un poder clerical escalonado pero total y omnipresente en la sociedad, acostumbrada a detentar el monopolio cultural, religioso y moral, por encima del poder civil y político”. De este modelo “dogmático y arrogante” de la Iglesia oficial, algo sabemos en España, no sólo por nuestra pasada historia, sino también por la hostilidad visceral de la jerarquía católica y sus medios de comunicación para con el Gobierno legítimo y la legislación emanada del Parlamento durante la pasada legislatura.

Ante esta Iglesia de aires preconciliares, ante la desafección que genera esta Iglesia jerárquica, resulta cada vez más comprensible la tendencia de muchos fieles a considerarse “cristianos sin Iglesia” dado que ésta se ha alejado cada vez más de las personas, de sus problemas y de la realidad social, de una Iglesia que ha preferido el poder (y los poderosos) y que no nos convence a muchos de los que seguimos creyendo en el mensaje liberador de Jesús de Nazaret.



José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 22 abril 2008)

LA EDUCACIÓN, MOTOR DE PROGRESO

LA EDUCACIÓN, MOTOR DE PROGRESO

No es casualidad que la educación, la cultura y el mundo del motor se hayan convertido en señas de identidad de la historia de Alcañiz. Desde que en el tránsito de los siglos XV-XVI los humanistas alcañizanos abrieran su mente al mundo de la cultura clásica que el Renacimiento recuperaba, el anhelo por ampliar los horizontes educativos en nuestra tierra ha sido una constante. Ahí quedan los ejemplos del Instituto y Escuela de Adultos impulsados por los demócratas alcañizanos tras el triunfo de la revolución de septiembre de 1868, el proyecto de la Escuela Agraria de Eduardo Jesús Taboada a finales del s. XIX en su finca de Cantagallos o el fuerte impulso que recibió la educación durante el período de la II República en todos los pueblos de nuestra comarca.

Hoy, iniciado el s. XXI, un futuro de posibilidades de desarrollo se abren en el horizonte que, unidos al efecto dinamizador que debe generar la Ciudad del Motor de Aragón (CMA), debemos de ser capaces de aprovechar. De hecho, la Ley 5/2004, de 9 de diciembre, relativa al Proyecto Supramunicipal “Ciudad del Motor de Aragón”, ya en su preámbulo señala que la idea de crear un circuito permanente, “surge primero como instalación deportiva y, posteriormente, como combinación de deporte, industria y ocio”, idea ésta que el artículo 3º ratifica al considerar que la CMA tiene por objeto “la implantación de usos deportivos, industriales, de ocio, comerciales y de servicios públicos”. Esta concepción integral del proyecto, abre un amplio abanico de posibilidades muy interesantes para todo el Bajo Aragón que pueden transformar nuestro horizonte comarcal si somos capaces de aprovecharlas.

Enlazando con la idea anterior, considero muy interesante el modelo desarrollado en Francia en torno a Futuroscope, el parque europeo de la imagen y la multimedia. Establecido en Poitiers en 1987 por iniciativa y financiación de las instituciones departamentales (entiéndase, provinciales) y regionales de la Vienne y Poitou-Charentes, se articula en torno a tres anillos concéntricos: el primero, formado por el parque temático y los servicios turísticos anejos; el segundo, consiste en un campus universitario con facultades de ciencias informáticas, telecomunicaciones, nuevas tecnologías, mecánica y aeronáutica y, finalmente, un tercer anillo ha generado un amplio tejido industrial de mas de 160 empresas relacionadas con estas materias. Así, en torno a Futoroscope se ha conformado una auténtica Tecnópolis en su triple vertiente de centro de diversión, formación superior e investigación universitaria y creación de un tejido industrial especializado y de vanguardia.

Consecuentemente, pienso que este modelo, que ha servido para dinamizar turística y económicamente una zona agraria de la Francia interior, puede en alguna medida ser aplicable al caso de la Ciudad del Motor (CMA) y del Bajo Aragón. Para ello, en mi opinión, resultan necesarias una serie de medidas y objetivos a corto plazo.

En primer lugar, resulta vital la mejora de las infraestructuras viarias, esto es, la conversión en autovía de la N-232 para unir Zaragoza con el Mediterráneo pasando por el Bajo Aragón, así como estudiar la posible prolongación de un ramal ferroviario hasta la CMA que conecte a ésta con los trazados de alta velocidad, igual que se ha proyectado con las plataformas logísticas de PLAZA o PLATEA.
En segundo lugar, se deberían de impulsar la implantación de nuevas enseñanzas, en todos los niveles educativos, en nuestra comarca. Para ello, en aquellos Institutos de Educación Secundaria (IES) del Bajo Aragón Histórico (Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, Valderrobres y Caspe) en que sea posible, deben potenciarse los estudios de Formación Profesional en los ciclos formativos de Grado Medio y Superior, sobre todo en las familias profesionales tales como las de fabricación mecánica, mantenimiento de vehículos autopropulsados. También resulta importante impulsar los estudios de actividades agrarias e industrias agroalimentarias con objeto de mejorar la producción de las denominaciones de origen Aceite del Bajo Aragón y Melocotón de Calanda que identifican a nuestra comarca y que, dado su reconocido prestigio y calidad, tienen cada vez más una creciente proyección exterior.

Un objetivo al cual no debemos renunciar a medio plazo y que no es una utopía, es el de la creación del Campus Universitario de Alcañiz-Bajo Aragón. De este modo, siguiendo el modelo de La Almunia, la potenciación de la CMA podría permitir, no sólo el deseable establecimiento de industrias vinculadas, sino la creación de una Escuela Universitaria Politécnica que imparta las titulaciones de dos ingenierías técnicas: la de Industrial Mecánico y la Agrícola.

Este futuro Campus Universitario del Bajo Aragón también podría incluir a la Escuela Oficial de Idiomas de Alcañiz, ampliando tanto en ella como en su Extensión de Caspe, los estudios de Lengua Catalana y Español para extranjeros. Lo mismo podemos decir del Centro de la UNED de Caspe, contemplándose el posible establecimiento de una Extensión para los estudios universitarios a distancia en Alcañiz e, incluso, en Andorra.

Para todos estos proyectos, resultará fundamental el apoyo y coordinación entre la Administración Central y la Autonómica, entre los ministerios de Educación y Asuntos Sociales y el nuevo de Ciencia, Innovación y Tecnología del Gobierno de España con sus departamentos equivalentes en el Gobierno de Aragón, así como el apoyo permanente de la Diputación Provincial de Teruel, la Comarca del Bajo Aragón y los ayuntamientos que la integran.

Ciertamente, se trata de una batería de propuestas ambiciosa, una apuesta decidida por la ampliación de estudios en nuestra comarca, que, unido al creciente impulso que precisan la investigación, el desarrollo y la innovación (I+d+i) que el “efecto Ciudad del Motor” puede y debe generar, de llevarse a cabo serían, sin duda, un motor de progreso fundamental para todo el Bajo Aragón Histórico.



José Ramón Villanueva Herrero

(La Comarca, 18 abril 2008)

GURS Y LA MEMORIA HISTÓRICA REPUBLICANA

GURS Y LA MEMORIA HISTÓRICA REPUBLICANA

        Tras la caída de Cataluña en poder de las tropas franquistas en febrero de 1939, una marea humana de miles de republicanos españoles buscó refugio en Francia, donde quedaron hacinados en improvisados campos en la costa del Rosellón como Argèles, Le Barcarès o Saint-Cyprien. Vista la desastrosa situación sanitaria en la que se hallaban los exiliados allí retenidos, las autoridades francesas decidieron crear 6 nuevos “Campos de Acogida”, siendo uno de ellos el de Gurs. Este, situado en este pequeño pueblo de la región del Béarn, cercano a la frontera pirenaica aragonesa, se convirtió de este modo en un lugar vinculado a la dramática historia del exilio republicano español de posguerra.

       El campo de internamiento de Gurs, construido sobre una landa cenagosa en el tiempo récord de 42 días, estaba formado por 428 barracones de madera (382 para los refugiados, 46 para la tropa) agrupados en 13 manzanas (“ilôts”), situadas a ambos lados de una ruta central de 2 km. Cada barracón tenía unas dimensiones de 24 x 6 m., albergando a 60 refugiados. De este modo, la capacidad total de Gurs era de 18.500 internos, razón por la que, en 1939, se convirtió en la tercera población del Departamento, entonces llamado de los Bajos Pirineos, después de Pau, la capital, y de la ciudad de Bayona.

       Gurs estuvo en funcionamiento entre 1939-1945 y por su campo pasaron un total de 60.000 personas: republicanos españoles y brigadistas internacionales primero y, después, de forma sucesiva, ciudadanos de la Europa Central huidos de la barbarie nazi (entre ellos la filósofa judía Hanna Arendt), militantes de izquierda, gitanos, apátridas y, sobre todo judíos.

       Los primeros republicanos españoles fueron enviados a Gurs a principios de abril de 1939 procedentes de los campos del Rosellón francés. Durante este año, llegaron a pasar por Gurs un total de 24.530 republicanos españoles y brigadistas internacionales, cifra ésta que el historiador Claude Laharie desglosa del siguiente modo: combatientes vascos (6.555), aviadores republicanos (5.397), brigadistas (6.808) y otros soldados republicanos (5.770) de los que, señala Laharie, “ils sont sourtout Aragonais”.

       En cuanto a los brigadistas, procedían de 53 países distintos y estaban agrupados por nacionalidades, muchos de ellos veteranos luchadores de las brigadas Dombrowsky (polaca), Garibaldi (italiana) y Thaelmann (alemana). Predominaban los judíos comunistas, aguerridos en la lucha antifascista y de una sólida formación ideológica.

       A la altura de agosto-septiembre de 1939, la mayoría de los internados habían dejado Gurs. Las razones fueron diversas: unos 6.000 republicanos fueron repatriados a España, donde muchos de ellos padecieron consejos de guerra, siendo una parte de ellos ejecutados o condenados a largos años de cárcel. Otra parte, salieron del campo al encontrar trabajo en empresas o explotaciones de la región del Béarn pero, la mayor parte, tras estallar la guerra entre Francia y Alemania (3 septiembre 1939), se integraron en las Compagnies de Travalleurs Étrangères (CTE) como personal auxiliar para la realización de obras de fortificación. Otros muchos, especialmente los brigadistas, se alistaron en el ejército francés para combatir al nazismo: tanto unos como otros, cayeron prisioneros de las tropas hitlerianas tras la rápida ocupación de Francia, siendo deportados al campo de exterminio de Mauthausen, donde un gran número de ellos encontró la muerte.  Finalmente, otros pequeños grupos se integraron en el maquis pirenaico: para estos guerrilleros republicanos, la guerra mundial había empezado en realidad en 1936 y no cesaría hasta la caída del nazismo y de la dictadura franquista.

       Tras el armisticio de Francia (22 junio 1940), el país galo fue dividido en una zona ocupada directamente por Alemania y otra, llamada “zona libre”, en la que se estableció el régimen fascista de Vichy, aliado de los nazis y presidido por el general Pétain. De este modo, Gurs pasó a depender de Vichy y se convirtió en un campo de prisioneros donde el régimen petainista internó a quienes consideraba que eran la “anti-Francia”, esto es, a los resistentes, a los militantes de izquierda y, sobre todo, a los judíos. Fue por ello que, entre 1940-1943 pasaron por Gurs 18.185 judíos y, de ellos, 3.907 fueron enviados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau y, el resto, transferidos a otros campos para su posterior deportación. Así, Gurs se convirtió en un importante eslabón del sistema de internamiento masivo del régimen de Vichy al servicio del horror nazi.

       Tras la liberación del Béarn en agosto de 1944, Gurs pasó a tener nuevos inquilinos pero esta vez eran prisioneros alemanes, colaboracionistas y miembros del pronazi Partido Popular Francés (PPF). Finalmente, Gurs se cerró definitivamente en 1945, se quemaron los barracones y se plantó un bosque sobre las 79 has. sobre las que se extendía dicho campo.

       El recuerdo de Gurs permaneció en el silencio hasta que en 1980 se creó l’Amicale du Camp de Gurs y se fue recuperando la memoria histórica de esta página negra de la historia de Francia. Hoy, Gurs es un Memorial nacional de la República Francesa en homenaje a las víctimas de las persecuciones racistas y antisemitas y de los crímenes contra la Humanidad cometidos por el régimen de Vichy.

       Emociona de forma especial la visita al cementerio judío de Gurs, donde 1.073 tumbas idénticas hermanan a todos los que allí sufrieron y murieron. En el centro, un monumento recuerda a las víctimas judías y, en uno de sus lados, una estela honra a los republicanos españoles y a los brigadistas internacionales de los cuales, otra lápida conmemorativa nos recuerda que, “Pagaron con su vida su combate por la libertad y la democracia”. Todas sus tumbas están adornadas con cintas tricolores y una flor, junto al silencioso respeto de los que las visitamos. Entre ellas, se hallan las de algunos aragoneses, como la del zaragozano Gregorio Luna Fernández o la de Francisco Pérez-Cativiela, de Ansó.

       Una reflexión final. En fechas recientes, el Gobierno Vasco erigió un monumento en las cercanías del cementerio judío y plantó simbólicamente un retoño del árbol de Gernika. Sin embargo, no existe ningún memorial erigido por el Gobierno de España ni tampoco del Gobierno Autónomo de Aragón, de donde eran originarios centenares de republicanos de los “ilôts”  K, L y M. Sería necesario honrar a nuestros paisanos allí exiliados como un acto de justicia y dignificación de esta página, amarga pero cierta, de nuestra historia y memoria colectiva.

       Teniendo presente lo que representó Gurs, y ajenos a todo rencor y odio, resulta muy oportuna la frase de Artur London cuando decía que “se recuerda para preparar un futuro más justo, más fraternal y sin guerras”. Esa es la lección de Gurs, para hoy, para siempre.  

José Ramón Villanueva Herrero 

(Diario de Teruel, 26 agosto 2007)  

SOCIALDEMOCRACIA Y ESTADO DEL BIENESTAR

SOCIALDEMOCRACIA Y ESTADO DEL BIENESTAR

        El pasado 14 de marzo se cumplieron 125 años de la muerte de Karl Marx (1818-1883). La importancia de la figura de Marx es fundamental en el desarrollo de  la historia contemporánea puesto que del tronco común del pensamiento marxista se fueron derivando a lo largo del tiempo diversas formulaciones teóricas y prácticas políticas que irían desde la más estricta ortodoxia comunista hasta los modelos reformistas de la socialdemocracia.

        El modelo socialdemócrata, influido por las ideas de Eduard Bernstein (1850-1932),  recogidas en su obra Los principios del Socialismo y las tareas de la Socialdemocracia (1899), defiende, frente a los cambios violentos, bruscos y revolucionarios, la necesidad de que el socialismo avance por el camino de lograr reformas parciales e inmediatas por medio de la actividad política democrática. Es por ello que el revisionismo marxista de Bernstein, referente ideológico de la moderna socialdemocracia, considera esencial la aceptación de la democracia como medio y como fin de la política socialista. De este modo, a diferencia de lo propugnado por las teorías comunistas, la socialdemocracia renuncia a la violencia insurreccional, rechaza la dictadura del proletariado (que Bernstein definía como "atavismo político") y circunscribe la lucha política al marco de la democracia entendiendo por tal una pedagogía de la convivencia, la renuncia a las prácticas violentas, la necesidad de la búsqueda de acuerdos entre los grupos políticos y el respeto debido al diferente.

        La socialdemocracia rompió así desde finales del s. XIX con la idea de que el socialismo sólo sería posible mediante la implantación violenta (revolucionaria) de una dictadura que centralizase el poder en la vanguardia del proletariado. Frente a ello, la socialdemocracia afirma que todo proceso de cambio debe de tener una esencia absolutamente democrática así como que debe de llevarse a cabo paralelamente una descentralización federal del poder político, acompañado de un fortalecimiento de los poderes locales (municipios). Consecuentemente, frente a los dogmatismos totalitarios soviéticos y el auge de los fascismos en el primer tercio del s. XX, la socialdemocracia defendía una política que, desde la legalidad democrática, impulsase reformas concretas sobre las que cimentar el cambio social. Esto es precisamente lo que hizo a partir de 1936 el Partido Socialdemócrata Sueco (SSA) lo cual permitió que este país nórdico, hasta entonces uno de los más pobres de Europa, se transformase en uno de los más prósperos, cimentase de forma sólida lo que hemos dado en llamar el Estado de Bienestar... y todo ello sin asaltar ningún "Palacio de Invierno".

        Mientras este proceso se iniciaba en Suecia, en el resto de Europa, sumida en la tragedia de la II Guerra Mundial, fue preciso que acabase esta sangrienta contienda para, una vez derrotadas las potencias fascistas, establecer lo que ha dado en llamarse el "pacto socialdemócrata". Dicho pacto, decisivo para el desarrollo europeo, supuso la aceptación de cuatro ideas básicas: fomento del pleno empleo estable; economía mixta en la cual coexisten un sector público empresarial compatible con el libre mercado; consolidación del Estado de Bienestar, concepto socialdemócrata basado en una amplia red de servicios públicos estatales (educación, sanidad y sistema de pensiones) y, también, una fiscalidad progresiva basada en la primacía de los impuestos directos.

        El modelo socialdemócrata de desarrollo, eje central de política de los países más avanzados del mundo del cual los países nórdicos son un claro ejemplo, empezó a ser cuestionado por el neoliberalismo como consecuencia de las crisis de la década de 1980 y el fenómeno de la globalización. Fueron los años en que algunos países privatizaron sus sectores públicos empresariales, se desregularon las relaciones laborales y la flexibilización de éstas acabaron con el ideal del pleno empleo estable. Y sin embargo, tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el fracaso estrepitoso de los regímenes comunistas de Europa del Este, ha quedado de manifiesto que el reformismo socialdemócrata es el único referente ideológico y político capaz de mantener viva la utopía de la transformación progresiva de la sociedad con criterios de justicia, libertad e igualdad. Por ello, la socialdemocracia se ha convertido en el bastión que, desde la defensa del Estado de Bienestar solidario por ella creado, debe hacer frente a la galopante globalización neoliberal carente de valores, que reemplaza al ciudadano por el mero consumidor, exclusivamente interesada en convertir a la Humanidad en un mercado global al servicio de los intereses de un capitalismo siempre insaciable

        La socialdemocracia del siglo XXI tiene que dar un nuevo impulso a los principios y a las políticas reformistas que, de forma gradual supongan mejoras esenciales en las condiciones de vida de los sectores sociales más desfavorecidos, idea ésta que destacó Zapatero en la noche del 9 de marzo tras la victoria electoral socialista: "Gobernaré para todos, pero pensando antes que nadie en los que no tienen de todo". La política socialdemócrata, de la cual España se ha convertido en un referente internacional, viene avalada por la importante gestión desarrollada por Zapatero en la pasada legislatura: ampliación de derechos y libertades a diversos colectivos ciudadanos, diálogo social fluido y eficaz con empresarios y sindicatos, consolidación del Estado de Bienestar con la Ley de Dependencia, y una política internacional basada en el diálogo entre civilizaciones, la paz y la cooperación solidaria.

        El modelo socialdemócrata español, heredero del gradualismo propio del pensamiento de Pablo Iglesias, ha demostrado su vigencia y eficacia, ha reafirmado los valores esenciales del socialismo para, mediante el paciente trabajo diario, seguir caminando hacia la utopía, hacia la transformación de nuestra realidad social, para construir un mundo más libre, justo y solidario, para que éste sea algún día la patria común de la Humanidad emancipada. En estos tiempos en que la globalización neoliberal y los conflictos entre civilizaciones generan incertidumbres y riesgos, el modelo socialdemócrata es la alternativa creíble y práctica para construir un modelo social y de desarrollo más justo en un mundo más habitable. Ciertamente, como afirmaba Nicolás Redondo, "para cambiar el mundo es absolutamente necesario el socialismo". Toda una verdad, todo un reto de futuro.

 

José Ramón Villanueva Herrero

(Diario de Teruel, 23 marzo 2008)